Suba de impuestos: Macri no es la excepción

Por Jorge Oviedo

Los gobernadores y el jefe de gobierno porteño parecieron creer que la recaudación impositiva crecería eternamente y aumentaron el gasto a un ritmo insostenible. Cuando los ingresos dejaron de crecer, hicieron lo más fácil: subieron los impuestos.

En Mendoza si Ud. obtiene un préstamo personal -que son carísimos- por diez mil pesos, debe pagarle $150 al Gobierno. Si Ud. compra un inmueble que no esté destinado a vivienda única por unos 200.000 pesos en la provincia de Buenos Aires, debe pagarle 6000 pesos al gobierno de Scioli sólo por haber hecho la operación. Luego le cobrarán el inmobiliario y lo que corresponda por el aumento del patrimonio.

Si en La Pampa le llega el saldo de consumos mensuales de la tarjeta de crédito por mil pesos, la provincia le cobra 24 pesos de impuestos.

Todo ello se suma a los demás tributos municipales, provinciales y nacionales que, en muchos casos, alcanzan también a las operaciones mencionadas.

Mauricio Macri, que había prometido bajar los impuestos en la campaña, debutó con un aumento del ABL y luego aumentó Ingresos Brutos tratando de imitar a Córdoba y Buenos Aires, gobernadas por el kirchnerismo del que dice querer diferenciarse el Pro. La Legislatura moderó, pero no eliminó los aumentos.

Otras actividades muestran la desesperación de la jefatura de Gobierno por recaudar. Los controles de tránsito, incluidos los de alcoholemia, y de estacionamiento, por ejemplo, permiten aplicar multas y engordar la caja. La guardia urbana, reciclada y con uniformes nuevos, no se ocupa de otros menesteres, que no permiten cobrar. Por ejemplo, colaborar con la seguridad, impedir robos. ¿No es un contrasentido que se pida a los encargados de edificio de algunos barrios que colaboren con la Policía en la prevención del delito? ¿La reciclada guardia urbana sólo interviene si se puede recaudar con una multa?

Un ejemplo claro es la zona de Palermo. Allí la seguridad parece no interesarle a nadie. El Rosedal es una zona liberada. De lunes a viernes operan impunenmente los ladrones sobre los autos estacionados. Sábados, domingos y feriados, cobran por estacionar los "trapitos". La Policía Federal y los controladores de la ciudad, ni aparecen. Parece ser que si ellos no pueden recaudar, no se molestan en impidedir que otros lo hagan. El ministro de Seguridad, que comanda la Policía Federal debería contestar si éste es el modelo de país que hay que votar en junio. Y a mauricio Macri habría que preguntarle: ¿Esto es Pro?

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