Una sucesión de reuniones con gritos, enojo y escenas de boxeo

La reforma política despertó peleas entre dirigentes provinciales y operadores kirchneristas
Un cacique influyente del conurbano se levantó preocupado en medio de la reunión. Le urgía hacer una pregunta: "¿Alguien me puede decir para qué sirve esta reforma política y a quién va a beneficiar?" La docena de intendentes se miraron entre sí. Después intentaron hacer hablar a Alberto Balestrini. El vicegobernador se quedó callado. Nadie supo bien qué contestar.

El clima tenso se contagiaba el jueves pasado en la sede porteña del Banco Provincia, en el encuentro que había convocado Balestrini para hablar con intendentes de la reforma política, nacional y provincial. Anteayer, aunque con tonos más mesurados, pasó algo parecido en Tres de Febrero, con barones del norte del Gran Buenos Aires. Todos salieron de esas reuniones como si fueran camino a una condena.

Los intendentes propagan su inquietud. Ahora no sólo ellos creen que la nueva reforma política provincial conmina al PJ bonaerense a "una trampa electoral". El debate generó una crisis que se extendió al gabinete del gobernador Daniel Scioli, aceleró renuncias, gritos y peleas que abrieron heridas de todo tipo.

Uno de los más afectados fue Balestrini. También el equipo de senadores de su confianza, encabezado por Federico Scarabino, que redactó el proyecto original que después Néstor Kirchner mandó a corregir.

El vicegobernador discutió con Kirchner más de una vez, a los gritos. Se lo vio visiblemente enojado la semana pasada. Algunos peronistas sostienen que está evaluando distanciarse. En plena discusión de la reforma, Scarabino estuvo a punto de agarrarse a trompadas con Fernando "Chino" Navarro, diputado provincial ultrakirchnerista. Fue mientras revisaban el proyecto de reforma que pretendía desdoblar las elecciones.

"¿Qué opina Kirchner de esto?", preguntó Navarro. "Kirchner no importa", dijo Scarabino. Empezaron a discutir. Los tuvieron que separar. Horas después, Navarro se convirtió en uno de los comisarios de Kirchner para corregir la iniciativa. El otro, que influyó en la pelea fue diputado nacional Carlos Kunkel.

Mientras eso ocurría, José "Pepe" Scioli trataba de disimular la tensión, pero ya estaba fuera del gobierno. No aguantó más cuando su hermano terminó de entregar su futuro político al ex presidente.

Por esas horas, Daniel Scioli se encerraba en su despacho buscando rearmar el gabinete. Un legislador se comunicó con él: "Daniel, tenés que dar señales. ¿No pensaste en reemplazar a Stornelli? Te van a llevar puesto". Scioli se sinceró: "No tengo a quién poner". Llamó a Santiago Montoya, pero ya no quiere volver. No sabe tampoco qué hacer con el Ministerio de Salud, que Claudio Zin acaba de dejar.

Mientras tanto, mira las cuentas del Gobierno: todavía los Kirchner le deben ayudas extraordinarias para poder cerrar el año (de lo que se informa por separado).

Los intendentes intentan aprovecharse esas debilidades para sortear los lamentos propios. Hasta hace una semana pretendían encontrar en la gobernación asilo político para evitar a Kirchner. Ahora están desorientados. Y critican su gestión, que también los perjudica.

"La ahora clave va a ser el cronograma electoral", dijo a LA NACION un hombre clave del PJ bonaerense. Cree que ese será el momento para "jugar". Algunos nombran a Sergio Massa, intendente de Tigre con aspiraciones de gobernador. Otros, directamente, hablan del disidente Francisco de Narváez.

Debilitados

DIARIO DIAZ PEREZ

Intendente de Lanús (PJ)

Tuvo un triunfo muy ajustado en junio (él fue candidato testimonial a concejal) y desde el jueves sólo tiene 9 de los 24 integrantes del Concejo Deliberante. Se espera una segunda mitad del mandato con complicaciones de gestión.

FRANCISCO GUTIERREZ

Intendente de Quilmes (PJ)

En una sesión que terminó con escándalo, el jueves perdió la presidencia del Concejo Deliberante a manos de la Coalición Cívica. Su victoria en las elecciones de junio (fue también en la boleta con Kirchner) no le alcanzó para gobernar en mayoría.

ALBERTO DESCALZO

Intendente de Ituzaingó (PJ)

Pidió licencia y no se sabe si volverá a gobernar un municipio con complicaciones de gestión. Su bloque tiene 8 de las 20 bancas y una alianza opositora amenaza con complicarle los dos años que quedan hasta las próximas elecciones.

JOAQUIN DE LA TORRE

Intendente de San Miguel (PJ)

Perdió en las elecciones de junio y, ante la situación de máxima debilidad en que quedaba su sector político, decidió aliarse a su verdugo, el ex carapintada Aldo Rico. Eran enemigos acérrimos pero, con ese pacto, De la Torre intentará superar su mandato sin las turbulencias que se prenunciaban.

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