Sotomayor esquivó los dardos de los republicanos

La candidata Sonia Sotomayor se acercó ayer un paso más a ser ratificada como la primera jueza de origen hispano en la Corte Suprema de Estados Unidos. "Si hay un examen al temperamento judicial, usted lo aprobó con la mejor nota", la congratuló la senadora demócrata por California, Dianne Feinstein.
En el tercer día de audiencias en el Comité Judicial del Senado, la jueza de origen puertorriqueño tuvo que enfrentar un fuerte interrogatorio de republicanos y algunos demócratas por su posición sobre el derecho al aborto. La jueza federal de Nueva York evitó las consideraciones personales y se limitó a recordar los últimos fallos del máximo tribunal norteamericano, que reafirmaron Roe vs. Wade, la histórica decisión de 1973 que reconoció el derecho al aborto.

Más relajada y sonriente, Sotomayor esquivó las confrontaciones tensas con los senadores republicanos más conservadores. Optó por no contestar sobre casos hipotéticos presentados por los legisladores y aseguró que para cada caso es necesario analizar primero las leyes del estado donde ocurrieron y después complementarlas con las leyes federales. A nivel nacional el fallo Roe vs. Wade determinó que no se puede ilegalizar el aborto; sin embargo, a nivel local, cada estado regula las condiciones y las excepciones. Lo que sí afirmó de forma tajante es que nadie en la Casa Blanca le preguntó su opinión sobre el aborto antes de anunciar su candidatura para completar la Corte Suprema.

"Ciertamente, usted ha demostrado su compostura y paciencia y su extenso conocimiento judicial", aseguró, después de una larga jornada el jefe de la comisión, el senador demócrata Patrick Leahy. Aunque el oficialismo cuenta con los sesenta votos necesarios para confirmar a Sotomayor, aún deben escuchar los testimonios de más de media docena de testigos, que respaldarán la experiencia e imparcialidad de la jueza. Durante sus años como magistrada, falló a favor de los trabajadores y los sectores menos favorecidos, por ejemplo las madres solteras. Según adelantaron ayer las autoridades de la comisión, la confirmación podría ser votada en el pleno mañana.

Ayer un senador republicano presentó una voz disidente. En una carta dirigida a Leahy, la Asociación Nacional del Rifle, la principal organización estadounidense que aboga por el derecho constitucional a portar armas, presentó sus dudas sobre el compromiso de la candidata de Barack Obama con la defensa de la segunda enmienda de la Constitución. Nuevamente, la jueza federal respondió repitiendo la jurisprudencia del máximo tribunal del país, en la que una y otra vez se ratificó el derecho a portar armas.

El último eje de tensión del interrogatorio fue una frase que la jueza había deslizado hace ocho años, sugiriendo que una mujer latina podía tomar mejor decisiones que un hombre anglosajón. "Es evidente por la atención que mis palabras han recibido y por la manera en que fueron entendidas por algunas personas, que fueron decepcionantes. No funcionaron", reconoció Sotomayor.

La jueza rechazó cualquier superioridad de un grupo étnico o social sobre otro. Acompañada por su madre puertorriqueña, aprovechó esa afirmación para rechazar un cuestionamiento que viene sobrevolando las audiencias desde el primer día, la posibilidad de que incline la balanza a favor de la comunidad hispánica. "El pasado de uno, su género pueden ayudarlo a escuchar y entender mejor. Pero no cambia lo que dice la ley ni lo que ordena", señaló la jueza, que prometió ajustarse a lo que está escrito en la Constitución.

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