El sueño de Kirchner: un ballottage con Macri

Por Fernando Laborda

Hasta el más ortodoxo de los kirchneristas sabe que, si mañana hubiese elecciones presidenciales, la situación de Néstor Kirchner sería muy parecida a la de Carlos Menem en los comicios de 2003. Con suerte, podría sumar algo más del 20 por ciento de los votos en la primera vuelta y arribar a un ballottage con el franco riesgo de perder por paliza en la segunda instancia electoral.

Hoy los sondeos de encuestadoras privadas que no trabajan para el gobierno nacional, como Poliarquía y Management & Fit, le dan a Kirchner una imagen positiva que ronda el 20 por ciento y una imagen negativa cercana al 60 por ciento. La consultora de Jorge Giacobbe, en tanto, le da al ex presidente una intención de voto del 9,7 por ciento y una imagen negativa del 91 por ciento a uno de los personajes a quienes más se asocia en estos días con el ex presidente: el dirigente piquetero Luis D´Elía.

A pesar de eso, Kirchner tiene sueños. El mayor de ellos es enfrentar en un hipotético ballottage en 2011 al jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, quien en el imaginario K sería el candidato de "la derecha", con toda la carga de simbolismo negativo que arrastra esa denominación en el ideario kirchnerista.

Pero el sueño del esposo de la actual primera mandataria sigue: en esa eventual segunda vuelta, confía en juntar los votos de todo el arco de centroizquierda, incluyendo a quienes en los últimos comicios apoyaron a figuras como Elisa Carrió o Fernando "Pino" Solanas. Y frente a una derrota electoral, imaginan los kirchneristas, el ex presidente se reservaría el papel de líder de la oposición.

La realidad dista de ser tan sencilla para Kirchner. Primero, porque la imaginaria división que el kirchnerismo hace hoy del electorado entre el supuesto progresismo y "la derecha" no parece ser la que más refleja hoy a la sociedad argentina. Por la propia lógica del Gobierno, que convirtió en su principal hobby la búsqueda permanente de enemigos, es muy probable que la antinomia kirchnerismo-antikirchnerismo sea en la actualidad más fuerte que la disyuntiva entre "progres" y "derechistas" que el Gobierno ha pretendido crear.

En segundo lugar, porque así como Kirchner puede imaginar un escenario de segunda vuelta con Macri, no puede obviarse que hoy Julio Cobos aparece como el dirigente con mejor imagen positiva en la opinión pública. ¿Por qué no imaginar un ballottage entre un Cobos apoyado por radicales y socialistas y un Macri apoyado por el peronismo no kirchnerista?

Dos años en la política argentina es demasiado tiempo. Pero no hay antecedentes en la historia política reciente de figuras que en ese lapso hayan podido remontar una tendencia declinante en la opinión pública tan vertiginosa como la sufrida por los Kirchner. Aunque es cierto que la política se nutre de las ideas, de las pasiones y también de los sueños.

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