‘El subte es mío’ se quejó la UTA

‘El subte es mío’ se quejó la UTA
La Unión Tranviarios Automotor impugnará el acta que firmó Trabajo con los metrodelegados. Los trabajadores debaten si aceptan el convenio.
La Unión Tranviarios Automotor (UTA), el sindicato que en lo formal representa al personal del subterráneo, impugnará la semana próxima el acuerdo firmado este jueves entre el Gobierno y los representantes de base de los trabajadores. El jefe del gremio, Roberto Fernández, anticipó a Crítica de la Argentina que seguramente el lunes irá "a la Justicia" para contestar los términos del entendimiento, que a su criterio fueron "arbitrarios e improcedentes". El personal del servicio, en tanto, comenzó ayer a debatir el texto del acuerdo, aunque se da por hecho que terminará por aprobarse.

El dirigente advirtió que de mantener el Ministerio de Trabajo su posición, no descartará impulsar medidas de fuerza para protestar en contra del acuerdo, que les concedió a los metrodelegados derechos y facultades a la par de los sindicalistas, aunque no el reconocimiento que pretendían para su Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro (Agtsyp).

El acta firmada en la cartera laboral, a la que tuvo acceso este diario, dispuso una tutela sindical especial por un año para los trece miembros de la Agtsyp electos este año por los trabajadores a espaldas de la UTA, y extendió el mismo beneficio para los 89 ex delegados del sindicato que el 12 de diciembre próximo deberán perder los fueros gremiales. Con esa cobertura, quedó garantizado que la concesionaria Metrovías no podrá "despedirlos ni suspenderlos, ni modificar sus condiciones de trabajo actual".

El texto les facilitó a los metrodelegados un mecanismo para plantear reclamos sin pasar por la UTA, como obligaría la Ley de Asociaciones Sindicales. Presentado un planteo, el Ministerio de Trabajo lo recibirá de forma directa y "les dará el curso pertinente para su debida consideración, con la intervención y convocatoria a las partes que en cada caso corresponda".

El punto central para el Gobierno fue el cuarto del acta, donde se destaca que la Agtsyp "se compromete a no realizar medidas de acción directa que afecten el normal funcionamiento del servicio del subterráneo y premetro, por problemas intra e intersindicales, por el plazo de un año".

"Todo esto es arbitrario, porque estos señores no pueden representar a nadie. Tienen una entidad que no está contemplada en la Ley de Asociaciones Sindicales, así que lo que se firmó en el ministerio es contrario a la legalidad", dijo Fernández. Y evaluó que la CGT también "se va a poner en contra".

En el acuerdo, si bien no formó parte del acta, se incorporó un compromiso del Gobierno y Metrovías para dejar de descontar el 1% sobre los salarios de los trabajadores a favor de la UTA, en concepto de "cuota solidaria". Al respecto, Fernández dijo no tener constancia pero aclaró que, de ser así, objetará la resolución: "A mí me la tienen que dar los trabajadores, porque el descuento está contemplado en la ley".

Uno de los ejes del malestar en la UTA radica en que el subterráneo, junto con el tranvía, fue una de las actividades fundacionales del sindicato. El jefe del gremio apuntó contra el ministro Carlos Tomada, por entender que "se tomó atribuciones que no le corresponden" al avalar la actuación de los metrodelegados.

"El ministerio no sabía cómo parar el conflicto y armaron este mecanismo. Con esta jugada, Tomada no ayuda a nadie y confunde todo", se quejó. Incluso sostuvo que, con la resolución, el Gobierno tendrá que afrontar "más cuestionamientos al modelo sindical".

Con algunas diferencias entre los dirigentes de base (ver aparte), los términos del acuerdo fueron puestos desde ayer a consideración de las asambleas del personal. Esos debates seguirán al menos hasta el lunes, cuando se da por hecho que quedará aprobado el entendimiento por parte de los trabajadores.

Dellecarbonara, línea B: "Nos están coartando el derecho a huelga"

–Usted es el único delegado que no firmó el acta con el ministerio, ¿por qué no lo hizo?

–Tenía el mandato de no firmar sin antes consultar con la asamblea. Los funcionarios del ministerio dijeron que estaba garantizado que no iba a haber paros. Todavía tiene que ser consultado.

