La suerte de Redrado está echada, ¿y la de Cobos?

Por Fernando Laborda

La suerte de Martín Redrado está echada. Falta el dictamen de la Comisión Bicameral que lo investiga. Pero se sabe ya que Cristina Kirchner despedirá al titular del Banco Central tan pronto como ese informe no vinculante del Congreso sea emitido y que probablemente la Presidenta ni se demorará en leerlo detenidamente.

Sin embargo, el dictamen de la comisión no servirá exclusivamente para alimentar las estadísticas. Todos los ojos estarán expectantes ante lo que diga y firme el vicepresidente Julio Cobos.

En el radicalismo, partido que hasta ahora sería la principal estructura en la cual se apoyaría la candidatura presidencial de Cobos en 2011, prácticamente todos apuestan a que el vicepresidente se pronunciará en favor de la remoción de Redrado. Es que el titular del BCRA nunca cayó bien en la UCR, en parte porque formó parte de todos los gobiernos peronistas desde Carlos Menem hasta Cristina Kirchner, y ?según señalan caracterizados voceros partidarios? nada hizo frente a las manipulaciones del índice de inflación por el Indec.

No obstante, también se especula en el centenario partido de la oposición que Cobos se preocupará por destacar que la actitud de Redrado, al oponerse a cumplir lo dispuesto en el decreto 2010/09, que ordenaba transferir reservas al Tesoro, fue correcta.

Una reciente encuesta de Giacobbe y Asociados entre 400 líderes de opinión indica que, para el 82% de ellos, Redrado hizo bien en no entregar las reservas.

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El principal capital de Cobos es su buena imagen en la sociedad. Y esa percepción positiva en la opinión pública fue construida mostrando que era capaz de ponerle límites al kirchnerismo y de constituirse en una suerte de barrera a los abusos del hiperpresidencialismo.

Si el vicepresidente apoya la remoción de Redrado, ¿no quedará ante la sociedad como cediendo ante la presión de los Kirchner? ¿No podría dejar de representar aquello por lo cual la propia opinión pública lo premió?

"Ese argumento es absurdo. Sería como decir que por estar en contra de Saddam había que estar con Bush", dijo, molesto, un alto dirigente de la UCR.

¿Y qué pasaría si Cobos termina apoyando a Redrado? El radicalismo quedaría descolocado. Y el kirchnerismo buscaría persuadir a todos de que semejante actitud confirma sus fantasías conspirativas.

Cualquiera sea la actitud cobista, el Gobierno ya trabaja con la mente puesta en un Banco Central más dócil a sus designios y en cómo paliar el proyectado déficit fiscal, para lo cual buscará persuadir a los gobernadores de que si el Congreso no aprueba en marzo algo parecido al Fondo del Bicentenario, el mayor ajuste tendrán que hacerlo ellos.

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