Suárez: "Estoy cansado y no tengo respuestas"

El conocido vecino del Barrio Colegiales sigue siendo blanco de los delincuentes y vándalos. Aseguró que una y otra vez atacan su propiedad o le roban, tanto a él como a su madre

"Sólo sé que la Justicia va a tener que venir a mi casa, porque yo no voy a ir más. No tengo ni una sola respuesta y ya hice más de cuarenta denuncias. Ya no aguanto más, estoy cansado", repite el vecino Raúl Suárez, mientras enciende el enésimo cigarrillo y sus ojos se llenan de lágrimas. A su lado su anciana madre, de 78 años, ceba mate y refleja el dolor y la preocupación en su rostro, por su hijo.

El mecánico Raúl Suárez fue, hace poco más de un año, allá por febrero de 2008, título de los diarios nacionales, cuando, junto a otros vecinos, conformaron las denominadas "brigadas de autodefensa" y salía armado, a bordo de su viejo Peugeot 504 a patrullar su querido barrio de Colegiales, azotado por la inseguridad.

En la madrugada de ayer, como continuidad de sucesos que no acaban, Suárez volvió a sentir que la inseguridad intentaba abrir la puerta de su hogar. "Estaba medio dormido y creí que eran ratones, porque me parecía sentir como arañazos en la puerta, cuando me di cuenta que no. Pude observar que tras la puerta de entrada había un tipo que intentaba abrirla con algo, entonces busqué un arma y disparé, el fulano se corrió pero seguía al costado, esperando. Volví a tirar y se escapó corriendo dejando un bolso.

"Enseguida llamé a la policía, hice la denuncia y cuando los efectivos abrieron el bolso adentro había dinero falso, limas, ropa, llaves de autos y de casas", así relataba el tresarroyense el último episodio, que aún espera, casi con resignación, que los delincuentes regresen, ya no a robarle, sino a seguir rompiendo los vidrios de su casa ya sea con piedras o con disparos.

"Cuando estaba el oficial Gorostegui, que trasladaron a Orense, en Colegiales al menos había vigilancia policial, ahora nada, ya no patrullan. Todos los días si no hay un robo -que la gente ya ni denuncia-, hay intentos. Yo ya ni duermo, ni ando".

"También han atacado y robado a mi madre, la última vez fue la semana pasada". La mujer, a su lado, simplemente con manos temblorosas, sigue con el mate y repite una y otra vez que "no me quedo sola, tengo miedo".

Cuenta el vecino que "la semana pasada estuve fuera de casa sólo una hora, entre las 9.30 y las 10.30 y en ese tiempo vinieron dos muchachos, golpearon la puerta y le dijeron a mi madre: ‘Venimos a traer una cajita para Lalo’ (sobrenombre con el que lo conocen). Entonces ella los dejó entrar, ni bien abrió la puerta la empujaron, la tiraron al piso y se llevaron el dinero que había dejado encima de la mesa para pagar la luz y otras cuentas. También hace unos meses venía caminado por la avenida y un chico en bicicleta le arrancó la cartera hasta con sus documentos", relata.

"También recibo amenazas permanentes en mi celular, ya sea con mensajes o directamente llamadas, que alguien me diga si alguien puede aguantar vivir así, yo ya no sé que hacer, no se puede vivir así", finaliza Suárez mientras va mostrando, uno a uno los agujeros en distintos lugares de la vivienda familiar producidos por las balas en los últimos meses. Una historia más de las tantas que viven cotidianamente nuestros vecinos, barrio a barrio. Inseguridad pareciera que es la palabra clave que marca los pasos de los tresarroyenses.

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