Sorpresiva irrupción de los gremios estatales

Cuando las negociaciones entre el Gobierno y los autoconvocados de la sanidad no avanzan, aparecieron los representantes del Frente de Gremios para sumarse al conflicto.
Como si no tuviera suficiente con la dura protesta de los profesionales y empleados autoconvocados del Sistema Provincial de Salud, el Gobierno mira con preocupación la posibilidad de que se abra un nuevo frente de conflicto. El Frente de Gremios Estatales, que agrupa a ATE, UPCN y ATSA, está a la espera del desenlace de las negociaciones que llevan adelante los autoconvocados para sumarse a lista de reclamos.

De todas maneras, ya dieron los primeros pasos y ayer mantuvieron un encuentro con Edmundo Jiménez, ministro de Gobierno y Justicia y habitual interlocutor oficial a la hora de las negociaciones con los gremialistas.

Los quites de colaboración sumados a los paros en el sector sanitario dejaron varias enseñanzas. Por un lado, los gremiales del Frente no quieren que las bases los desborden, como sucedió con los autoconvocados que no responden a ninguna estructura sindical, lo que hace aún más difícil encauzar el desmadre.

Sobre la embestida para conseguir una recomposición salarial por parte del Frente de Gremios Estatales (FGE), Martín Rodríguez, dirigente de ATE dijo que desde el sector exigirán "el mismo aumento salarial y las mismas mejoras laborales que se otorgue al personal de la sanidad".

Ante este pedido, el gobernador José Alperovich respondió ayer: "Es lo que vengo planteando, no solamente es darle un aumento a los médicos, sino que todo el sector de la sociedad está pidiendo el incremento".

Desde el Frente de Gremios también recurrieron a monseñor Luis Villalba, el inesperado mediador entre el Poder Ejecutivo y el sector disidente de la Sanidad. Antes de conocer cómo decantarán las conversaciones entre los sectores, los representantes de los estatales decidieron jugar sus fichas.

Ante la rotunda intervención de ayer por parte de Alperovich, cuando habló de la imposibilidad de subir salarios, y hasta de posibles problemas para pagar los salarios, es poco probable que los trabajadores del Estado encuentren una respuesta favorable a sus pedidos.

Es más, desde los autoconvocados miran con desconfianza la irrupción del FGE en escena, ya que estiman que la estrategia puede resultar funcional al Gobierno para que siga escudándose en el argumento de que una suba salarial para un sector desembocará inevitablemente en una catarata de pedidos similares, que a su vez, ante respuestas negativas, pondrían en peligro la paz social.

Lo cierto es que ahora se suma a las negociaciones el FGE, que hasta el momento no tuvo participación alguna en medio del desmadre que vive la salud pública en la provincia.

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