Vía subsidios, 11.300 mendocinos tienen trabajo.

A 8.500 empleados la Provincia les paga $ 225. Otros 2.800 cobran de la Nación $ 400 y $ 600. Se trata de $ 3,1 millones al mes.
Unos 11.300 trabajadores mendocinos podrán festejar su día con la tranquilidad de saber que conservan su empleo. Pertenecen a 96 empresas y pequeñas unidades productivas que en lo que va de 2009 se acogieron a distintos programas, tanto de la Provincia como de la Nación, que les permiten recibir subsidios para poder pagar sus cargas salariales.

Algunos ya empezaron a cobrarlo entre enero y marzo, y otros comenzarán a hacerlo con su próximo sueldo. En total, la asistencia estatal alcanza los $ 3,1 millones al mes, de los que Mendoza aporta más de un 60% a partir de la ley de sostenimiento y generación de empleo (8.019) aprobada en febrero, que ahora el Gobierno pretende modificar para extender los incentivos a la creación de nuevos puestos de trabajo e inversiones también a las empresas extranjeras y fideicomisos (ver aparte).

A las ventajas que establece la norma para respaldar la estabilidad laboral a través de la figura de la "emergencia productiva", ya se acogieron en el primer trimestre del año 34 empresas, en especial conserveras, olivícolas y galpones ajeros. Son 6.000 empleados que reciben en sus cuentas $ 225 mensuales.

De igual modo, el Programa de Contingencias Climáticas asiste a 2.500 inscriptos sobre un cupo máximo de 3.000, en su mayoría de pequeñas unidades productivas. Entre ambos programas, los fondos asignados están por encima de los $ 1,9 millones. Según Dora Balada, directora de Empleo, "son empresas con mucho tiempo de actividad y donde se contemplaron las necesidades de la economía regional".

Pero además está la pata de la Nación, como en otras áreas de la gestión provincial. Con el reflotado Programa de Recuperación Productiva del 2002, se llevan aprobados $ 1,1 millones para 62 firmas locales. El cupo de beneficiarios, trabajadores permanentes, se cubre rápido: de 4.000 autorizados, ya hay 2.800 que cobran de $ 400 a $ 600. Y otras 40 presentaciones de empresas están en estudio.

"Al margen de un acuerdo nacional con los frigoríficos, se prioriza a la producción por sobre los servicios, pero no hay excepciones a la hora de sostener el empleo. Incluso las empresas pueden hacer un mix de programas, como en el sector del ajo", precisó Balada, que cita los rubros metalmecánico, químico y de proveedores petroleros y vitivinícolas a nivel local.

Experiencias

Para muchas de las firmas beneficiarias que en ciertos casos redujeron su actividad a la mitad desde mediados de 2008, la ayuda representa un 15 a 20% de los sueldos. Y admiten que es oxígeno para sus finanzas, aunque nunca alcanza.

Con 45 empleados y pérdidas casi totales en sus 550 hectáreas, para la bodega rivadaviense Gentile Collins, actualmente en convocatoria de acreedores, había pocas opciones. "Es hasta mayo pero pediremos una prórroga, porque es la única ayuda que conseguimos para no suspender a la gente", señaló Carlos Azcurra, responsable de gestionar la asistencia de $ 600 por trabajador. "La mitad de los sueldos estarían pagados con esto, y les permite aguantar hasta que la firma termine de cancelarlos".

El caso de Plastiandino, que fabrica protectores de chapa, termocontraíbles y envases plásticos desde hace 32 años en San Rafael, muestra otra faceta de la misma problemática. Su dueño, Hugo Bianchi, cuenta: "la siderurgia representa el 40% de nuestras ventas y cayó a 0, mientras que las tarifas de energía subieron un 250%.

Por eso se adelantaron licencias al personal y hasta se los asignó a tareas de mantenimiento, aunque acordamos pagar un mínimo de horas para amortiguar el impacto". Bianchi consiguió que el Gobierno subvencione $ 400 de cada sueldo hasta diciembre.

Por su parte, Carlos Rodríguez, propietario de Tec SA, empresa que lleva cuatro décadas dedicada a la carpintería metálica para la construcción y laminados, relató que "pasamos por situaciones como las del ‘94 y 2001 y siempre pudimos resolverlas, pero ésta es más grave.

La actividad es del 40%, lo que significa muchas horas de trabajo ociosas, por eso el subsidio sirve".

Pero pese a los $ 500 ($ 7.000 en total) sobre salarios cercanos a los $ 2.500 sin vacaciones ni aguinaldo, Rodríguez lo ve complicado. "Estamos endeudados y en mayo será difícil pagar las cargas sociales", advierte.

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