SUBE: el Gobierno compartirá el control con los transportistas

Cuando el sistema funcione a pleno, la caja mensual será de $ 900 millones.
Con el fin de remover los obstáculos que están frenando la implementación integral de la nueva modalidad de pago, el Gobierno decidió abrir el juego para que las empresas de colectivos y trenes pasen a coadministrar los recursos del sistema único de boleto electrónico (SUBE).

Tras casi dos meses de negociaciones, el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi llegó a un acuerdo con las cámaras de autotransportistas de pasajeros y los concesionarios ferroviarios para avanzar con una "gestión compartida y control directo" de los fondos del SUBE que canalizará el Banco Nación (BNA).

Por medio de un convenio que suscribirán antes de Navidad, los dueños de las líneas de ómnibus y los operadores de los trenes accederán a la "coadministración, monitoreo, seguimiento y control on line" de los $ 900 millones mensuales promedio que movilizará el SUBE cuando funcione a pleno.

De acuerdo con los datos obtenidos por Clarín, la participación de los empresarios se concretará por la vía de una "asociación civil sin fines de lucro" que deberán crear en las próximas semanas. Los representantes de esa entidad específica y representativa del sector se sentarán con los funcionarios del BNA para coordinar las operaciones vinculadas con la recepción y el destino de los fondos provenientes del SUBE.

Además de asegurarse el cobro de los viajes a las 24 horas, los empresarios también podrán opinar sobre la colocación de los fondos remanentes y las utilidades que se generen en el sistema.

Ante las quejas de los usuarios por la falta de monedas, el Gobierno lanzó en febrero de este año un nuevo sistema prepago de boleto electrónico destinado a facilitar los desplazamientos en todos los colectivos, trenes y subtes de la Capital Federal y el GBA.

Inicialmente, la administración kirchnerista había prometido el debut del SUBE en 90 días. Pero, por deficiencias de gestión y demoras administrativas, lo único que se pudo poner en marcha antes de las elecciones de junio fue una mínima parte del sistema sobre la base de las tarjetas existentes en el subte y algunas líneas de colectivos.

En el segundo semestre del año, si bien prosiguieron las licitaciones para la compra de los equipos y programas, en la calle y en los medios de transporte no hubo ningún avance concreto del SUBE, en parte por la escasa colaboración de los empresarios que habían sido marginados del negocio.

Ahora con la firma del acuerdo con los transportistas, Schiavi apunta a lograr un doble objetivo. Por un lado, recuperar su rol como "autoridad política" del SUBE, algo que había cedido el anterior titular de Transporte, Ricardo Jaime ante la presión del BNA. Y, por otro lado quitarle argumentos a los empresarios para que se comproetan con la implementación definitiva del sistema que fue reprogramada para julio de 2010.

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