Súper Néstor dejó KO a Montoya.

El funcionario se había negado a ser candidato y dijo que "el oficialismo perdió la capacidad de escuchar a la sociedad".
El titular de la Agencia de Recaudación de Buenos Aires (ARBA), Santiago Montoya, es la primera víctima de la estrategia K de lanzar candidaturas testimoniales de funcionarios para las elecciones legislativas: el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, lo echó luego de que éste se negara a postularse como candidato a concejal por San Isidro, un cargo que jamás iba a asumir, confirmaron fuentes del oficialismo bonaerense. Montoya, cordobés, hincha fanático de Belgrano, amante de Pink Floyd, había sumado a aquella rebeldía inédita en el kirchnerismo un comunicado durísimo donde criticó al oficialismo porque había "perdido parte de la capacidad de escuchar a la sociedad". Demasiado para un funcionario con alto vuelo mediático. Ayer al mediodía, el ministro de Economía bonaerense, Rafael Perelmiter, se reunió durante tres horas con él en la sede porteña del Banco Provincia y le pidió la renuncia invocando órdenes de su jefe. Su partida provocó un reordenamiento del gabinete provincial: Perelmiter reemplazará a Montoya; y el hasta ahora ministro de la Producción, Alejandro Arlía, pasará a Economía y será reemplazado, a su vez, por Martín Ferré. Arlía es un economista con buena llegada al duhaldismo: fue subsecretario de Relaciones con las Provincias durante la presidencia del bonaerense.

La última medida de Montoya fue escribirle una carta a Scioli donde le explicó por qué se iba, detallando, por supuesto, algunos logros de una gestión que calificó como "titánica": "Le agradezco haber confiado en mi equipo para llevar a cabo la mayor reforma del Estado provincial en 180 años".

En el texto, una especie de comunicado, aceptó que sus críticas al oficialismo y su negativa a ser candidato terminaron por acorralarlo: "Aparentemente, los motivos por los que usted me solicita que presente la renuncia están relacionados con ciertos comentarios sobre políticas personales, que produje al verme involucrado en una candidatura que no me había sido formalmente ofrecida", detalló, luego de lamentarse porque "me veo obligado a dejar mi tarea faltando más de tres años para el cumplimiento del período de designación". Estaba en su puesto desde 2002, cuando asumió bajo las órdenes de Felipe Solá, quien ahora lo tentará para sumarlo al PROperonismo: "Me encantaría", dijo el ex gobernador. Su socio Francisco de Narváez fue más brutal: "Montoya tuvo las pelotas para decirle no a Kirchner".

La buena imagen de Montoya es muy tentadora para el PJ disidente: el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, lo llamó ayer para ofrecerle trabajo en su provincia, contaron en su entorno.

Néstor Kirchner estaba en la Quinta de Olivos cuando se enteró de la renuncia de Montoya y celebró la rapidez y contundencia de la acción llevada a cabo por Scioli, su principal aliado en el peronismo, contaron fuentes oficiales. Hace dos días que sabía que el bonaerense iba a echar a uno de sus funcionarios estrella, porque así se lo había hecho saber el propio mandatario provincial, según pudo reconstruir Crítica de la Argentina. El jueves por la tarde, un secretario de Estado del ala "dura" del Gobierno se había comunicado con Scioli, por pedido de Kirchner, para preguntarle qué iba a hacer con Montoya. El gobernador le contestó que pensaba despedirlo pero retrocedió cuando su recaudador envió un segundo comunicado a la prensa, en el que bajó el tono a sus críticas al oficialismo. Pero ese gesto no terminó de conformar ni a Scioli ni a Kirchner.

En la intimidad, Montoya dice que el Gobierno le dejó otra opción que su renuncia al promover desde los medios su candidatura a concejal por San Isidro, el distrito donde vive: "Me quieren hacer pelear un 8 por ciento de porcentaje de votos para cagarme la carrera política de acá al 2011", repitió ante unos pocos fieles.

En el entorno de Scioli contaron anoche que no tenían nada que reprocharle a Montoya respecto a sus "labores técnicas", aunque consideraron inaceptable que haya sacado dos comunicados negándose a ser candidato y además criticando al Gobierno: "Fue desprolijo". Aunque ningún funcionario lo va admitir en público, en el gobierno provincial está instalada una versión que indica que Montoya impulsó su propia salida dejando trascender su resistencia ante su probable candidatura. Desde hace varios meses, además, tenía fuertes choques y discrepancias con el ministro de Economía, Perelmiter, quien le reprochó, entre otras cosas, el alto perfil mediático que les daba Montoya a sus operativos realizados en la feria La Salada, paradigma del comercio ilegal. Perelmiter reemplazará ahora a su ex subalterno rebelde.

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