Sospechas en el zoo platense

Detrás de las agresiones a un concejal de la oposición aparecen rumores sobre las movidas que existen dentro del predio. Se habla de una fuerte interna en el bruerismo por el manejo del paseo. También existen trascendidos que hablan de despidos y llamados a licitación
La muerte de una suricata en el zoo de la ciudad significó para la gestión de Pablo Bruera la apertura una caja de pandora cuyas consecuencias resultan todavía impredecibles. El deceso del simpático mamífero africano, como consecuencia de toxoplasmosis, siguió con denuncias concretas por parte de sectores de la oposición, denuncias que desencadenaron una violenta agresión contra el concejal de la Coalición Cívica, Oscar Negrelli.

La situación pareció volverse incontrolable cuando en una sesión reciente, desde las gradas del recinto arrojaron huevos contra Negrelli. Rápidamente se vinculó a los agresores con Jorge Reyna, un funcionario de la Comuna que ocupó un cargo en el zoo.

Más tarde, por debajo de las acusaciones, agresiones, denuncias y desmentidas aparecieron fuertes versiones sobre internas en las filas oficialistas. Lo que dicen los empleados es que las actividades que el Municipio no detalló serían regenteadas por Jorge Reyna y el secretario de Planificación, Jorge Campanaro.

Las sospechas aparecen ante la falta de información por parte de la Comuna. Es que la gestión de Pablo Bruera nunca comunicó oficialmente a quién pertenecen los negocios que funcionan dentro del zoo pero las sospechas recaen sobre internas entre funcionarios brueristas.

El intendente rescindió a comienzos de su gestión el convenio con la cooperadora que administraba algunas actividades del zoo. Durante los años alakistas los kioscos de golosinas, el tren, el vivero y las entradas eran administradas por una institución sin fines benéficos. Esto quedó inmediatamente desarticulado cuando Pablo Bruera llegó al Municipio.

La baja de la cooperadora fue publicada en el Boletín 1.014 pero nunca se comunicó quién se quedó con los servicios. Todo se diluye en una especie de zona gris en la que nadie sabe quién controla los negocios del zoo. Sí se sabe que las entradas ahora son consideradas recursos de la Comuna y hasta el propio Reyna habría participado en las discusiones para establecer el precio de ingreso al predio. Además, a las actividades que ya existían se sumó el servicio de la fotografía grupal, un negocio que muchos vinculan a los hijos de Jorge Reyna.

Todo esto desencadenó en un fuerte cimbronazo cuando el secretario general, Mario Rodríguez, negó que Jorge Reyna sea funcionario del zoo. Al día siguiente Reyna aseguró ante un diario de la ciudad su condición de funcionario y asesor de Bruera. Más tarde el propio Oscar Negrelli mostró pruebas del nombramiento de Reyna: el decreto Nº 2.056 publicado en el Boletín municipal Nº 1.012. Los hechos estaban consumados, Rodríguez mintió ante los periodistas.

Cronologia

è 9 de octubre

El concejal Oscar Negrelli pide la renuncia del director del zoo, Daniel Arregui.

è 29 de octubre

Negrelli es agredido a huevazos. Trasciende que los agresores responderían a Jorge Reyna.

è 30 de octubre

Mario Rodríguez dice que Jorge Reyna no es funcionario del Municipio.

è 31 de octubre

Jorge Reyna asegura que

es funcionario y asesor de

Pablo Bruera.

è 3 de noviembre

Negrelli muestra pruebas del nombramiento de Reyna. El decreto

Nº 2.056 publicado en el Boletín municipal Nº 1.012.

¿Habrá cambios en la institución?

En las últimas horas trascendió que la Comuna podría tomar medidas con relación al Zoo.

Algunas versiones indican que serían inminentes algunos despidos en el predio aunque se descarta por el momento que sean funcionarios de primera línea.

Además trascendió que podría haber licitaciones de todas las actividades extras del predio (kioscos, tren y fotografía grupal).

Resta saber si la gestión de Pablo Bruera comunicará oficialmente esta desición.

Si es así las preguntas obligadas serán ¿quién manejó esos recursos durante todo este año? ¿Por qué recién ahora se llama a licitación?

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