Con el subte, los comercios en Flores resisten la crisis

Con el subte, los comercios en Flores resisten la crisis
Se cumplen 6 meses de la llegada al barrio de la línea A. En los negocios de la zona venden igual o más que el año pasado por el mayor flujo de gente. Mientras que en toda la Ciudad se registró una caída de ventas minoristas del 68% con respecto a 2008.
Un viejo reloj circular indica la hora en el cruce las avenidas Carabobo y Rivadavia. Debajo de él, un cartel que nadie mira, augura "Felices horas!... Buenos Aires". Las agujas marcan la una y diez y un grupo de adolescentes sale, haciendo mucho ruido, de la estación de subte de la línea A. Las cuatro esquinas están plagadas de gente que espera para cruzar. Los negocios –muchos de ellos, de primeras marcas– ofrecen promociones desde sus vidrieras.

Los bancos están atestados de gente. En las alturas, grandes cartelerías exhiben las fotos y algún que otro slogan de los candidatos porteños. Mientras, más gente sube por las escaleras del subte.

Hace seis meses a la zona le cambió la cara con la llegada del subte. Y el comercio le saca provecho. En un marco donde las ventas minoristas están en picada, en el barrio los comerciantes resisten a la crisis y están incluso los que afirman que ahora les va mejor.

La tan esperada extensión de la línea A –fue anunciada en 2001, luego postergada, reiniciada en 2004 y finalmente inaugurada a fin de año pasado– elevó un 20% el caudal de pasajeros respecto del que solía tener cuando su recorrido finalizaba en Primera Junta. Según datos de Metrovías, en abril llegó a transportar 276 mil personas por día.

Este mayor movimiento trae sus beneficios. Para los comerciantes de la zona la crisis se siente, pero no tanto. "Como en todos lados, este año se nota el bajón. Es cierto que al negocio ahora entra más gente, lo que no significa que todos compren", señala Nancy Lublin, quien lleva 17 años al frente de la relojería Orly (de Rivadavia 6366); y dice haber padecido en carne propia los años en que la avenida estuvo parcialmente cortada por las obras de ampliación.

"Estamos hace 14 meses y el volumen de ventas es el mismo desde el primer día. Y en el contexto actual es una buena noticia", precisa a su vez Edith Pisoli del local de lencería Liz, de Rivadavia 6206. El contexto al que se refiere la comerciante se refleja con claridad en el informe de mayo de la Cámara Argentina de Comercio. Allí, cuando se compara 2008 con 2009 sólo en Capital hay una caída del 68% en las ventas minoristas.

Avanza la tarde y cada vez más gente sale de la estación Carabobo. Silvia Strusi (encargada de la perfumería VZ, ubicada justamente en Carabobo y Rivadavia) asegura que por las tardes vende mucho más que antes; y que el incremento se debe, indiscutiblemente, a la mayor afluencia de gente que pasa por esa esquina. "Eso sí, hay más suciedad que un año atrás; porque como mucha gente hace trasbordo desde aquí hasta Plaza Flores, después de la seis de la tarde, estas veredas se asemejan a una zona de tránsito como puede ser Once o Pompeya", comenta.

Al margen de las ventas, sobre la avenida Rivadavia se ve un panorama similar al de otros puntos comerciales de la Ciudad: muchos locales vacíos. "Ocurre que los propietarios vieron en la llegada del subte una oportunidad para subir los precios. Están pidiendo cifras que los comercios minoristas no pueden afrontar", señala Raúl Perini, de la inmobiliaria Yacopino.

En relación al factor de la cercanía con el subte, explicó que los valores de las propiedades de la zona ya se habían incrementado hace aproximadamente cuatro años, cuando comenzaron las obras de ampliación de la red.

Coincide en este punto Liliana Lascialanda, gerente comercial de la inmobiliaria Galante, quien admite que los valores de alquiler y venta de propiedades no aumentaron últimamente en la zona "porque ya estaban caros". De acuerdo a sus estimaciones, un departamento de dos ambientes sobre avenida Rivadavia, y cercano a la salida del subte, se cotiza hoy entre US$ 60 y 70 mil, lo mismo que un año atrás.

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