Sudán: temen un nuevo desastre humanitario

Sudán: temen un nuevo desastre humanitario
El presidente Al-Bashir expulsó a las ONG tras la condena de la CPI
KHARTUM.- Un nuevo desastre humanitario ya se vislumbra en Sudán, luego de que más de una decena de organizaciones no gubernamentales (ONG) fueran expulsadas esta semana, lo que dejará a más de un millón de personas sin alimentos y a otras miles al borde de la muerte.

Al menos 13 organizaciones fueron obligadas a abandonar Sudán después de que la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya emitió una orden de captura por crímenes de guerra y de lesa humanidad contra el presidente sudanés, Omar al-Bashir.

Las autoridades sudanesas rechazaron categóricamente esa orden de captura y Al-Bashir aseguró que no cambiará en lo más mínimo su política.

"La decisión de la CPI no cambiará los planes y programas del gobierno", dijo anteayer Al-Bashir a los miembros de su partido y de la oposición, en una reunión.

"Con la salida de las ONG y si el gobierno no reconsidera su posición, 1,1 millones de personas se quedarán sin comida; 1,5 millones de personas, sin atención médica, y más de un millón, sin agua potable", explicó la vocera de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, Elizabeth Byrs.

Esta decisión podría amenazar en total "la vida de miles de personas", añadió el vocero del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Rupert Colville.

La expulsión de esas ONG de Darfur hace peligrar el envío de una ayuda humanitaria vital para las poblaciones de esta región del oeste de Sudán, en guerra civil. Unos 2,7 millones de personas dependen de la ayuda de esas organizaciones.

Acción contra el Hambre (ACF, por su siglas en francés), que figura entre las ONG expulsadas, estimó ayer en París que los niños atendidos por desnutrición aguda en Darfur "están amenazados de muerte".

"Los niños ingresados actualmente en nuestros centros de nutrición están amenazados de muerte", afirmó el vocero de ACF.

"La situación es difícil ahora. No sabemos lo que ocurrirá en el futuro", deploró ayer uno de los refugiados de Darfur.

"Sin ayuda y sin alimentos, habrá grandes problemas", agregó, desde el campamento de Ardamat, que alberga aproximadamente a 27.000 personas en el oeste de Darfur.

"Hay aún medicamentos para un mes. Después de eso, será la catástrofe", advirtió, por su lado, Zana Coulibaly, miembro de Médicos sin Fronteras que regresaba de esa región.

Para Katherine Bragg, responsable adjunta de las operaciones humanitarias en la ONU, esta decisión "está en contradicción con las garantías que [habían] recibido" para su continuación.

Estados Unidos condenó ayer la expulsión de grupos de ayuda humanitaria de Sudán por parte del gobierno de Al-Bashir.

Amenaza a la ONU

La salida forzosa de estos grupos "amenaza inmediata y seriamente las vidas y el bienestar" de millones de personas desplazadas, agregó.

Este año deberían celebrarse nuevas elecciones generales en Sudán, pero la fecha debe ser determinada. Según analistas, Al-Bashir aspirará a un nuevo mandato a pesar de la orden de captura de la CPI.

El presidente tiene programada este fin de semana una visita a Darfur, región del oeste del país, donde la guerra civil causó la muerte de 300.000 personas, según Naciones Unidas, y de 10.000, en cifras del gobierno de Khartum.

Por otro lado, más de mil personas manifestaron pacíficamente ayer en Khartum su apoyo al presidente sudanés y amenazaron, no obstante, con bloquear los vehículos de las Naciones Unidas.

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