No era un subte

El inmenso pozo cavado en el pasaje Wayar. Después de meses de experimentación y molestias a los vecinos, se habría encontrado la solución a un problema que Agua de los Andes no supo evitar.
El inmenso pozo cavado en el pasaje Wayar. Después de meses de experimentación y molestias a los vecinos, se habría encontrado la solución a un problema que habla de la imprevisión de Agua de los Andes.

"El subte no llegará a Campo Verde, al menos por ahora", dijo uno de los obreros de la empresa que tomó la posta en la construcción de la red cloacal del barrio Prensa, luego del fracaso de la Cooperativa La Jujeña, que finalizado el plazo estipulado en el cartel de obra, tiró la toalla o se la hicieron tirar.

El pozo de desmesuradas dimensiones abierto en calle Walter Abascal, llama la atención. Muchos no dan crédito a sus ojos cuando se encuentran frente al hoyo que ocupa todo el ancho de la calle, por unos diez metros de largo y cuatro o cinco de profundidad.

Todo parece fuera de escala en un barrio del IVUJ como tantos otros. Impresiona el tamaño de la retroescavadora amarilla, motada sobre poderosas orugas y el equipo de bombeo de agua, que podría desagotar una pileta de medianas dimensiones en cuestión de minutos.

"Este pozo no es para la construcción del subte -respondió un obrero ante la ironía del fotógrafo de El Libertario.com- ojala algún día construyamos un subte en Jujuy", repetía el trabajador. Sus ojos miraban con recelo, pero con atención, los movimientos del fotógrafo y los fogonazos que despedía el flash. "Es sólo el tendido de los últimos 30 ó 40 metros de las cloacas".

Sólo después que el fotógrafo y su cámara desaparecieron del lugar, el trabajador pareció algo más relajado y dispuesto al diálogo. "Sabe lo que pasa, se dejaron ganar con las lluvias y eso en este caso fue un grave error", le confió a El Libertario.com.

"Este trabajo debería haber empezado por acá, por esta calles que es más baja, en julio o agosto, cuando la tierra está seca y las napas de agua están bien abajo. Como se hace los pozos en el campo para sacar el agua. Sino -continuó- en agosto y septiembre, cuando llega lo peor de la seca, los pozos quedaría sin un gota".

- ¿Hubo imprevisión?, fue la pregunta obligada.

- "No, yo más bien diría que hubo desconocimiento del terreno y del oficio. Ahora hacen falta máquinas pesadas y varios ingenieros para poder hacer este trabajo con seguridad en medio del agua, de la que brota de abajo y de la que viene de arriba. Acá hay agua por todos lados".

Más cerca de la avenida 65, por la cual se ingresa a los barrios 9 de Julio y Campo Verde, el olor a cloaca a cielo abierto es casi insoportable.

Sin que medie pregunta alguna, el obrero, que trataba de secar el sudor de su cara con un pañuelo, dijo "eso es bosta, no es agua de las cocinas. Acá se junta y con el sol hiede más todavía", dijo mientras guardaba el pañuelo en el espacio vacío que queda entre la estructura flexible de nylon y la cobertura rígida y brillante del casco de seguridad.

El tendido de la red cloacal debió haber empezado en el mes de mayo, según el convenio firmado por los vecinos con la empresa Agua de los Andes. Pero no fue así. Los meses pasaron hasta la llegada de septiembre.

El inicio de las obras fue todo un presagio de lo que vendría. Con el tercer o cuarto movimiento de una retrocavadora, la debutante cooperativa La Jujeña se anotó la primera rotura de los caños de agua potable y la consiguiente interrupción del vital servicio, situación que se repitió en forma constante, durante los meses que demandó la obra, dijo un vecino que se quejó además por la cantidad de horas que debieron soportar sin agua en los últimos meses.

Ahora el sufrimiento parece que llegará a su fin. En el medio no sólo se rompieron los caños de agua, sino también la relación de los vecinos con la empresa Agua de los Andes y sobre todo con su presidente, Rogelio Savid.

El subte no llegará a Campo Verde, al menos por ahora, como lo sugirió irónicamente el fotógrafo. Sólo una red de cloacas que promete elevar la calidad de vida de sesenta familias que reclaman su derecho a vivir dignamente.

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