Subió fuerte la morosidad de los misioneros en los bancos

Se trata de los préstamos personales y aquellos contraídos con las tarjetas de crédito. Se duplica -y más- el nivel general del país. Y entra a jugar la tercerización del cobro
Posadas y buenos aires. Postal del centro posadeño. Hay dos colas en una firma que entrega préstamos y tarjetas de créditos a la gente: una es corta y la otra extensa. En la primera, están los que vienen a pagar su cuota; en la otra, los que vienen a refinanciar las deudas. Se trata de un fenómeno que cada vez se repite con mayor frecuencia y que en las estadísticas se denomina como incremento de la morosidad de los clientes bancarios. Es decir, las deudas crecen pero no se tiene el dinero suficiente para pagarlo. Y los que más incumplen son las personas y no tanto, las empresas.

“Cuando se habla de banca individual, nos referimos a la financiación de los gastos efectuados con tarjetas de crédito y los préstamos personales, es decir, todo lo que significa el individuo y este es el grupo que ahora está en mayores problemas”, admitió el encargado de un banco privado de primera línea en Posadas.

A nivel nacional, en el último año y medio tanto los préstamos hipotecarios como los prendarios no han sufrido grandes variaciones, pero no así los individuales. Tanto en el caso de las deudas contraídas a través de tarjetas de créditos como de préstamos personales el incremento ha sido significativo (ver cuadro).

Misioneros en problemas

Pero aún, llama más la atención de cómo avanzó el nivel de morosidad de los misioneros (en la tercera columna del cuadro).

Esto significa que en Misiones la problemática es aún más intensa que a nivel país.

“El problema es que se cortó la financiación -señaló el directivo de otro banco local a modo de diagnóstico-. Antes, el cliente tenía dos o tres tarjetas y préstamos en distintos bancos. Cuando tenía algún problema, se acercaba y lo refinanciaban. Pero ahora se cortó el crédito y por otro lado, la inflación se devoró los sueldos”.

En una palabra: el sueldo se estancó, a veces el cliente tiene desórdenes (en sus cuentas) e irrumpe la inflación.

Algunas características

“Indudablemente hay atrasos en los pagos: en el caso de los créditos hipotecarios, estos no tienen tanta morosidad porque para otorgarse son mucho más evaluados y se exige una mayor solvencia”, explicaba el gerente de otro banco de primera línea en Posadas.

Esas formalidades no son iguales en todos los tipos de operatorias. “Para un crédito personal es mucho más rápido y menos exigente”, admitió coincidiendo con otros colegas de plaza.

En las entidades financieras que operan en el ámbito local perciben esta situación.

Por un lado disminuyó la capacidad de pago de la gente que les lleva a caer en mora y por otro, tienen necesidad de refinanciar pero con severos ajustes.

“Hay que entender que muchos bancos -al tener sistema de salarios por caja o cuentas sueldo- poseen en sus sistemas a clientes que tienen ingresos bajos, medios y altos. Y como existe este sistema de sueldos entonces la política de los bancos ha sido entregar a esta gente que tiene los ingresos bajos (y medios) tarjetas de crédito: ahí está la raíz”.

“Con bastón y galera”

En los mecanismos de recupero a los que deben recurrir las entidades financieras, lo primero está la llamada telefónica.

Si el oficial de crédito es conocido del cliente moroso, podrá darse un diálogo de este tono: “Che, tenés que venir a ver cómo refinanciamos tu deuda, ¿de acuerdo?”, podrá ser la primera exhortación.

“Se habla con los clientes -admitió el gerente de un banco- y se les pide por las ‘buenas’. Luego puede venir el sistema de llamadas automáticas para recordar la necesidad de acercarse y después la comunicación escrita”.

La novedad es que muchos bancos están tercerizando la cobranza. “Se les pasa el encargo a estudios de abogados o empresas vinculadas con el banco. Y, esto se transforma en un circuito. Siguen los reclamos que son automáticos. Luego viene la instancia de comunicación escrita. Y luego pasan a empresas que se encargan de la cobranza en instancias más duras”.

Vienen al recuerdo aquellas viejas estrategias de “Con bastón y galera, le cobramos a cualquiera”. Y el deudor veía azorado cómo frente a su casa se paraban dos individuos bien vestidos que a los gritos divulgaban su condición de no pagador.

En todos lados

De acuerdo con un estudio de BeyTech, una consultora que provee relevamientos de mercado a bancos nacionales líderes, la morosidad ya es una preocupación en el sistema financiero, y ya afecta al 4,9% de todas las líneas de préstamos (según datos hasta enero pasado). El gran avance se produjo, sobre todo, por el creciente deterioro de los préstamos personales, que hoy muestran una irregularidad del 6,8% de la cartera. “De persistir, esta suba en la morosidad puede amenazar directamente la solvencia de las entidades, fundamentalmente de aquellas orientadas a financiaciones de consumo. La mayoría tiene una perspectiva negativa para 2009”, advirtió al diario El Cronista el gerente de esa consultora, Federico Juan.

El informe reveló, además, que la falta de pago aumentó en el 62% de las entidades financieras y que el 81% de los bancos consultados cree que el nivel de morosidad aumentará en el 2009

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