Súper Mercado

Con un golazo del lateral volante, Racing le sacó el invicto a Banfield y sacudió la definición del torneo. Si Newell´s le gana a Colón, será puntero
La mejor promoción. La góndola reluciente. El repositor de arco a arco... Y un resultado que rompe pronósticos, se le ríe a las apuestas y sacude la definición del torneo.

Al conocido y de alguna manera ya viejo Banfield lo sorprendió un nuevo Racing. A este puntero de estilo inglés, que no comulga con la transición y hace de cada pelota una estocada, lo estremeció un equipo que anoche empezó a cristalizar el ideario de ese Bielsa en envase aún pequeño que es Claudio Vivas. A la cara de perro de un pensante Falcioni le bajaron su nivel varias de sus individualidades justo en el mejor partido de este naciente ciclo de su rival. Contrastes que terminaron en un triunfo hasta lógico de Racing más allá de toda esa vergüenza deportiva de Banfield en el emocionate y frenético final.

De Olivera le solucionó varios problemas al líder con esa salida impropia para su tamaño y puesto, pero después le garantizó la victoria a la sufrida Academia con dos tapadas de arquero gigante.

Este Silva es el sueño de todo técnico como centrodelantero y la pesadilla para cualquier defensa. Guapo, inteligente, fuerte y goleador, hace útil toda pelota que le tiren. Otra vez jugó para ser campeón, algo que no repitieron varios de sus compañeros.

Es ahí donde surge la madre de la derrota para el líder. Banfield fue Banfield desde la postura, idea y presencia. No lo fue desde sus intérpretes. Sufrió con las pelotas cruzadas, pagó Barraza en el 1-0, se esforzó un montón Erviti pero no tuvo la lucidez habitual, se complicaron los centrales con algunos movimientos de Lugüercio y, como emblema del déficit, fracasaron los volantes externos, esos pistones de ida, vuelta y juego.

No es casual esto último porque Vivas, vivo, los taponó. Especialmente a ese diamante todavía en bruto que es James Rodríguez. Le puso a un zaguero como Mercado para que no le diera paz, espacios y calma. Y cuando se la dio o se le escapó, el colombiano falló en las definiciones. Quinteros, en tanto, menos trascendente pero igual de importante que James, perdió la pelota que terminó en el 2-1.

Ese 2-1, esa jugada, ese contragolpe, fue la síntesis perfecta de un Racing renovado. Atención defensiva, salida clara, buena circulación de pelota, pase al compañero y llegada de volantes o defensores. El desenlace fue un pase del líbero (Aveldaño) como puntero derecho para el derechazo goleador de un zaguero devenido en volante (Mercado). Y le anularon mal otro (de Lugüercio). Y mostró ganas, y no miedo, de jugar. No es que de pronto es la sensación del torneo, pero por algo se empieza.

Para Banfield es un golpe inesperado aunque el título aún sea posible. Sus compañeros deberán imitar a Silva para no pasar más por el súper Mercado.

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