Ya suena el despertador en la siesta de Bianchi

La decisión de los dirigentes está tomada, aunque no lo digan en público. Creen que si Basile no obtiene buenos resultados hoy contra Estudiantes y la fecha que viene contra Vélez, se iría solo del cargo. Con ese panorama, convencerán al Virrey para que asuma en enero, luego de un interinato de Abel Alves. Si no, esperarán a que Coco termine su contrato en junio.
Se sabe: en Boca, todo entrenador que no sea Carlos Bianchi es plan B. Incluido el actual entrenador, Alfio Basile. Pasaron 86 días desde que Coco soltó su eslogan: "Volvió la alegría". O sea, menos de tres meses. En apenas siete partidos, en los que el equipo sólo sumó un triunfo, Basile se sacó el disfraz de superhéroe y admitió en la intimidad: "Así yo no sigo". Fue la semana pasada, después de la derrota ante Godoy Cruz, sobre la hora. Uno de los más influyentes para torcerle la decisión fue el mánager, de quien se espera que se haga cargo del equipo en caso de que Basile –con contrato hasta junio del año que viene– no supere con éxito los próximos dos partidos, hoy ante Estudiantes y con Vélez la próxima fecha. Dos eventuales derrotas, especulan los dirigentes, llevarán a Basile a una renuncia indeclinable. Y entonces comenzaría la transición con Abel Alves (el DT de la Reserva, que ya fue interino en dos etapas), hasta la finalización del Apertura. "Ahora Bianchi no va a agarrar, ni tampoco nosotros vamos a contratar un técnico caro", aventuró un dirigente a PERFIL, en caso de que se diera el peor escenario futbolístico para Boca. Pero a partir del 1º de enero de 2010, la historia será otra. Sí o sí. La señal que esperaba la mesa chica la dio el Virrey en la semana, cuando brindó una conferencia por el affaire Basile. "El técnico está durmiendo la siesta", se autoevaluó.

Por eso, si Coco no encuentra las llaves del éxito y pega el portazo, la gran apuesta será a diciembre. El mes que los dirigentes activarán el despertador, para que el sueño de Bianchi DT 2010 deje de ser una obsesión.

¿Convivencia pacífica? "La cara la tendría que haber puesto el técnico", se queja en off un dirigente. Su reclamo tiene que ver con que Basile no comunicó a la prensa su amago de renuncia. En cambio, quedó expuesto el mánager, con explicaciones que no sonaron a verdades absolutas ("Basile nunca habló de irse", señaló el martes pasado).

La misma fuente insistió con las críticas hacia el entrenador, al sostener que "de cinco refuerzos que nos pidió, le trajimos cuatro, ¿qué querés?". Pese a eso, en el club creen que Basile está firme para seguir, a pesar de su actitud "desprolija". Aunque la alarma está encendida: "Nadie lo va a echar, pero si pierde los dos partidos que vienen, y la prensa lo mata, se va a ir solo", resumió un allegado al presidente del club, Jorge Ameal.

La puesta en escena. Los dirigentes creen que lo de Basile fue una jugada inteligente. Al menos, para beneficio personal. El hombre éxito disparó su bronca post Godoy Cruz para que cada uno se hiciera cargo de la parte que le toca. Confesó a PERFIL alguien que lo conoce bien: "¿Qué querés?, es calabrés. Si de verdad se quería ir, no se dejaba convencer de lo contrario". Y comparó con la situación que vivió su amigo, cuando se fue de la Selección: "Esa vez se recluyó y no dejó que nadie le torciera la decisión". Bianchi fue uno de las principales voces que escuchó Coco. Pero también incidieron su hijo Alfito; su representante, Norberto Recassens, y el dirigente Juan Carlos Crespi. El vicepresidente tercero es alguien cercano a Basile y, a la vez, uno de los que insiste en que Bianchi no debería ocupar la función de mánager.

Limpieza sutil. Las razones de Bianchi para (por ahora) mantenerse al margen del banco de suplentes tienen que ver con los referentes con cartel de "prescindibles". Está claro, el Virrey no quiere ser el encargado de tachar nombres pesados, a los que ya dirigió. Esa va a ser tarea de Basile, que avisó que, si se mantiene en el cargo, hará una renovación lenta. De hecho, confirmó a los "cuestionados" para enfrentar a Estudiantes, en su afán por no romper los benditos códigos. Sin embargo, desde su círculo áulico hay quienes sostienen que Hugo Ibarra y Julio Cáceres serían los primeros en caerse del equipo de memoria. Y no se descarta que la misma suerte corra Pato Abbondanzieri.

Entre otras cosas, el DT pidió unidad política (intraoficialismo) y que le bancaran las decisiones importantes en la formación del equipo. Si los "nuevos" players responden, Basile seguirá dando las órdenes. Si no, comenzará el operativo para sacudirle las sábanas a Bianchi.

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