"La suerte del Chaco depende de cada uno de nosotros", dijo Sigampa

El arzobispo de Resistencia celebró anoche la misa central por el Día de la Inmaculada Concepción de María, patrona de la provincia y en una fecha clave para la Iglesia Católica por ser una instancia preparatoria para la Navidad. Entre los conceptos salientes del pastor de la comunidad chaqueña, monseñor Fabriciano Sigampa dijo que discernimiento y reflexión son dos actitudes que el país y la provincia necesitan.
Aseguró que en la enemistad con la religión comienza el enfrentamiento entre hermanos y que la autoridad de una mujer no proviene de una academia, sino por gracia divina. También dijo que si todas las madres se reunieran podrían cambiar a la sociedad actual.

Una multitud de cristianos se congregó anoche en la parroquia Inmaculada Concepción de Barranqueras para acompañar la celebración anual que recuerda la anunciación a la Virgen María sobre la concepción del Hijo de Dios.

El buen tiempo contribuyó para que las actividades previstas en una jornada que comenzó temprano se desarrollaran con normalidad.

El día empezó con rezos, misas y peregrinaciones con la imagen sagrada.

Por la noche, poco antes de las 21, desde un pequeño escenario montado en el amplio playón del Instituto Don Orione, Sigampa cumplía con los ritos de una misa habitual.

Entre las autoridades estaban el gobernador Jorge Capitanich y la intendenta local, Alicia Azula.

Al momento de la homilía, los flashes de las cámaras fotográficas generaron su respuesta: "No gasten pólvora en chimangos, hay cosas más importantes que fotografiar a un obispo", deslizó.

Su reflexión se centró en los valores y virtudes de María, una parte de ellos los dedicó a las mujeres y otra, al compromiso ciudadano con el crecimiento de la provincia, el país y la Iglesia.

"La suerte del Chaco depende sí y de cada uno de nosotros; cuando la Virgen recibió el anuncio, primero discernió qué es lo que Dios quería para ella y luego se jugó íntegramente; éstas son las verdades para pensar hoy", enfatizó.

Desde la visión de la Iglesia, señaló que con la llegada de Jesús a la Tierra, "Dios apuesta de nuevo a nosotros" y con María se inicia el plan de salvación.

También habló de la ruptura en la relación que muchos hombres tienen con su fe y cuando eso sucede, "el Hombre se esconde, siente vergüenza, se siente solo, porque fue creado en libertad y se vuelve esclavo. Cuando rompe la relación con el Creador, también lo hace consigo y con sus hermanos".

El obispo remarcó que "Dios Acompaña al pueblo que él creó".

Mientras que en otro párrafo se refirió a la acción de las madres, "¡Qué hermosa y profunda tarea!"-destacó-"Ustedes le dan forma a sus hijos en la religión, en su conducta, en la educación y valores".

"Si queremos cambiar a la sociedad debemos hacerlo desde adentro, con educación, con las madres; si todas ellas juntas se proponen hacerlo, lo van a lograr", manifestó.

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