Sospechan que planteo de García Díaz es por cargos

El gobierrno no le pediría la dimisión; esperaría que la presente él.
Detrás de sus dichos sobre el crecimiento del tráfico de drogas y de la aparentemente inconsulta difusión del informe de la Secretaría de Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico, los verdaderos móviles de Sebastián García Díaz serían por recursos, como se ha dicho, y por cargos, la novedad.

El fundador del partido Primero la Gente es un emergente de la "nueva política", un fenómeno de lógica equiparable a Luis Juez, pero de derecha, sin la misma suerte mediática y, por supuesto, sin el mismo "genio sin escrúpulos" que nadie le niega al ideólogo del "fin del choreo".

En consecuencia, su aceptación presurosa al convite de Juan Schiaretti de sumarse al Gabinete (atribuyen la idea al ministro Carlos Caserio) tiene el objetivo de crecer políticamente.

En resumen, objetivos comprensibles que no pueden sorprender a nadie, menos a su mentor. Las formas para conseguirlos son historia bien distinta. Estos hay que rastrearlos más en la línea de su pretensión de querer capitalizar públicamente su denuncia de que la Córdoba de Schiaretti se está "favelizando" y, por el mismo precio, esperar una palmadita de consentimiento del principal damnificado político.

Sin dudas, una táctica surrealista en la línea de los disparates de Juez. Y es probable que por estos sugerentes parecidos contengan al gobierno en salir a pedirle la renuncia. Lo más seguro es que el peronismo, hecho ya su costoso aprendizaje con Juez en cuestión de victimizaciones, espere que el mismo funcionario la presente más o menos espontáneamente.

La primera respuesta sería cerrarle las puertas a sus reclamos de recursos y cargos con que el líder de Primero la Gente quería ir armando una gestión y estructura para pensar en 2011. Que fue para lo que llegó, acertadamente o no, a la función pública.

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