El subsidio será para los viñateros que se asocien

En la entidad creen que la asociación es la forma en que el pequeño productor, de hasta 20 hectáreas, podrá integrarse a la cadena y al negocio vitivinícola, mejorar su calidad y su renta.
El pequeño viñatero que aspire a cambiar las maderas de su viñedo, reconvertir las variedades de uva o colocar riego por goteo, entre otras mejoras; con la enorme suma de subsidios que la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) repartirá este año en todas las provincias vitivinícolas tendrá que asociarse junto a otros productores, a una empresa industrial a largo plazo, para poder conseguir los fondos, según explicó ayer Eduardo Sancho, vicepresidente de la Coviar.

En la entidad creen que la asociación es la forma en que el pequeño productor, de hasta 20 hectáreas, podrá integrarse a la cadena y al negocio vitivinícola, mejorar su calidad y su renta.

Por lo tanto, esa es la principal condición que exigirá la Coviar para distribuir los 182,5 millones de pesos (U$S50 millones) del megacrédito del BID, a los cuáles se sumarán, cada año, el 2,5% de las retenciones a la exportación de mosto y vino. Si se toma lo que tributó el sector en el 2008, el 2,5% significa un extra de unos 20 millones de pesos.

Ambos mecanismos formaron parte de los anuncios presidenciales del sábado en la Fiesta de la Vendimia (ver aparte).

Ayer, Sancho apuntó los principales aspectos de cómo se distribuirán los subsidios cuyo destinatario son unos 20.000 productores pequeños -de hasta 20 hectáreas- no integrados que se calcula hay en todo el país.

"A lo mejor algunos empezarán a plantear cosas que son buenas para la vitivinicultura, pero no son parte de este proyecto. Esto va solamente a la integración del pequeño productor a la cadena vitivinícola, y la transferencia de tecnología al viñatero", dijo Sancho. Se calcula que los primeros desembolsos del BID y de las retenciones empezarán a llegar a la Coviar en junio o julio próximos.

1- Tiene que asociarse: La primera condición, y quizá la más difícil, es que el viñatero tiene que integrarse. Hay dos formas de hacerlo. Una es bajo el sistema tradicional cooperativo, como Fecovita en Mendoza o la Cooperativa La Riojana en esa provincia.

La otra es hacer un contrato a 10 años con una bodega, mostera, pasera o empacadora de uva en fresco, por el cual se compromete a entregar su cosecha a ese establecimiento por ese lapso.

2- Diseñar un proyecto: La bodega o industria y los viñateros asociados deben diseñar un proyecto en conjunto y cada uno de los productores decide allí cómo va a mejorar el viñedo en su finca, para darle a su socio industrial la mejor calidad de uvas durante el plazo del contrato de negocios.

Lo único que no puede hacer el viñatero es implantar viñedo nuevo, pero puede cambiar variedad, maderas, mejorar el riego, comprar algún implemento agrícola. Cada productor del grupo puede tener un objetivo diferente, lo único que tienen en común es vender la uva al socio durante 10 años. Un técnico de Coviar -cuyos honorarios financia el mismo fondo- aprobará y supervisará el proyecto y su cumplimiento. El establecimiento industrial no recibe ningún financiamiento, solo el productor.

3- El subsidio: El viñatero no tendrá que devolver la plata con la que renovó su parral o compró el tractor. Pero tampoco recibirá el dinero en la mano: Debe elegir la madera o el tractor en una empresa comercial -la Coviar abrirá un simple registro para que éstas se anoten- y enviar la factura a la corporación, que se encargará de pagarla. Una vez abonado, el viñatero recibirá el bien en su finca. "En principio vamos a tratar de tener registros comunes para que el productor vea cuales son los mejores precios que se ofrecen en plaza. Pero el productor es el que finalmente va a elegir", dijo Sancho.

4- Mercado asegurado: La bodega o industria vitícola asociada tiene que asegurar que tiene mercado hacia futuro "sobre todo, en el caso de las bodegas", dijo Sancho. Este plan no es para grupos que se asocien por ejemplo a una bodega nueva que no tiene mercado. Esto es lo que logra integrar al productor a la cadena vitivinícola. La sustentabilidad es otro requisito innegociable: los contratos, como planes de negocios, deben perdurar como mínimo 10 años.

5- Seguridad: Habrá dos herramientas para el futuro del programa. Una comisión para determinar los precios del año, y que todos deberán respetar, integrada por productores, bodegas, INTA, Coviar y Gobierno. La restante será la asistencia técnica permanente, para que los productores adapten su uva a las necesidades de las bodegas.

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