Una sospechosa licitación en Winifreda

La oferta más baja fue de 20.300 pesos y la más alta de 27.000 pesos por cada casa PyM. La comuna rechazó la propuesta más tentadora aduciendo que el constructor se encontraba de baja en la AFIP, un requisito que no figuraba en los pliegos.
El contratista winifredense Juan Gutlein denunció públicamente que la municipalidad pagará 14 mil pesos de más por la construcción de dos soluciones habitacionales en comparación con su oferta económica, que pese a ser la más baja fue quitada de la licitación aduciendo un problema burocrático. El constructor reveló que el pliego de bases y condiciones no tenía una cláusula que especificará que los constructores debían estar dados de alta en la Administración Federal de Ingresos Públicos, pero después quedó inhabilitado por esa cuestión.

En diálogo con LA ARENA, Gutlein y su esposa Angela Herlein dejaron en claro que sus declaraciones no tienen ningún tinte político. La comuna licitó la mano de obra para edificar dos viviendas de la operatoria Provincia y Municipios, cuya particularidad es que el Instituto Provincial Autárquico de la Vivienda (IPAV) manda una suma dineraria al municipio para comprar también los materiales de construcción. El presupuesto oficial era de 27.298 pesos por cada unidad habitacional, de casi 53 metros cuadrados a construirse una al lado de la otra, pared de por medio. Las casas deben edificarse completamente (con servicios de agua, gas y cloacas) en un plazo de cuatro meses.

De baja en AFIP.

El 12 de marzo acercó su oferta: 20.300 pesos por cada núcleo habitacional. Recién el 30 de marzo, apareció en su casa el capataz municipal, Hugo Ahumada, para informarle que había perdido la licitación porque no estaba dado de alta en la AFIP. "Nos dijo que nuestro presupuesto había sido el más barato pero por esa irregularidad, que ellos llaman, quedamos afuera. El ganador fue otro albañil que ofertó 14 mil pesos más, más concretamente 54.000 pesos contra 40.600 pesos, que era nuestra propuesta", especificó Angela, quien hizo notar que los cuatros constructores que se presentaron a la licitación no fueron convocados a la apertura de sobres, un acto que fue secreto. "Sólo uno estaba legalmente asentado en la AFIP, el que ganó. Con esto demostramos que la supuesta falla no la tuvimos solamente nosotros", dijo.

El 1 de abril presentó una nota de descargo y su marido elevó su adhesión al monotributo, un trámite que le demandó unos minutos en el contador. "La secretaria tesorera puso en tela de juicio la capacidad laboral de mi marido diciendo que podía caérsele una pared por ofertar tan bajo, algo que nos indignó y nos dolió mucho. Sentimos mucha bronca e impotencia porque todos los días escuchamos que la municipalidad no tiene plata y ahora van a gastar 14 mil pesos de más como si nada fuera", finalizó.

Para colmo de las suspicacias, el albañil que ganó la licitación se encontraba trabajando en la casa particular del inspector de obra mientras la municipalidad evaluaba las cuatro ofertas.

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