La suba de la carne llegó al mostrador: varía según los cortes y los barrios

La hacienda subió 40% en Liniers y ya hay aumentos de 20% y 30% en carnicerías. Baja el consumo.
En tandas. Así va llegando a la gente el anunciado aumento de la carne, el principal alimento argentino. En diciembre, antes de las fiestas, arribó la primera de ellas: fue de 20%. Ahora, a fines de enero, se va consolidando una nueva oleada con otro 20% de aumento. En su edición del último martes Clarín informó sobre alzas en el valor del ganado en el mercado de Liniers de hasta 40% que ahora se trasladan al mostrador.

El menor consumo no logra poner freno a esta tendencia, que tiene origen en una profunda crisis de la oferta ganadera. No hay ni vacas, ni terneros, ni novillos que permitan sostener los niveles de consumo y exportación de un año atrás. Por eso, los expertos ya hablan de un fuerte ajuste de los precios, que seguirá hasta mayo o junio, y que obligará a los argentinos a reducir su ingesta de carne de los actuales 70 kilos anuales per cápita (el nivel más alto del mundo) a entre 50 y 60 kilos.

Ayer, en una recorrida de este diario se podía confundir a las carnicerías con cementerios. Es que entre el aumento de los precios y la falta de gente por las vacaciones los locales estaban vacíos. "No se vende nada, la gente no compra", contó Miguel Neves, encargado de una carnicería ubicada donde nace Calasanz, en Caballito. El minorista estimó que los precios aumentaron 20% esta semana. "Todos los días pagué precios diferentes, más o menos 1 peso más por día". También explicó que ahora se vende mucho más pollo que carne. Allí, el kilo de pollo costaba $ 7,90, en contraste con el kilo de asado que salía $ 23,90 (antes estaba a 21 pesos) o el de carne picada que valía $ 12 (antes $ 9).

En Boedo la situación no era muy diferente. En una carnicería de San Juan y Virrey Liniers, lo único que se promocionaba en la vidriera era pollo a $ 6,80 el kilo, nada de carne. "El pollo bajó; antes estaba a 8 pesos. Por eso la gente lo lleva mucho", aseguró el encargado, Sergio Figueredo. Antes vendía nalga para milanesas y bife de cuadril, pero ambos cortes subieron de $ 20 a $ 26 por kilo. En consecuencia, la gente empezó a comprar cortes más baratos, como el roast beef que cuesta $ 15, aunque antes estaba a $ 10.

En otro barrio, San Cristóbal, Antonio Inga relató que "la gente pregunta el precio y se va". Dueño de un local en Solís y Brasil, afirmó que los precios subieron de 20% a 30% en las últimas semanas. "El asado subió de $ 16 a $ 18, y el cuadril de $ 18 a $22, no los puedo cobrar menos que eso. Pero nadie puede pagar esos precios en este barrio", resumió.

Sorprendentemente, en Constitución los precios parecen no haber cambiado, al menos en las carnicería ubicadas en las cercanías de la estación de tren. Allí, lo que más se vende es paleta a $ 14, y nalga a $ 18. También se puede encontrar asado a $ 10 y puchero a $ 4. Es una rareza.

El vicepresidente de la Asociación de Carnicerías porteñas, Alberto Williams, confirmó que en los últimos dos meses la carne vacuna aumentó un 40%. Desde el sector frigorífico, el presidente de la Cámara de la Industria de la Carne (CICCRA), Miguel Schiaritti, precisó que "en diciembre pasado los carniceros bajaban la media res a un precio de $ 7 y $ 8 por kilo; mientras que hoy se baja entre $ 11,50 y $ 13 pesos". Los minoristas tienen que duplicar ese valor para cubrir sus costos y obtener algo de ganancia.

No se sabe si los consumidores validarán fácilmente estos incrementos. Los especialistas estiman una caída de la oferta ganadera que reducirá la producción de carne de 3,3 millones de toneladas en 2009 a menos de 2,8 millones. Según el consultor Víctor Tonelli, esto ya se nota en la faena, que se redujo en enero a 1 millón de cabezas, desde 1,4 millones de meses atrás.

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