La suerte de las provincias, atada a la negociación salarial y la asistencia de la Nación

Por Rogelio Frigerio

Economista. Director de Economía y Regiones

En la medida que las cuentas nacionales se compliquen, las partidas destinadas a este fondo podrían reducirse y por tanto, no alcanzar a solventar la totalidad de las necesidades de caja de los estados subnacionales

En 2008, el consolidado de provincias presentó un resultado primario (antes del pago de intereses de la deuda) deficitario por primera vez desde el ejercicio 2003, revirtiendo una senda de cinco años consecutivos de superávit en las cuentas publicas. El progresivo deterioro del frente fiscal tiene su origen en el mayor ritmo de crecimiento de las erogaciones respecto a los recursos provinciales, situación que viene observándose desde 2005, de la mano de la recuperación del poder de compra de los salarios de los empleados estatales, erosionados con la inflación acumulada desde la salida de la convertibilidad. Casi dos tercios del gasto primario adicional de 2008 fue explicado por el aumento del gasto en personal, producto de la anualización de los incrementos otorgados en 2007 y de la política salarial expansiva del año pasado, la cual incluyó un incremento promedio del 24% en los sueldos de los agentes públicos de las distintas provincias.

Dado que el gasto en personal concentra más del 50% del gasto primario subnacional, el proceso de recomposición salarial ha sido el factor desencadenante del deterioro fiscal. La licuación del poder adquisitivo tras la devaluación de 2002 y el contexto inflacionario de los últimos tiempos hicieron prácticamente inevitable el ajuste de los salarios públicos provinciales.

Para este año, proyectamos una fuerte desaceleración de la tasa de crecimiento de los recursos corrientes, tanto de origen nacional como provincial, básicamente como consecuencia de la abrupta caída del nivel de actividad. En lo que respecta a los ingresos por coparticipación, esperamos que, en el mejor de los casos, crezcan en torno al nivel de la inflación (13%), lo que representaría un tercio de la tasa de crecimiento observada en 2008 y prácticamente un cuarto del incremento registrado en el ejercicio 2007. Por otra parte, la recaudación de tributos provinciales podría llegar a crecer un 15% por sobre lo percibido en 2008. La mayor tasa de crecimiento de estos recursos frente a los de coparticipación, encuentra explicación en las reformas tributarias implementadas en varias provincias a mediados de 2008, en particular sobre Ingresos Brutos, Sellos y el Impuesto Inmobiliario. En forma adicional, un gran número de jurisdicciones verán reducir sus ingresos por regalías por la fuerte caída de los precios internacionales del crudo. A su vez, se desaceleraría la coparticipación a municipios, principal fuente de recursos que éstos utilizan para pagar salarios.

Las primeras paritarias del año comenzaron con los docentes. A fines de febrero, el gobierno nacional ofreció llevar el sueldo inicial del maestro de grado de $ 1.290 a $ 1.490 mensuales, además de prometer un refuerzo de tres cuotas mensuales del incentivo docente de $55 durante el segundo semestre del año. El aumento del salario mínimo alcanzaría entonces al 15,5%. El resultado de las paritarias docentes pone un piso a los reclamos salariales del resto de los agentes estatales, por lo que una extensión del incremento salarial de ese nivel a la totalidad del personal de la administración pública definirá la suerte del frente fiscal de las provincias. Tomando el gasto medio mensual del último trimestre de 2008 como indicador del sueldo promedio de las diferentes jurisdicciones y aplicando un incremento del 15,5% sobre el mismo a partir del segundo trimestre de 2009, surge que los recursos corrientes netos de las provincias alcanzarían a cubrir solo el 60% del aumento del gasto en personal. Así, el crecimiento de los recursos corrientes sólo alcanzaría a solventar los aumentos otorgados durante 2008 y una recomposición salarial no más allá del 4%. En el actual contexto de cierre de los mercados financieros, cualquier aumento de los salarios estatales obligaría a las provincias a recurrir a la asistencia del gobierno nacional, ya que las posibilidades de recortar otras partidas del gasto son marginales y no producirían ahorros significativos. No obstante, el grado de asistencia que pueda otorgar el gobierno nacional a las provincias con problemas dependerá en gran medida de los ingresos fiscales excedentes que presente la Nación. En la medida que las cuentas nacionales se compliquen, las partidas destinadas a este fondo podrían reducirse y por tanto, no alcanzar a solventar la totalidad de las necesidades de caja de los estados subnacionales.

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