Superhéroes en desgracia

La crisis financiera que estalló en los Estados Unidos hizo desaparecer bancos de inversión, licuó fortunas y pulverizó reputaciones de CEO que parecían todopoderosos, y de funcionarios y ex funcionarios listos para el bronce
¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡No! Es un super-CEO. Así se podría haber visto y, de hecho, casi así se vio a las más prominentes figuras de la economía privada global hasta hace poco. Brillantes, dinámicos, con visión de rayos X para descubrir las mejores negocios, superpoderes para lograr colosales ganancias. Eso sí: nada de la fortaleza de la soledad en el Polo Norte. Enormes bonus anuales y vida lujosa para compensarlos.

La crisis terminó con todo ello. Mientras la economía crecía como nunca en la historia, los superhéroes fueron inmunes a las balas de las críticas por sus lujosas vidas y millonarias remuneraciones. La crisis ha sido la criptonita para ellos. Humillados, han visto algunos desaparecer las empresas que tenían a cargo y que poco antes parecían las más valiosas del planeta. Otros acuden a los pobres mortales pagadores de impuestos a pedir millonarios rescates. Al menos uno de ellos terminará en la cárcel, pues contra lo que creían muchos, era un falso superhéroe. Era un villano.

No están solos los CEO en desgracia. Prestigios nacionales y soberanos han rodado, y también los de funcionarios como el secretario del Tesoro, "Hank" Paulson; el ex titular de la Reserva Federal, Alan Greenspan, y la ex candidata a vicepresidenta de los Estados Unidos y gobernadora de Alaska, Sarah Palin.

Cuando la economía va hacia arriba, en un frenesí de crecimiento como el que el mundo vivió en los últimos años, nadie se pregunta de dónde sale el dinero. La política monetaria y fiscal norteamericana, uno de los innumerables errores catastróficos de la administración de George W. Bush, hizo que la plata fuera muy dulce en los Estados Unidos. La propia, mucha de la cual era generada por la "máquina de imprimir", y el ahorro ajeno, que provenía en forma de préstamos al sector público y privado. Una rueda de la fortuna que depreció el dólar, hizo crecer el endeudamiento del sector público y privado a niveles estratosféricos y que creó una sensación de prosperidad que resultó irreal. Para colmo, esa situación fue circunstancialmente muy beneficiosa para el resto de los países, en particular de los emergentes. La capacidad de China de asociarse a la economía norteamericana reciclando lo que ganaba en su superávit comercial para comprar bonos del Tesoro y ofreciendo mano de obra barata que contuvo la inflación, entre otros factores, crearon una situación inédita. El mundo crece casi todo junto, mucho y durante un período prolongado.

Todo comenzó a terminar con la crisis norteamericana de las hipotecas. La cumbre del peor escenario llegó este año con la caída de Lehman Brothers. "Sólo cuando baja la marea, se descubre quién está nadando desnudo", es la famosa frase con la que graficó situaciones así el magnate Warren Buffet quien probablemente jamás pensó que él mismo se encontraba prácticamente en una playa nudista.

El prestigioso semanario inglés The Economist decidió tomarse por un momento las cosas con algo de humor y en su última edición entregó los simbólicos premios "nadar desnudo". El gran ganador, claro, es Bernard Madoff.

Es lógico que cuando ocurren pérdidas gigantescas y caídas fortísimas en el valor de los activos haya entre el público en general y los políticos en particular algún deseo de castigos ejemplificadores que lleven a un par de financistas tras las rejas, como acción ejemplificadora. Pero no siempre las pérdidas pueden atribuirse a delitos.

Claro que todo cambió cuando saltó a la luz el caso de Bernie Madoff, quien parece ser un delincuente con todas las letras y uno exitoso además. Si puede decirse que el tamaño de su estafa es cinematográfico, habrá que ver quién puede filmar su historia. Por lo pronto, Steven Spielberg y Pedro Almodóvar tendrían motivos, aunque menos dinero para acometer el proyecto: son dos de los miles de estafados.

The Economist le dio el premio en la categoría "sinvergüenza del año" y lo explicó así: "Demasiados participantes para mencionar, pero el ingresante de último minuto ganó por lejos: Bernie Madoff, que aporta una demostración de la diferencia entre un colapso financiero debido a incompetencia administrativa (la mayoría de las quiebras bancarias del año) y un fraude genuino ciento por ciento".

El socio director ejecutivo de KPMG Argentina, Alberto Schuster, ve el caso Madoff como preocupante. "La crisis en general y este caso en particular ponen en cuestionamiento todos los roles, incluidos los de los controles públicos y la auditoría privada; esta crisis derrumbó todos los paradigmas", explica.

