Superpoderes: ingresó el proyecto en el Senado

La iniciativa de CFK, contaría con el aval de la UCR. Bronca en el bloque oficialista porque anunció como propia una medida que ya se negociaba.
El proyecto que limita los superpoderes ingresó ayer por la mañana en la Cámara de Senadores. La iniciativa fue girada a una sola comisión: la de Presupuesto y Hacienda, que preside el kirchnerista correntino Fabián Ríos. Aunque tanto el oficialismo como la oposición aseguran que no están apurados en su discusión, el hecho de que el tema quede circunscripto a sólo una comisión le asegura un pronto tratamiento. Un importante parlamentario kirchnerista, quien habló con este diario pidiendo reserva de su nombre, aventuró que el Gobierno eligió iniciar la discusión por la Cámara alta tan sólo porque "no compromete cuestiones tributarias". La mirada naif del legislador oficialista no tiene en cuenta que la prórroga de la legislación que contiene delegaciones de facultades –entre ellas, el Código Aduanero, que le permite al Gobierno cobrar retenciones a las exportaciones agrícolas ganaderas– puede dinamitar los endebles acuerdos que el bloque k intentó construir en Diputados después de la derrota electoral. Sumar un nuevo frente de conflicto hubiera sido encender la mecha para terminar con los espejismos del diálogo y la buena convivencia.

Después de que la iniciativa llegara al Senado, el titular de la bancada radical Ernesto Sanz se comprometió ante su par del Frente para la Victoria, Miguel Ángel Pichetto, a debatir el tema en la comisión. Los oficialistas descuentan que los radicales terminarán votando a favor ya que precisamente fueron ellos los que hace una semana atrás le propusieron a Pichetto incorporar el tema a la agenda legislativa. La llamada telefónica entre Pichetto y Sanz alejó algunos fantasmas que, después del acto en La Rosada, sobrevolaron sobre la bancada mayoritaria. "Otra vez tenemos que volver a remar para lograr el apoyo radical", dijo una senadora en la improvisada reunión que los peronistas ensayaron en las oficinas del bloque. Los senadores habían sido convocados a la Casa de Gobierno y no tenían ni idea de con qué se encontrarían. Cuando escucharon a la Presidenta, no podían creer que ella presentara como una decisión propia lo que había surgido producto de negociaciones y de un acuerdo parlamentario.

Los signos de cansancio entre los 26 senadores kirchneristas que dieron el presente en la Casa de Gobierno fueron más que evidentes. Al volver del acto oficial en el que escucharon disertar a Cristina Fernández, hicieron catarsis. Pichetto, María Cristina Perceval, César Gioja, Liliana Fellner, Guillermo Jenefes, Nancy Parrilli, fueron algunos de los que se sentaron a la mesa de reunión que el bloque tiene en el tercer piso del Palacio Legislativo. Esbozaron críticas que ninguno se animará a repetir en público, pero que la transmisión televisiva delató en sus caras. No quedaron dudas de que los rostros más serios fueron los del propio Pichetto y los del presidente de la Cámara de Diputados, el jujeño Eduardo Fellner.

Al igual que Pichetto en la Cámara alta, Fellner, junto al titular del bloque oficialista, Agustín Rossi, había abierto las puertas de su despacho en Diputados para consensuar con la oposición un temario para las futuras sesiones. El hecho apelaba al realismo. Evitar desgastarse en peleas que finalmente perderán cuando el 10 de diciembre no cuenten con la mayoría parlamentaria. Antes de esa movida, Rossi había notificado a Cristina de los pasos que daría. Un importante funcionario K confió a este diario que después de que esa reunión saliera retratada en todos los diarios, la Presidenta se mostró muy enojada con los responsables del kirchnerismo en la Cámara baja. Consideró que se habían extralimitado al aceptar debatir sobre el Consejo de la Magistratura, el INDEC, el tarifazo a los servicios de gas y electricidad y la coparticipación del Impuesto al Cheque. Eso explica en parte la cara de enojo que se le vio a Fellner cuando le tocó estar sentado detrás de la Presidenta. Nadie pudo responder si esa reacción explicaba que las vacaciones de Rossi hubieran coincidido con el inicio de las discusiones por la legislación delegada y el Código Aduanero. "La realidad terminará imponiéndose, pero lo real es que la forma en la que los K toman decisiones no cambió después de la elección", sintetizó un destacado legislador del oficialismo.

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