Superpoderes: la oposición busca cerrarle el paso a una propuesta del oficialismo

Superpoderes: la oposición busca cerrarle el paso a una propuesta del oficialismo
El Gobierno quiere aplicar un sistema similar al de la Ciudad. Rechazo opositor.
Repuestos de la sorpresa por la decisión del kirchnerismo de incluir como asunto prioritario en la agenda parlamentaria la eliminación de los superpoderes, los bloques opositores afinan el lápiz para acordar una postura común en este controvertido tema, sobre todo ahora, que trascendió la intención del gobierno de Cristina Kirchner de ceder ante las presiones opositoras, potenciadas tras la derrota electoral del 28 de junio. Concretamente, el Gobierno está dispuesto, según estas versiones, a terminar con los superpoderes, pero pide a cambio que el Jefe de Gabinete pueda reasignar partidas de hasta el 5 por ciento del Presupuesto, tal como ocurre en el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que preside Mauricio Macri. El ejemplo tomado por el oficialismo no es casual: busca cerrarle el camino a las críticas que puedan surgir de Unión-PRO.

De las consultas realizadas por Clarín surge que los bloques opositores están de acuerdo con permitir que el jefe de Gabinete pueda disponer de la atribución de reasignar partidas. Pero dicen que el 5 por ciento es una barbaridad y agregan que conviene delimitar los ámbitos y que "no se saque dinero de gastos corrientes para gastos de capital o viceversa".

Es lo que opinan Miguel Angel Giubergia (UCR), Adrián Pérez (Coalición Cívica) y Claudio Lozano (Proyecto Sur). Resta saber que harán el PRO y los peronistas disidentes ante la encrucijada política que se plantea con un tema sensible, también en la administración de la Ciudad.

La posibilidad que tiene el Poder Ejecutivo de reasignar partidas del presupuesto nacional -atribución conocida como los superpoderes- es el privilegio que más ha irritado a la oposición en los últimos años. Ya desde la presidencia de Néstor Kirchner y mediante el mecanismo de introducir una claúsula en el proyecto de Ley del Presupuesto, el Gobierno nacional conseguía las facultades para disponer de la capacidad de reasignar partidas. Además, el entonces ministro de Economía Roberto Lavagna utilizó con picardía el recurso de subestimar el crecimiento y, por ende, la recaudación impositiva. Fue el modo que tuvo el Gobierno de disponer de ingentes sumas de dinero sin asignación presupuestaria. Concluido el ejercicio, un Decreto de Necesidad y Urgencia otorgaba legalidad a la travesura.

En el Gobierno creyeron que la forma de evitar que todos lo años la oposición en el Congreso batiera el parche contra los superpoderes era sacar una ley que regulara las atribuciones del Jefe.

Eran tiempos en que el oficialismo con la fuerza del voto imponía sus criterios en ambas Cámaras. Por eso no extrañó que en agosto de 2006 el Congreso sancionara la reforma del artículo 37 de la ley de Administración Financiera que otorgó al Jefe de Gabinete de Ministros a "disponer las reestructuraciones presupuestarias que considere necesarias dentro del total aprobado por cada ley de presupuesto, quedando comprendidas las modificaciones que involucren a gastos corrientes, gastos de capital, aplicaciones financieras y distribución de las finalidades". Igual la bronca fue creciendo y la oposición aprovechó cualquier atajo para introducir la discusión sobre los superpoderes. No obstante, el oficialismo siempre impuso la fuerza de la mayoría.

Pero la derrota electoral del 28 de junio obligó al kirchnerismo a volver sobre sus pasos. Fue lo que ocurrió el último miércoles cuando el bloque de diputados del PJ aceptó discutir los superpoderes, entre otros temas sensibles, como la emergencia agropecuaria, las retenciones, un eventual replanteo del Indec y la reforma del Consejo de la Magistratura.

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