El problema con Madoff es que utilizó un mecanismo lo suficientemente simple, viejo y primitivo como para que resulte escandaloso que haya podido llevar una estafa hasta los niveles que ahora parece tener. La mayoría de los críticos han centrado su ataque en la Comisión de Valores de los Estados Unidos (SEC es la sigla en inglés) por supuestas faltas de controles en el fondo de cobertura especulativa ( hedge fund ) que el ahora supuesto estafador manejaba. Otros alegan que la libertad y menor cantidad de supervisión con que se permitió trabajar a esa clase de fondos terminaron por ser la causa de todos los males y que la solución es volver a una banca clásica, más regulada y prohibir los hedge funds .

Pruebas alarmantes

Pero hay evidencias de que la SEC tuvo suficientes y serias advertencias de lo que ocurría y, sin embargo, no hizo nada. En Internet circula un paper elaborado por Briggs Armstrong, del Mises Institute, quien recuerda que muchos clientes grandes de los fondos especulativos contrataban sus propias auditorías. Esos trabajos eran realizados por empresas que hacen exámenes semejantes a las llamadas " due dilligences " que una compañía hace sobre otra cuando piensa en adquirirla o asociarse.

Armstrong reproduce el informe que hizo en 2005 una de esas empresas escrutadoras llamada Aksia, que había hecho a sus clientes severas advertencias sobre la forma en que Madoff se manejaba y les había recomendado no invertir allí. Y no fueron demasiado diplomáticos. Señalaron que no les resultó difícil hacer esa recomendación porque, en resumidas cuentas, el esquema de inversiones era inconsistente con las ganancias reportadas y todo se manejaba con demasiada discrecionalidad y secreto. Y la SEC no lo vio...

Otros personajes caídos parecen haber estado en el mejor lugar en el momento equivocado. Es el caso de Richard "el Gorila" Fuld, jefe de Lehman Brothers hasta su desaparición. Fuld había rechazado fuertes y atractivas ofertas de inversión, que luego se demostró que podrían haber salvado la vida de la compañía.

El CEO fue la víctima más notable, entre los miles de empleados e inversores, de la controvertida decisión del secretario del Tesoro, Hank Paulson, otro de los caídos, de abandonar a su (mala) suerte a Lehman. Fuld fue vapuleado en una convocatoria al Congreso norteamericano, donde el interrogatorio se pareció por momentos, según los periodistas presentes, a una suerte de linchamiento simbólico. Varias veces los intentos del CEO de defenderse fueron interrumpidos por gritos que le reclamaban y enrostraban las altas remuneraciones, compensaciones y premios que había recibido, a pesar de que mucho de ese dinero había sido entregado bajo la forma de acciones de la empresa, que ahora no tienen ningún valor.

Para colmo de males, Fuld habría sido sorprendido por un empleado enardecido por la quiebra y la pérdida del empleo, que en un arranque de ira le habría acertado un fuerte puñetazo que lo habría dejado tendido y desmayado en el piso del gimnasio del ex gigante financiero.

Paulson es otro héroe en desgracia. El fracaso del salvataje de Lehman seguramente pasará a la historia. Fue la primera vez que una operación así termina en un desastre. Las reuniones en la cumbre de las finanzas y el gobierno durante un fin de semana apuntaban a que se mantuviera en pie a la colosal compañía con sacrificio fiscal, pasándola a algún banco tradicional, para evitar una ola de pánico. Pero cuando llegó el momento, Paulson se negó a poner dinero y dejó la solución, que no existía, en manos privadas.

Las opiniones están divididas. Hay quienes creen que Paulson sabía que sin una víctima grande el Congreso no le autorizaría una ampliación del paquete de asistencia que luego consiguió, ni tampoco la suerte de superpoderes que le delegaron.

Otros creen que el secretario del Tesoro quiso enviar un mensaje al mercado para que todos hicieran sus propios ajustes y así evitar el "riesgo moral" que significa que cualquiera puede hacer cualquier cosa, porque total el Estado vendrá a rescatarlo cuando haga falta.

En lo que coinciden todos es en que, más allá de las causas, el efecto de la decisión fue tremendo. Llevó a empeorar una situación ya de por sí muy mala y extendió los efectos recesivos de la crisis a niveles hasta entonces impensados. The Economist le dio el premio "nadar desnudo" en la categoría "incompetencia".

La atractiva y locuaz Sarah Palin fue una excelente candidata a vicepresidenta, temible para sus adversarios demócratas, que rápidamente captó la atención de los medios y logró salir airosa de muchos desafíos en público, incluso cuando tuvo que contemplar cómo su éxito le hacía florecer imitadoras, entre las que se encontraba la prestigiosa y talentosa guionista y actriz Tina Fey. Eso sería hasta un halago, pero también apareció otra imitadora menos interesante para una ultraconservadora como Palin: una actriz porno.

Sin embargo, ni siquiera con esos desafíos perdió la compostura. Pero cuando tuvo que referirse a la economía y la crisis en una entrevista ahora célebre con Katie Kuric ofreció explicaciones confusas y pesimistas que derrumbaron su imagen de manera increíble. "Nadie hizo de la economía una ciencia deprimente como ella", dijo The Economist.