–¿Y cuándo decidirán?

–Esta mañana (por ayer) iniciamos la serie de consultas. Van a continuar el fin de semana y el lunes tendremos el resultado.

–¿Cuál es la postura hasta el momento?

–Parcialmente es negativo. Principalmente porque los compañeros no ven ningún tipo de avance en nuestro pedido, que es el reconocimiento del sindicato.

–¿No es un avance el acuerdo con el ministerio?

–La propuesta sólo plantea tutela gremial para una ínfima parte de los trabajadores. Para el resto, sólo estabilidad laboral pero a cambio de que firmemos la cláusula de no parar. Así nos están coartando el derecho a huelga, que es nuestro método de defendernos.

Néstor Segovia, línea C: "Estamos conformes con lo que logramos"

–¿Qué lectura hacen los trabajadores del acuerdo con el Ministerio de Trabajo?

–El acta se aceptó casi completamente. Fue un esfuerzo grande del Gobierno, pero más aún de los trabajadores. Nosotros aceptamos, por más que no es lo mejor. El objetivo es la inscripción gremial, pero estamos conformes con lo que logramos.

–¿Cuál es el avance concreto?

–Ahora tenemos 81 delegados y 13 consejeros directivos protegidos por los fueros gremiales. El año que viene vamos a poder negociar nosotros con la empresa.

–¿Cómo siguen?

–Vamos a seguir luchando legalmente para conseguir el gremio. Sin hacer paros, pero por la vía legal, vamos luchar hasta que el ministro firme la inscripción.

–¿Cree que el año que viene tendrán la inscripción?

–Esperamos que sí. Confiamos en la ley, y el que no respeta la ley desestabiliza al Estado. Ahora tienen que respetar la ley y reconocernos como sindicato.

OPINIÓN

Es como... "un sindicato"

Horacio Meguira (Director del Departamento Jurídico de la CTA)

Finalmente se ha arribado a un acuerdo en el conflicto suscitado en los subterráneos. Es importante remarcar algunos aspectos que hacen a la heterodoxia del formato jurídico del acuerdo.

En principio, el sujeto sindical en representación de los trabajadores en relación de dependencia con Metrovías fue la Asociación de Trabajadores de Subte y Premetro, una entidad que aún no posee ni la simple inscripción. El Ministerio de Trabajo ha interpretado históricamente la condición de sindicato inscripto cuando efectivamente se le otorga un número que implica su reconocimiento. La excepción es que, en este caso, ha llevado adelante la negociación con una entidad no reconocida. En el mismo sentido, Metrovías, al firmar el convenio, aceptó como interlocutor a la entidad no registrada.

En su artículo segundo se ha acordado la estabilidad de los delegados electos en base a la convocatoria del sindicato en formación. Esto también implica un reconocimiento de hecho.

En el artículo tercero, se les otorga legitimación a las peticiones de los delegados electos y se compromete a recibirlas y darles curso. Ello implica otorgarle a la Asociación de Trabajadores del Subte y Premetro las mismas facultades que tienen los delegados electos convocados por el sindicato con personería gremial.

A través de este acuerdo, Trabajo ha ampliado los alcances del fallo "ATE", ya que no sólo reconoció la capacidad de un sindicato en formación para designar delegados en los lugares de trabajo, sino que además les extendió el derecho a la estabilidad en el empleo.

Por último, la firma de la "paz social" también implica el reconocimiento del derecho del sindicato en formación a organizar y llevar adelante medidas de fuerza. Ello a pesar de que en el modelo clásico de representación sólo estarían legitimados a efectuar medidas de acción sindical (huelgas) los sindicatos con personería gremial.

Estas contradicciones no hacen más que corroborar que, en definitiva, la legitimidad para representar a los trabajadores surge de la propia voluntad del colectivo, más que del prerreconocimiento legislativo, y celebramos que en su propia práctica el Ministerio de Trabajo lo haya aceptado. Esperamos que este comportamiento se haga extensivo a otros colectivos que actualmente luchan por su identidad; reconocimiento y por mejores condiciones de trabajo en todo el país.

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