Suba de combustibles duplica a la inflación

En el caso del gasoil y la nafta súper, los dos más demandados, en un año aumentaron 26 y 22,7 por ciento; mientras que la inflación real se ubica en torno al 13 por ciento. Actualmente, los combustibles cuestan el doble que hace cuatro años.
Si se hiciera una encuesta con los problemas en la economía que más preocupan a la población, seguro la inflación integraría el podio de las respuestas. Y si el universo se acotara a los automovilistas, probablemente encabezaría el listado el precio de los combustibles.

Es que los precios de los combustibles en el último año crecieron hasta un 26 por ciento, duplicando al aumento general que tuvo el costo de vida, que ronda entre el 13 y el 15 por ciento, según las estimaciones que realizan investigadores y consultoras privados.

Un recorrido realizado por LA MAÑANA por estaciones de servicio de las marcas YPF (ACA), Shell, Esso y Petrobras ubicadas sobre la avenida Amadeo Sabattini de la ciudad de Córdoba, arrojó que actualmente el gasoil se expende a un precio promedio de tres pesos el litro, mientras que la nafta súper se ofrece a 3,67 pesos; y la premium, a casi cuatro pesos.

Comparando estas cifras con las relevadas por la Secretaría de Energía de la Nación a noviembre del año pasado, se observa que, para el caso del gasoil, el combustible más demandado, en doce meses los valores ascendieron 26 por ciento, teniendo en cuenta que hace un año se comercializaba a un promedio de 2,38 pesos.

En tanto, en la nafta súper, el segundo carburante que más se consume, la variación interanual fue de casi el 23 por ciento en relación a los tres pesos que costaba un año atrás. La premium, por su parte, creció al mismo ritmo que la inflación general, alrededor del 12 por ciento, ya que en noviembre de 2008 tenía un costo de 3,55 pesos.

Estos incrementos consolidan así una fuerte tendencia alcista que se viene manifestando desde el año 2007, cuando los precios comenzaron a crecer por encima del 20 por ciento en la comparación interanual, después de haber avanzado desde 2002 a una tasa siete veces menor, cercana al tres por ciento por año.

De hecho, hoy en día un automovilista necesita el doble de dinero que hace cuatro años para llenar el tanque de su vehículo. El gasoil; por ejemplo, a esta altura del año 2006 costaba 1,54 pesos mientras que ahora se expende un 94 por ciento más caro; la nafta súper valía 1,92 pesos; es decir, que hoy sale 91 por ciento más; y para el caso de la versión premium, el aumento fue exactamente del 100 por ciento frente a los 1,99 pesos de noviembre de 2006.

Consumo estancado

Estos fuertes incrementos que vienen sufriendo los combustibles en los últimos años han tenido una lógica repercusión negativa a nivel del consumo, que mermó o se estancó en relación a los guarismos que mostró el año pasado.

En el caso del gasoil, según un relevamiento realizado por la Dirección de Estadísticas y Censos de la Provincia en base a datos de la Secretaría de Energía, se vendieron entre enero y setiembre un millón de metros cúbicos, cifra idéntica a la de igual período del año pasado. Esta cifra constituye un indicador claro del estancamiento que sufrió la economía a lo largo de este año, como consecuencia de la crisis internacional y de la sequía, ya que el gasoil es el combustible que utilizan el campo y la industria para mover sus maquinarias, a la vez que es el líquido que mueve a los camiones que transportan la producción.

La nafta súper, por su parte, es la única que registra una variación positiva, del 21,1 por ciento, teniendo en cuenta los 314 mil metros cúbicos de los primeros nueve meses, frente a los 259 mil de un año atrás. En contraposición, la demanda de la opción premium está 23 por ciento por debajo, disminuyendo de 87 mil metros cúbicos a 67 mil.

Desde la Federación de Expendedores de Combustibles y Afines del Centro (Fecac), explican que estos desempeños dispares obedecen como primera medida a que el aumento del parque automotor de los últimos años estuvo impulsado preferentemente por vehículos de baja gama, que no están equipados para cargar el combustible más oneroso. Asimismo, muchos de los de alta gama han optado por la opción de nafta más económica, puesto que aunque no tiene el mismo nivel de calidad, no afecta el funcionamiento del automóvil.

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