El sospechoso queda tras las rejas

El sospechoso queda tras las rejas
Una pericia le advirtió al juez que los equipos del detenido estaban preparados para interferir la frecuencia que usa la custodia presidencial.
El juez federal Ariel Lijo le denegó la excarcelación a Néstor González, el radioaficionado detenido el miércoles último como sospechoso de haber sido quien amenazó a Cristina Kirchner mediante una interferencia a la radio del helicóptero que la llevaba de Olivos a la Casa Rosada. El juez tomó esa determinación tras conocer el informe preliminar de un peritaje que reveló que, con uno de sus equipos, González también había ingresado en la frecuencia que utiliza la custodia presidencial para comunicarse con la Policía Federal y con la Casa Militar. El mismo aparato estaba preparado para interceptar comunicaciones de la Gendarmería y frecuencias específicas utilizadas por barcos.

Lijo mandó detener a González tras recibir el resultado de un análisis de voces que determinó que la suya guarda una importante semejanza con la que el 11 de diciembre se oyó en la frecuencia de la radio del helicóptero en el que viajaba la Presidenta, casi al mismo tiempo que comenzaba el juicio contra los represores de la ESMA. "¡Maten a esa yegua!", se escuchó primero. "¡Maten al pescado!", siguió la voz. Además, en un allanamiento en la casa del radioaficionado, el juez encontró antenas portátiles y fijas, varios equipos de comunicación, aparatos para interferencias e incluso grabaciones de la torre de control del Aeroparque Jorge Newbery. También había una escopeta calibre 14 y un revólver 22.

La Policía Federal ya había avanzado ayer con el análisis del material secuestrado, y en un informe inicial le advirtió al juez que uno de los equipos hallados estaba preparado para entrar en la frecuencia de radio que utiliza la custodia de la mandataria, informaron fuentes de la investigación a Página/12. A diferencia de la frecuencia utilizada por el helicóptero presidencial, la de la custodia no es pública, como tampoco lo es la de la Gendarmería, que González tenía igualmente programada. Por eso, los investigadores sospechan que algún miembro de las fuerzas de seguridad debe de haberle facilitado la frecuencia. Aunque entienden que las amenazas al helicóptero no habrían sido un episodio aislado, de todos modos los investigadores aún no descartan que González sea un personaje excéntrico que incursiona en las frecuencias de radio como divertimento.

González le dijo al juez que se dedica "a la computación". Según consignó al tramitar su cédula de identidad, es mecánico de aviones. No tiene antecedentes, aunque cuenta con un historial de sanciones de la Comisión Nacional de Comunicaciones por generar interferencias. El juzgado todavía desconoce si tiene vinculaciones con militares. Es una línea de investigación que está en pleno de-sarrollo, a la espera del análisis de sus llamados telefónicos, papeles y el contenido de las computadoras incautadas en su domicilio. También intenta determinar el contenido y las fechas de grabaciones clandestinas que obtuvo a través de su intromisión en frecuencias de radio. Lijo sigue una pista que podría vincular el caso con carapintadas, informaron allegados al caso. También cuenta con una denuncia que apunta a Héctor Alderete, responsable del portal Seprin, investigado por otras amenazas a funcionarios. Por lo pronto, mientras sigue detenido, a González se le imputan los delitos de tenencia de armas de guerra e interferencia a los servicios de comunicación, ambos excarcelables.

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