Sudamérica habló con una sola voz

Brasil, Chile, Uruguay y Argentina exigieron desde el palco la restitución inmediata de Zelaya e instaron a la comunidad internacional a tomar una postura más firme contra los golpistas. La ONU no reconocerá las elecciones.
La crisis política en Honduras resonó fuerte ayer en la tribuna de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. Los países latinoamericanos lideraron el reclamo: Brasil, Chile, Uruguay y Argentina (ver página. 7) exigieron desde el palco la restitución inmediata de Manuel Zelaya en la presidencia hondureña e instaron a la comunidad internacional que los escuchaba desde el auditorio a tomar una postura más firme para restablecer el orden democrático en el país centroamericano. Luiz Inácio Lula da Silva fue el primero. "La comunidad internacional exige que Zelaya regrese inmediatamente a la presidencia de su país", afirmó el mandatario brasileño. "A menos que exista voluntad política, vamos a presenciar otros golpes como el que depuso al presidente constitucional de Honduras." Además, Lula volvió a insistir con la inviolabilidad del territorio de su embajada en Tegucigalpa, donde se refugia, bajo sitio policial y militar, el derrocado gobernante hondureño.

"Todos los países deben permanecer alertas para asegurarse la inviolabilidad de la misión diplomática de Brasil en la capital de Honduras", enfatizó Lula, para lo cual explicó que su gobierno convocó a una reunión especial del Consejo de Seguridad del organismo multilateral. Estados Unidos, como presidente temporario del Consejo, ya le dio su visto bueno a la iniciativa, con lo que el refugio de Zelaya tendría más probabilidades de quedar garantizado. "No tenemos detalles sobre cuándo exactamente se realizará la reunión, pero Estados Unidos lo está viendo y evalúa el tema de forma positiva", precisó Ian Kelly, vocero del Departamento de Estado.

Michelle Bachelet, presidenta de Chile, reforzó a su turno el reclamo internacional por Honduras y reclamó una solución negociada al conflicto en el marco de la propuesta de mediación hecha por el mandatario costarricense Oscar Arias, que prevé, entre otros puntos, la reimplantación de Zelaya en su cargo, la formación de un gobierno de unidad nacional y una amnistía política generalizada. "Quiero reiterar nuestro llamado para que se acepte de inmediato el Acuerdo de San José impulsado por la Organización de Estados Americanos", señaló la mandataria. "Honduras merece elecciones libres y democráticas, con el presidente constitucional conduciendo dicho proceso", remarcó Bachelet.

Uruguay no se quedó atrás y también alzó su voz en consonancia con sus vecinos sudamericanos. "Como americanos, sentimos el deber ético y la responsabilidad política de reiterar en este foro mundial que rechazamos la ruptura de la institucionalidad en la hermana república de Honduras y reclamamos el inmediato restablecimiento del orden constitucional con la reinstalación de Manuel Zelaya en su cargo de presidente de la República", subrayó el presidente Tabaré Vázquez durante su intervención.

La presión diplomática internacional sobre la dictadura de Tegucigalpa no sólo provino bajo forma de discursos en la Asamblea General. La ONU anunció ayer que no validaría la carta fundamental para salir de la crisis a la que apuesta el régimen de facto: según un comunicado emitido ayer por la organización, "las condiciones no están dadas para la realización de unas elecciones libres y transparentes" y, en consecuencia, "se decidió el retiro de todo el personal y equipo técnico de asistencia electoral".

Asimismo, tanto la Unión Europea (UE) como la OEA anunciaron ayer que volvían a enviar a sus embajadores a Tegucigalpa, accediendo de ese modo a una solicitud hecha por el propio Zelaya para que la comunidad internacional se haga presente sobre el terreno con el fin de apoyarlo.

Pero si tanto la ONU como la UE y la OEA ven con preocupación creciente el clima de represión desatado por el gobierno de facto, la visión no es la misma al interior del establishment financiero estadounidense. Ayer, el diario neoyorquino The Wall Street Journal estimó, en un editorial titulado "The Honduras mess" (El lío hondureño), que, "ahora que ha vuelto a Honduras, la mejor solución para evitar la violencia es que Estados Unidos inste a Zelaya a que se entregue para que lo detengan y lo juzguen".

"No dejen solo al pueblo hondureño", pidió ayer Zelaya desde su refugio en la embajada brasileña.

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