Los jefes de las tres grandes automotrices de Detroit fueron galardonados en la categoría "extraordinarias relaciones públicas". Comparecieron ante el Congreso de los Estados Unidos para pedir un plan de salvataje que en algunos casos significaba créditos blandos por el triple del valor de mercado que hoy tiene la compañía.

Para ir a proponerse como beneficiarios de esa colecta de caridad de fondos públicos no tuvieron mejor idea que usar tres aviones privados de sus respectivas corporaciones: uno para cada uno.

La situación fue escandalosa por varios motivos. El primero, el obvio dispendio de fondos en medio de una crisis. El segundo, que Estados Unidos, con los altos precios del combustible, se volvió un país altamente preocupado por la emisión de gases de invernadero. No hay propaganda de vehículo que no diga cuánto emite. Los boletos de avión contienen formas de calcular cuánto gas de invernadero se emitió a causa de que un cliente voló en turista y aconseja tomar medidas en el resto de la vida diaria para compensar los posibles daños. Tres millonarios gastando dinero escaso y calentando el planeta sin necesidad era lo último que la opinión pública quería ver.

Para la segunda ronda de presentaciones ante los legisladores, los tres eligieron hacer el viaje en autos de tecnología híbrida, que hacen un manejo más eficiente de la energía y por ello contaminan muchísimo menos.

No todo ha sido malo para los conductores de grandes compañías. Para quienes creen que para evitar futuras crisis hay que volver a la vieja forma de manejar la economía, allí está Warren Buffet. "Sus inversiones oportunas parecen haber rescatado a Goldman Sachs y General Electric", aseguró The Economist .

El semanario también entregó el premio en la categoría "los que renacen de sus cenizas", entre los que mencionó: "Algunos de los ganadores del sector empresario del año son la cadena favorita de los pichincheros, Wal-Mart, cuyo CEO, Lee Scott, se va en un punto alto; Ken Lewis, líder de Bank of America, que ahora tiene una parte suficientemente grande del dinero del país como para merecer su nombre; Paul Volcker, que reemplazó a Alan Greenspan como el ex banquero central favorito de todo el mundo. Pero el ganador es el efectivo, que nuevamente es rey. ¿El gran favorito para el premio "renacer de las cenizas" del año entrante? La Gran Depresión", concluye, preocupante, el semanario.

86.000

Dólares

* Costó por cabeza una excursión de caza a la que invitaron a los mayores clientes de la aseguradora AIG, rescatada por el Tesoro norteamericano

Principales caídas

1) Alan Greenspan

Cuando se retiró de la Reserva Federal fue despedido por muchos como un héroe y un sabio al que convenía consultar; hoy se lo critica por no haber detenido la burbuja de liquidez que llevó a la crisis.

2) El riesgo país de Irlanda

El país sufrió el desmoronamiento de la confianza de los inversores; los agoreros creyeron ver que la depreciación de la libra esterlina iniciaría un proceso similar en el Reino Unido.

3) Los fondos soberanos

Los ahorros de países emergentes en fondos de inversión colosales fueron vistos primero como la salvación de la economía global, hoy contabilizan pérdidas.

4) La teoría del desacople

Ridícula pretensión de que los países emergentes, en particular los productores de materias primas, podrían crecer pese a una recesión en los Estados Unidos y Europa. Ideas como esa probablemente alentaron a Cristina Kirchner a decir que el "plan B" lo necesitaba el Primer Mundo.

5) El superpetróleo

En pocos meses, perdió dos tercios de su valor, lo que creó problemas a países productores como Ecuador y Venezuela.

Los personajes

HENRY PAULSON

Secretario del Tesoro de EE.UU.

No se sabe si al dejar caer a Lehman quiso dar una lección al mercado o presionar al Congreso por más fondos; el resultado fue un agravamiento catastrófico de la crisis

RICHARD FULD

CEO de Lehman Brothers

Era una estrella de Wall Street; fue humillado al comparecer ante el Congreso y golpeado por un empleado, que lo habría desmayado en el gimnasio de la compañía

JOHN THAIN

CEO de Merrill Lynch

Quedó como héroe cuando logró que el banco de inversión no corriera la suerte de Lehman, pero el cariño del público se esfumó cuando pidió un bonus de US$ 10 millones

JOHN VARLAY

CEO de Barclays

Mostró fortaleza y confianza en su compañía al sumarse a la breve lista de los que dijeron no necesitar ayuda pública; en el mercado dicen que puede lamentarlo.

ELIOT SPITZER

Ex gobernador de Nueva York

Fue el fiscal que persiguió a los que no jugaron limpio cuando la burbuja de las puntocom; cayó por un escándalo sexual y ahora va a escribir para una revista on line

SARAH PALIN

Ex candidata a vicepresidenta en EE.UU.

Excelente candidata, tiró todo por la borda cuando habló de la economía y la crisis con un confuso y deprimente discurso en una entrevista que le resultó ruinosa

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