Stolbizer, la dirigente que decidió no obedecer a Carrió.

Stolbizer, la dirigente que decidió no obedecer a Carrió.
El abogado Carlos Laprovítola se despidió el martes a la noche de sus amigos en la puerta de su casa en Morón. Todos le preguntaban lo mismo: "¿Cómo está Margarita? Debe estar como loca, enfurecida".
En el primer piso su esposa Margarita Stolbizer trabajaba en silencio, en la computadora. De reojo espiaba el horno: no quería que se le quemara la lasaña, una de sus especialidades. Su marido, con quien se casó hace 25 años, le dijo. "Les hubiera dicho que pasaran así te veían". La diputada electa estaba en medio de la ofensiva en su contra que digitó Elisa Carrió desde Disney, donde fue con sus hijos de vacaciones.

Stolbizer se rió y llamó a comer sus hijos, tiene tres varones adolescentes.

Al otro día, se fue a trabajar tranquila a su oficina donde funciona su partido, el GEN, y dio una orden: suspender todas entrevistas. No quería hablar de su aliada. "El quilombo lo armaron ellos, que lo arreglen", dijo en privado, con su típico tono de voz suave. Detrás de esa voz, hay una dirigente política orgánica y bastante dura en sus determinaciones. "A mí nadie me va impedir que vaya a ningún lado y menos Carrió", afirmó. Su entorno íntimo le informaba de la ruptura del bloque del Acuerdo Cívico en la provincia de Buenos Aires. Ella lo consideró una medida extrema. "Están irracionales", dijo. Le extrañó, además, que Patricia Bullrich la atacara por haber ido al diálogo con el Gobierno y reunirse con Daniel Scioli. "Patricia estuvo hace dos semanas hablando conmigo acá, en esta oficina. Me pidió que buscáramos alguna forma de contener a Carrió", contó a uno de sus colaboradores.

Un rasgo de la personalidad de Stolbizer es ser tranquila. Suele poner una distancia emocional antes las presiones políticas, que detesta. En ese momento no imaginaba que "Lilita" vendría de Disney con algún ánimo de pelea y hasta subestimara el espacio político que creó Stolbizer en 2007, cuando se fue de la UCR harta de que la trataran como una "boluda". Se reconoce algo naif (siempre piensa bien antes que mal). Dice que los radicales se equivocaron con ella.

En las últimas horas trató de calmar a la tropa propia. "Nosotros no nos vamos del Acuerdo Cívico, si quieren que nos echen", dijo.

Carrió anunció que se muda a San Isidro no sólo para cambiar de vida: es una mudanza política, después del fracaso electoral en Capital. Lo que no sabe Carrió, y casi nadie, es que Stolbizer decidió no pelear por la gobernación bonaerense en 2011. "No volvería a ser candidata, ya perdí dos veces y esta última elección salí tercera. Me tengo que correr. Voy a descansar un poco", dijo en privado en las últimas horas. Su confesión es un reflejo de un estilo de ejercer la política. Su carrera la construyó con años de militancia y sin creer en construcciones personalistas, sino en la de partidos. "Si a otro dirigente le pasara lo que me pasó a mí, le aconsejaría lo mismo. Si perdés, tenés que dejar que prueben otros", afirmó sin nombrar a Carrió.

Stolbizer se entusiasma con el trabajo que le espera en Diputados; fue legisladora varios años y le gusta volver.

Hija de padres con simpatía lejana con el radicalismo, Stolbizer sintió desde muy chica atracción por la política. "A los 18 años tenía dos sueños: manejar y afiliarme a la UCR", ha contando alguna vez. Así fue. Le encanta manejar, recién en la última campaña dejó que alguien lo hiciera por ella, así podía hacer reportajes radiales mientras recorría la provincia. A la UCR se afilió como quería, a los 18 y militó años. Hizo toda la carrera: desde pegar afiches y repartir volantes hasta ganar su primera elección a concejal. Esta es otra diferencia con Carrió. "Lilita" habla en privado casi en forma despectiva de lo "orgánica" que es 'Margarita'.

