La "Súper", la caja negra de la política, el sindicalismo y la salud

Es el organismo que debe controlar la distribución de fondos de las obras sociales.
Las diversas causas judiciales en las que se investigan las ramificaciones de la mafia de los medicamentos ¿que incluye la financiación espuria de las campañas políticas¿ tienen en el centro de la escena a la Superintendencia de Servicios de Salud, el organismo que reemplazó a la antigua ANSSAL en el control y distribución de los fondos de las obras sociales pero que no pudo deshacerse de su oscura sombra.

Ayer, la ex ministra de Salud, Graciela Ocaña, sugirió al juez Norberto Oyarbide que, junto a Néstor Lorenzo, debería investigar a Néstor Vázquez, a quien diversas fuentes sindicales sindican como su socio y amigo.

Vázquez es el actual director del departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UBA. Pero se consolidó como un hombre fuerte de la ANSSAL en los 90, de la mano de Luis Barrionuevo y José Luis Lingeri, hasta llegar a secretario general de la "Super" con el kirchnerismo, bajo el mando de Héctor Capaccioli. Desde allí habría armado buena parte de los negocios que hoy investiga la Justicia.

Según asegura Ocaña, las droguería San Javier, de Lorenzo, e Intermedicina, vinculada a Vázquez, habrían sido las dos beneficiarias del fideicomiso solicitado por la Asociación Bancaria para la provisión de medicamentos de alto costo. Muchos de esos remedios resultaron adulterados.

La "Súper" es el nudo gordiano donde se cruzan las relaciones entre la política, el sindicalismo y la parte más tenebrosa del negocio medicinal. Por eso, Ocaña se había obstinado en poner la lupa sobre ese organismo. Pidió la salida de Capaccioli (lo que le valió una pelea con Alberto Fernández) y encontró un aliado inesperado en Juan Rinaldi, un abogado cercano a Hugo Moyano que saltó el cerco.

Pero las presiones del moyanismo terminaron doblegando a la hormiguita y, tras su renuncia, Cristina Kirchner decidió hace un mes el reemplazo de Rinaldi por Ricardo Bellagio, un contador con 26 años en el organismo que fue presentado como un "técnico" que pondría en orden la casa. La decisión del nuevo titular de convocar a ONGs de prestigio como Poder Ciudadano, CIPPEC y ACIJ para auditar la Súper pareció ir en ese sentido.

Pero hacia la interna sindical, la designación de Bellagio se interpretó como un intento de buscar un equilibrio entre el moyanismo, los "gordos" y los "independientes" en la puja por los fondos para sus obras sociales.

Y el regreso como asesor de José Bustos, el ex gerente de asuntos jurídicos de Capaccioli que había sido desplazado por Ocaña, es observado por algunos como una vuelta al pasado.

Comentá la nota