Sube otra vez la factura de la luz para los que consumen más.

Lo anunció De Vido; alcanza a hogares y a grandes industrias y comercios de todo el país
Los mayores consumidores de electricidad del país, sean hogares, comercios o industrias, deberán afrontar un nuevo aumento en su factura de luz, una medida dispuesta por el Gobierno para reducir los subsidios, que se han convertido en una carga demasiado pesada para la Casa Rosada.

La medida, retroactiva al 1° de octubre, alcanza al 8% de los hogares, el 4% de los comercios y el 2% de las fábricas de todo el país. El Gobierno excluyó el alumbrado público, que pagan los municipios, y los llamados usuarios electroindependientes, hogares de bajos recursos que dependen exclusivamente del suministro eléctrico.

El aumento promedio de la factura para los 44.000 comercios y las 2700 industrias alcanzadas por la iniciativa será del 7 por ciento. En los hogares, las subas promedio oscilarán entre los $ 35 y los 412, según el consumo. El Gobierno no informó qué porcentajes implican estas subas.

Es el segundo aumento aplicado a usuarios de Edenor, Edesur y Edelap en el año y desde la salida de la convertibilidad. Las distribuidoras del interior ya han aplicado varias subas en los últimos años. El ministro de Planificación, Julio De Vido, se preocupó por mostrar un gráfico en el que se veía que, aun con estos incrementos, la electricidad en la Argentina todavía es más barata que en el resto de los países de la región.

De Vido fue el encargado de anunciar la iniciativa, en una presentación que contó con una buena dosis de confusión: afirmó en reiteradas ocasiones que no se trataba de un aumento de tarifas, pero incluso él mismo habló de una "modificación tarifaria". Y un documento difundido por su ministerio dice que la reducción en los subsidios será compensada con "un aumento diferenciado en las tarifas eléctricas". Pero nadie en el sector energético sabía a ciencia cierta, al menos hasta ayer, cómo se instrumentará la medida, y si conllevará o no un alza en las tarifas en sí o un aumento de los castigos por exceso de consumo, aunque es claro que el efecto será el mismo. "A nosotros no nos quedó claro, vamos a esperar la reglamentación por parte del ente regulador", se excusaron en una distribuidora. Fue, palabras más, palabras menos, la visión que ofrecieron otras tres fuentes del sector privado.

Dos aspectos quedaron en claro: los usuarios que consumen más electricidad pagarán más, y esos fondos se destinarán a paliar el déficit de la administradora del mercado eléctrico, Cammesa, que en los últimos cinco años ascendió hasta los $ 20.000 millones. De Vido dijo que la medida le permitirá ahorrar 807 millones por año al Tesoro, único beneficiario de la decisión oficial. Ese dinero lo aportarán ahora los usuarios.

El contraste entre ambas cifras resulta categórico: el nuevo aumento permitirá comenzar a paliar ese déficit, producto del congelamiento del precio de la energía, pero de ninguna manera eliminarlo. "Se cerraría la canilla, no la pérdida", graficó una experimentada fuente del sector. "Nosotros esperábamos una señal de reconocimiento de los mayores costos de generación", dijo una fuente de una de las generadoras. "No cubre ni el diez por ciento del déficit del sistema. Si es el primer paso de un camino de recomposición, está bien, pero si es sólo esto, no es suficiente", admitió.

El precio mayorista de la energía no cambiará. Ni las generadoras ni las distribuidoras ni las transportistas recibirán un peso por esta medida. Tampoco se habló de más inversiones.

"Quiero dejar taxativamente en claro que esto no constituye un aumento de las tarifas. Lo que constituye es la sustitución del subsidio que actualmente paga el Estado nacional y, por ende, todos los argentinos, sean o no usuarios de energía eléctrica", indicó De Vido ayer por la mañana, durante el anuncio en el Ministerio de Economía. "Esta modificación tarifaria es aplicada solamente a 750.000 usuarios residenciales", continuó.

Tras la presentación, rodeado de periodistas, De Vido volvió a insistir en que no habrá aumentos de tarifas: "Tiene que quedar en claro que esto no es un aumento de tarifas. El costo de la energía lo estaba pagando el Estado por los particulares [sic]".

Fue la forma que eligió el Gobierno para presentar el aumento en las facturas de luz: una reducción de subsidios, que además favorece "la redistribución del ingreso", apuntó el ministro. Una paradoja: el Gobierno siempre sostuvo que las subvenciones mejoraban la equidad, algo que los economistas consideran, por lo menos, dudoso.

De Vido anunció también la eliminación de los premios del Plan de Uso Racional de la Energía Eléctrica (Puree) para algunos casos puntuales. El ministro eligió un ejemplo para explicar la decisión: si una fábrica que produce 10 toneladas de acero baja su consumo de 10 MW por mes a nueve, pero no recorta su producción, el premio se mantiene. Si baja la producción y baja el consumo, no hay bonificación. "Era un premio para aquellos que dejaban de producir", concluyó.

Lo escuchaban, entre otros, el presidente de la Unión Industrial (UIA), Juan Lascurain, y otros representantes del sector eléctrico. Uno de ellos era el presidente de Edenor, Alejandro Macfarlane, que respaldó la medida, pero con otro argumento: dijo que era "ilógico subsidiar a quienes pueden pagar por su mayor consumo de electricidad".

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