Los sueños y los desafíos

El universo del fútbol, tan particular como imprevisible, establece como regla de oro que un nuevo entrenador despierta expectativas favorables. Alimenta sueños. Y genera incentivos.
Néstor Gorosito no está ajeno a eso. Y dispondrá de una breve "luna de miel" que los hinchas le suelen otorgar a aquellos que llegan con las flamantes propuestas. La contratación de Pipo no tuvo ningún costado conflictivo. Luego del sorpresivo coqueteo de Ramón Díaz con el presidente José María Aguilar, que seguramente dejará secuelas a futuro entre el riojano y el mundo River, la vinculación de Gorosito transitó por los carriles más o menos normales. La conducción de Argentinos aceptó las negociaciones y el trato se consumó en cuestión de horas.

El arribo de Gorosito rompe, de alguna manera, esa inclinación por incorporar un profesional que llegue avalado por un éxito reciente. Diego Pablo Simeone da fe, tras su paso "ganador" en Estudiantes, que revalidó en los números en el Clausura pasado. Ahora Aguilar y sus pares apuntaron en una dirección distinta. Gorosito, con excelente saldo a favor en Argentinos, todavía no logró que algunos de los equipos que orientó consiguiera un título. Por supuesto que eso no lo desmerece. Para nada. En todo caso sus gestiones en San Lorenzo, Lanús y Rosario Central, dejaron como evidencia palpable un buen recuerdo en sus dirigidos. A veces las cuentas no cierran, cuestión que no establece conocimientos, cualidades y virtudes. Muchas y variadas son las circunstancias que acompañan la carrera de los DT. Y más o menos triunfos nunca garantizan con exactitud el caudal de sabiduría.

El desafío, en un 2009 que se supone áspero y complicado por la vecindad de las elecciones, es similar para Aguilar como para Pipo. De eso no caben dudas. Con posibilidades de incorporaciones acotadas y con el lastre de la pésima campaña en este Apertura: amén de los cuestionamientos que suma el actual plantel, el objetivo de reubicar a River entre los potenciales candidatos a dar una vuelta olímpica es el objetivo imposterable. Por eso, desde que estampe la firma en adelante, Gorosito sabe que esa será su prueba, en un medio súper exitista como el argentino.

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