Los subsidios de la APE a los gremios fueron un invento de Néstor Vázquez

Néstor Vázquez es el "cerebro" de la relación que desde hace 15 años mantienen la CGT y los gobiernos de turno por los subsidios para medicamentos.
Este médico neurólogo penetró la estructura del Estado, la salud y las obras sociales en 1994, cuando el líder de Obras Sanitarias, José Luis Lingeri, estuvo al frente de lo que hoy se conoce como la Superintendencia de Salud. Rápidamente, Vázquez se convirtió en el "ideólogo" de una estructura de poder y dinero, y hoy ostenta influencia en el negocio de la salud.

Un alto dirigente de la central obrera aseguró a este diario: "(Carlos) Menem había empezado a tener roces con algunos sindicalistas. Su aliado incondicional era Lingeri, quien le ofreció la solución: para contener a los popes tenía que tener de rehén a las obras sociales. Así nació la Administración Nacional de Seguros de Salud (Anssal) –hoy Superintendencia de Salud–. El ideólogo de esa estructura fue Néstor Vázquez".

Con la llegada de Héctor Capaccioli –soldado del ex jefe de Gabinete Alberto Fernández– a la Superintendencia en 2006, Vázquez –lo habían echado por "menemista"– regresó a su territorio. En la "Súper" recuerdan que "Capa no entendía nada de laboratorios y droguerías. Por eso trajo de nuevo a Vázquez", a quien nombró gerente general. Vázquez es también señalado como "lobbista" o "socio" de Néstor Lorenzo, entre otros empresario de la salud. También está vinculado a Alberto Fernández, con quien compartió funciones en la Superintendencia de Seguros y en el Bapro. Con el albertismo al mando de la Superintendencia, los proveedores de la salud se transformaron en una de las principales fuentes de financiamiento del Frente para la Victoria. Capaccioli era superintendente y "recaudador de campaña" al mismo tiempo, mientras Vázquez "se encargaba de la relación con proveedores y sindicatos".

La "Súper" debía funcionar como un contralor de las obras sociales y de sus proveedores de medicamentos, pero al mando deVázquez "se transformó en un negocio redondo", explica a PERFIL un ex funcionario del área, donde "las contrataciones eran digitadas por un grupo de funcionarios encabezados por él". El punto neural de la Superintendencia es la Administración de Programas Especiales (APE). Los fondos que la APE distribuye a las obras sociales provienen de los aportes patronales, que por disposición de Menem integran el Presupuesto Nacional. La APE reintegra a los sindicatos el dinero que pagan por los tratamientos oncológicos, VIH y hemofilia, entre otros.

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