Suerte para la desgracia.

TC / TRIUNFO DE CHEVROLET EN RIO CUARTO: Luego de dos fechas suspendido, Rossi volvió y ganó. Ah, y como en sus tres triunfos anteriores, usando el 117.
Matías Leonardo Rossi, el piloto más efectivo del Turismo Carretera. Dos carreras, 52 puntos en juego, 48 sumados. Nadie tuvo la efectividad del muchacho de Del Viso, más sereno que en otras batallas. ¿Por qué será? Porque en este juego de los promedios, a Rossi no se le cuentan Balcarce ni Buenos Aires, las dos carreras en las que el auto de JC Competición quedó quietito en Chivilcoy, donde sólo se le pasó una franela con Blem. Castigado y suspendido por dos fechas debido a un toque del 2008, el Mati de la gente llegó a Río Cuarto con la sangre en el ojo, en busca de una dirección. "Al haber corrido sólo dos carreras este año, lo de Mar de Ajó era una incertidumbre. No sabíamos si era casualidad o el coche andaba bien. Ahora lo confirmamos", cuenta, mientras no para de tomar agua. Terminó con casi 70 grados en el habitáculo, muy cansado y con ampollas en los pies. El calor no dio tregua y fue un rival más al que Rossi debió vencer. Lo consiguió. Y sumó su cuarta victoria en 91 carreras, todas con autos que llevaban el número 17.

¿Quiere alguna llave para entender el domingo? Hay varias: 1) Pechito López tenía de tres a cuatro km/h de velocidad final más que todos. Para contrarrestar la diferencia, la Chevy de Rossi salió con el alerón trasero descargado, para aguantar en las curvas a pura muñeca; 2) Matías definió gran parte de la historia en la serie, cuando en la tercera, con una pista curiosamente más limpia a pesar de que hacía cuatro grados más de temperatura que a las 9, ganó y bajó por dos segundos el registro total de López en la primera serie. Dato extra: el último giro de Pechito en su serie fue 1s5 más lento de lo habitual por un despiste de Nolesi; 3) Con 20 autos en un segundo, el reglamento hizo apretar a todos. Y eso provoca que el sorpasso sea casi imposible. Muchos se quejan de que algunos alerones generan tamaña turbulencia que evita salir de la succión con chances de sobrepaso; 4) El JC Competición no es el mismo del año pasado. Hay confiabilidad y más organización, algo que tanto reclamó su piloto principal; y 5) La largada, ese era el primer paso para una victoria que podía ser para cualquiera de estos jóvenes que antes fueron chicos y se sacaron chispas en karting, y en Río Cuarto.

"Temía perder la largada, como me pasó en Mar de Ajó con Ugalde. Una vez superada la primera curva, sabía que Pechito iba a buscarme por todos lados. Me cuidé mucho. Tenía más velocidad final que yo. Ese es el punto flaco de nuestro auto", contó Mati, que este año recibió el apoyo de Don Roque, empresa habitué de Pato Di Palma hasta el 2008. Fue la vuelta 18 la fatídica para el Torino de López (ver Toro...), que a pesar de tres ingresos del pace car, se lanzó más de cinco veces al final de la recta, por afuera, sin poder doblegar al puntero. Sólo una vez se puso casi a la par en una curva, pero se rozaron al borde del despiste. "Hubo una entrega total en la carrera. Tenía más que Rossi, pero no pude pasarlo. En esta pista es impresionante cómo se pierde carga aerodinámica cuando vas atrás de otro. Su motor tiraba mucho aceite. Hay que tener paciencia, con el auto que tengo ya voy a ganar. ¿Los aplausos de la gente? Los agradezco, pero no me sirven de consuelo", se despidió el cordobés.

Con el abandono del Torino, Ugalde amagó con seguir al líder, pero lo llamaron de boxes y le dijeron que con ese resultado estaba a sólo 5,5 de Ortelli en el torneo. ¿Para qué más? "Los venía viendo de cerca, iban a fondo. Tenía un restito para alcanzar a Matías, pero era arriesgar demasiado", contó el marplatense. Negoción también el de Mariano Altuna, que clavó su cuarto podio al hilo en Río Cuarto. Buscará, como en el 08, consolidarse en la Copa de Oro.

¿Pasará otra vez esto de perderse una figura como Rossi fuera de la pista? ¿Qué pensará el público que no lo vio en Balcarce ni en Buenos Aires? "No sé si estuvo bien o mal la CAF. Yo venía arriesgando demasiado en el 2008, lo reconozco. Toqué a Altuna en una curva complicada, como Salotto, y bajo la lluvia. Lo perjudiqué y fue grave, lo entendí. Deberé ser más preciso para pasar autos", se contiene en la opinión. Y arremete: "Estoy tranquilo porque en mi carrera he pasado más autos de los que choqué. Co- rro para pasar y ganar, no para perjudicar colegas. Pero soy humano". La sinceridad de Rossi está de vuelta.

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