¿El subsidio a las renovables debe ser cero?

¿El subsidio a las renovables debe ser cero?

La investigadora en macroeconomía y economía del cambio climático explica la paradoja verde, al tiempo que define el rol que cumplen el impuesto al carbono y los subsidios a las fuentes renovables en relación a la transición hacia una energía más limpia.

Qué significa la paradoja verde? ¿Cómo se produce? Estas preguntas fueron el eje del diálogo propiciado por la investigadora María Elisa Belfiori, durante el primer workshop sobre economía del medioambiente y la energía, organizado en la Ciudad de Buenos Aires por la Pontificia Universidad Católica Argentina.

La especialista cuenta con un PHd en Economía de la Universidad de Minnesota (Minneapolis y Saint Paul, Estados Unidos), y enfoca sus investigaciones en áreas específicas y no siempre exploradas: la macroeconomía y la economía del cambio climático. En el transcurso de su exposición en el encuentro, los presentes tuvieron la oportunidad de reflexionar acerca del rol que cumplen el impuesto al carbono y los subsidios a las fuentes renovables en relación a la transición energética.

"La paradoja verde sucede cuando una política climática con buenas intenciones conduce a un aumento de emisiones en vez de una reducción, por lo menos en el corto plazo", explicó Belfiori a El Cronista luego de su disertación.

El subsidio a la energía renovable es, de hecho, uno de los elementos que puede provocar dicha situación. ¿Por qué ocurre esto? Porque las compañías petroleras querrán extraer petróleo de modo que el beneficio de hacerlo en la actualidad sea el mismo a lo largo del tiempo. "Si uno piensa que llegamos al punto donde, a partir de mañana, todo se base en energía renovable, entonces, el beneficio de dejar las reservas para mañana sería cero porque ya no habría negocio. Por lo tanto, la empresa tendría incentivos para extraer más hoy. Así, la empresa se resuelve a extraer más en el período anterior a pasar a renovables", explica la economista e investigadora de la Pontificia Universidad Católica Argentina, quien profundizó, en conversación con este medio, los tópicos que abordó en su intervención.

Aprovechar la energía que se genera en la infraestructura debajo de las ciudades y, de este modo, construir un modelo energético más autónomo, limpio y sostenible en su territorio, ...

¿Cuándo hay que hablar de subsidio?

- Muchas veces, los subsidios a las empresas que buscan desarrollar las energías renovables se justifican porque se trata de una industria naciente. Dicho de otro modo, necesitamos subsidiarlas para aprender cómo se hace. Una empresa no se va a poner a producir fuentes renovables si va a perder dinero. El Gobierno necesita subsidiar esa industria naciente para que las empresas aprendan. Después, el subsidio ya no es necesario.

Los subsidios a la energía renovable no son buen sustituto del impuesto. Pueden generar un aumento de emisiones (de gases de efecto invernadero, GEI, que causan el cambio climático). Es decir, la paradoja verde. El subsidio óptimo a la energía renovable tiene que ser cero. El impuesto al carbono es suficiente para que los individuos internalicen que hay cambio climático y actúen en consecuencia.

Entonces, ¿el impuesto ayudaría a propiciar una transición hacia una energía más limpia?

- La manera de diseñar un impuesto óptimo es en función del control de las emisiones de dióxido de carbono (uno de los GEI). La tasa impositiva va a depender de que tanto daño económico genera incrementar el carbono en la atmosfera. El impuesto óptimo al carbono depende de la tasa de descuento, la tasa de absorción natural de carbono y la magnitud del daño climático. Este canon genera incentivos a reducir emisiones e invertir en renovables. El empresario busca ir a la empresa libre de impuestos.

¿Hay antecedentes de la paradoja verde en alguna política argentina?

- La paradoja verde es un concepto muy sólido en la literatura y muchas políticas la pueden generar. Sin embargo, no hay estudios empíricos que te permitan verlo. En la Argentina, recién estamos midiendo las emisiones.

Cuando uno mira las emisiones en Alemania, se observa que entraron en una meseta desde 2009. En los últimos dos años, hubo un aumento de las emisiones. En paralelo, se ve que crece mucho la energía renovable. Por lo tanto, se puede concluir que, para poder llegar realmente al objetivo en términos de reducción de emisiones, se necesita un impuesto al carbono. El desarrollo de renovables no te garantiza que las emisiones vayan bajando. En Alemania, hay mucho desarrollo de renovables y siguen preocupados por alcanzar la meta.

¿Hoy se estaría trabajando para que se fomente el impuesto óptimo?

- El problema con el impuesto al carbono es que debería ser un impuesto global. Se necesita que todos los países pongan el impuesto al mismo tiempo. Ese es el problema central: no hay coordinación internacional en relación a este tema.

¿Qué solución sugerís?

- Hay países que han implementado impuestos nacionales al carbono. Sin embargo, esto no es una solución: el problema es que si uno lo pone y otro no, el que no cuenta con el impuesto generaría más emisiones, con lo cual el efecto global se mantendría igual.

Cada vez es más inminente que algo hay que hacer. Las empresas que son dueñas de recursos como el carbón y el petróleo tienen mucho que perder. Son industrias que, en la actualidad, están subsidiadas. El juego de poder es fuerte. En la medida en que dejemos que las emisiones de carbono aumenten, se puede llegar a pasar a un punto donde ya no tengamos control y se generen catástrofes que no podemos ni medir.

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