Hace un año y medio, habían compartido un acto con más de mil militantes del Acuerdo Cívico. Stolbizer hizo un discurso dedicado a ellos. "A ustedes les debemos mucho, trabajan para que sólo unos pocos lleguemos", arengó. Cuando le tocó a Carrió no les dedicó un párrafo.

En estos días Stolbizer transita el momento más tenso de la relación con la líder del Acuerdo Cívico. Detrás existe una relación personal y política con más silencios que peleas.

Stolbizer no habla mal de Carrió. Es cuidadosa. No son amigas -Carrió se refiere a Stolbizer como 'esta chica'- pero nunca discutieron fuerte. La diferencia más profunda la tuvieron cuando "Lilita" dejó la UCR en 2001 y Stolbizer se quedó para dar la pelea "desde adentro". Nunca más se hablaron: seis años de silencio.

En 2007 Stolbizer se dio cuenta que era imposible luchar en la UCR. El radicalismo se había dividido entre la fórmula Kirchner-Cobos y la candidatura de Roberto Lavagna. Fueron tiempos difíciles, le dijeron de todo. A Stolbizer le costó romper pero se fue. Hoy tiene la certeza de no volver al partido, aunque algunos como Julio Cobos tengan ese anhelo. "El que piensa que yo puedo volver está loco. Creo el Acuerdo Cívico, en sus principios y que tengamos una agenda de país", dijo entrecerrando sus ojos celestes y pequeños. En realidad, siempre los tiene así. El tic es en realidad la secuela del síndrome Guillan-Barré, una enfermedad que la paralizó por completo durante meses cuando tenía treinta años y su madre murió, luego de unos días de agonía, por la explosión de una garrafa en su casa. Vivían solas; el padre de Stolbizer falleció cuando ella era chica. Su hija quedó al borde de la muerte pero se recuperó.

A Margarita Stolbizer no le gusta mucho hablar del tema porque odia la víctimización.

Fue una amiga en común la que hizo "el milagro" de que se volviera a hablar con Carrió en 2007. "La reunión fue natural porque nunca nos peleamos. Carrió era la mejor opción política y nos jugamos", recuerda. En la campaña tuvieron diferencias pero nunca cara a cara. "No estuve de acuerdo cómo negoció con los radicales las listas. Lo dejé pasar. Más bien fueron enojos internos", cuenta Stolbizer.

Carrió enfureció cuando se enteró que Stolbizer había estado con Cobos en una reunión reservada, ella en la que le pidió apoyo para la campaña.

En estos días Stobizer y Cobos volvieron a hablar por teléfono. Pero ella le dijo que no quería irritar a nadie con una cita. Lo dejaron para más adelante. Ella cree que Carrió y algunos de los suyos le adjudican un acuerdo ya con el vicepresidente para 2011 y esa es la razón de la última pelea pública. Stolbizer prefiere pensar más en un proyecto político y no en candidaturas.

"Carrió debería haber ido al diálogo, se posicionaba como líder del Acuerdo Cívico y encima le ganaba a Cobos que mucho no puede hacer porque es parte del Gobierno", ha dicho serena Stolbizer. Lo incomprensible para ella es la actitud de "Lilita". Está convencida que la gente no vota a quien no va a dialogar. "Trato de pensar y no entiendo por qué lo hace. En vez de pelearse con los Kirchner, se pelea conmigo en los diarios. Es ridículo", se quejó en privado Stolbizer.

Es raro que grite pero se enoja bastante. Dice que conviven en ella una dirigente disciplinada y orgánica pero también una rebelde, como cuando se fue de la UCR y como ahora que no acepta órdenes de Carrió. "Ni que me lo pida ella. Yo voy a las reuniones que quiero", dijo la semana pasada. En realidad en el Acuerdo Cívico no hay un sistema de decisiones de partido. Todo está personalizado en Carrió y, en parte, en el senador y titular de la UCR Gerardo Morales.

Stolbizer tiene su partido y su gran apuesta es seguir dentro de la sociedad política con la UCR y el socialismo. "Con los radicales me llevo bien", dice siempre. Ella siempre discute desde lo político y no desde lo personal. "No me gusta que lleven de las narices", suele decir. Salvo que Carrió se incline por un escándalo, Stolbizer no dará el portazo.

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