Suba salarial, próxima batalla de la guerra

Por: Carlos Burgueño

La embestida de ayer de Néstor Kirchner contra Techint tendrá una primera consecuencia: el Gobierno avalará a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) en el reclamo de un incremento salarial del 22% en las negociaciones paritarias que está sosteniendo, por ahora sin éxito, en el Ministerio de Trabajo.

El ex presidente y sus seguidores fueron recibidos en el microestadio de Racing, por una barra del sindicato que no lo vitoreaba a él, sino que clamaba con un estudiado «queremos aumento, la p... que lo parió». El recibimiento prenunciaba que el discurso de Kirchner tendría un contenido especial, sabiendo que el principal referente y receptor del mensaje era Techint; la principal compañía siderúrgica con la que la UOM tiene que negociar aumentos salariales cada año. Desde 2004, cuando se discuten paritarias, los metalúrgicos fueron siempre de los primeros en cerrar sus negociaciones y se presentaban ante los gobiernos Kirchner (primero de Néstor, luego de Cristina) como un ejemplo de discusiones salariales.

Todo cambió desde hace 15 días, tras el episodio generado por la decisión de estatizar tres empresas de Techint en Venezuela y la consecuente actitud separatista del grupo ante el Gobierno. En Olivos, la actitud de la empresa de los Rocca de pedir públicamente desde la UIA la suspensión del proceso de integración de Venezuela al Mercosur fue la gota que colmó el vaso.

Reacción

La primera reacción del Gobierno fueron los dichos de Cristina de Kirchner sobre la poca disposición de Techint de invertir en el país los primeros u$s 400 millones que cobró por la nacionalización de Sidor. Luego, desde el jueves de la semana pasada, el Gobierno encontró el lugar ideal para avanzar contra Techint: la apertura de las negociaciones paritarias.

Ayer, el ex presidente directamente dijo que un directivo de la empresa había recibido $ 6 millones, cuando se adeudaban $ 27 millones en salarios a sus empleados. «Hay crisis para pagarles lo que les deben a los trabajadores de Siderar y no para derivar ganancias», bramó Kirchner desde el escenario.

El mensaje quedó claro: Techint tiene que aumentar los salarios según el reclamo de la UOM, porque tuvo grandes ganancias en 2008 y ahora toca el turno de repartir. Distinta es la versión de Siderar. En un comuni-cado calificó los dichos de Kirchner como «versiones» y recordó que perdió $ 725 millones en los últimos seis meses. Desde Casa de Gobierno señalaban anoche que en realidad fue Tenaris la que distribuyó utilidades, otra empresa del grupo Techint.

La discusión tendrá el próximo lunes un momento fuerte. Será cuando en el Ministerio de Trabajo, la UOM y la representación de Techint dentro de las cámaras siderúrgicas se enfrenten en la mesa de las negociaciones paritarias, y tengan que resolver un frente de una batalla aún mayor.

Comentá la nota