En una sorpresiva decisión, Chávez nacionalizó tres empresas de Techint

En una sorpresiva decisión, Chávez nacionalizó tres empresas de Techint
Las cámaras empresarias, entre ellas la UIA, emitieron un fuerte repudio. El Gobierno dice que no estaba informado. Por SIDOR, el grupo de los Rocca acababa de recibir 1.970 millones de dólares. El presidente venezolano aspira a crear un polo siderúrgico controlado por su gobierno.
Cinco días después de haber sido declarado huésped de honor en El Calafate, la capital del poder kirchnerista, el presidente venezolano Hugo Chávez decidió estatizar bajo control obrero tres empresas que el grupo argentino Techint opera en su país. Se trata de la siderúrgica TAVSA y la procesadora de briquetas Matesi, donde el holding de los Rocca tiene participación mayoritaria, y la también siderúrgica Comsigua, donde posee una porción menor. La medida tomó por sorpresa a los directivos de Techint y disparó una catarata de protestas de todo el establishment argentino, desde la Unión Industrial hasta las cámaras que agrupan a los bancos nacionales y extranjeros. La Casa Rosada guardó silencio ante la decisión y voceros oficiales aseguraron a este diario que tampoco la conocían de antemano, pese a que Néstor y Cristina Kirchner compartieron con Chávez casi todo su fin de semana de turismo patagónico.

El mandatario caribeño dio la orden el jueves por la noche, durante un encuentro con trabajadores metalúrgicos en Ciudad Guyana. "Hagamos ese plan de un solo gran complejo industrial integrado colectivo. El sector briquetero (y siderúrgico), nacionalícese. No hay nada que discutir", dijo por cadena nacional de radio y tevé.

La medida alcanzará también a Orinoco Iron y Venprecar, otras dos firmas de la industria pesada de esa región, y a la proveedora de insumos Cerámicas Carabobo, donde se desarrollaba desde hacía meses un prolongado conflicto laboral. En todos casos, las nacionalizaciones son impulsadas por los trabajadores, que acusan a las empresas de retrasos en el pago de los salarios y que ahora podrán elegir a los gerentes y participar en el plan de producción de cada planta, según prometió Chávez.

La reacción de Techint fue inmediata. "Nos acabamos de enterar por los medios", protestó por radio Luis Betnaza, director corporativo del Grupo y mano derecha de Paolo Rocca. "Es todo muy confuso e insólito", calificó tras manifestarse sorprendido por el anuncio.

Detrás de él salieron a repudiar el hecho todas las cámaras patronales del país. Las críticas aparecieron en comunicados de la UIA, la Asociación Empresaria Argentina (AEA), la Asociación de Bancos de capital local (ADEBA), la de bancos extranjeros (ABA), la Cámara de Exportadores (CERA) y la Cámara de Comercio. Todos apuntaron contra Chávez, pero reclamaron veladamente una intervención más decidida del matrimonio Kirchner.

El Grupo Techint es el principal fabricante del mundo de tubos de acero sin costura para la industria petrolera. Formalmente, su controlada Tenaris Siderca admitió en una carta a la Bolsa de Comercio porteña que se había enterado del anuncio venezolano, pero precisó que "no se han proporcionado todavía detalles respecto del proceso de expropiación".

La misiva llegó fechada en Luxemburgo, donde el holding tiene su sede societaria por las ventajas financieras e impositivas que le otorga el país europeo. Pero pese a ello y a que el capital de los Rocca es de origen italiano, el Gobierno considera a Techint una firma local debido a que aquí funciona su cuartel general y a que sus principales ejecutivos son argentinos.

VIEJOS CONOCIDOS. Rocca y Betnaza conocieron personalmente a Chávez cuando era un oscuro militar de segunda línea con ideas nacionalistas, sin siquiera un esbozo del "socialismo del siglo XXI" que hoy reivindica. Por esos años, el Grupo obtuvo de los gobiernos que lo antecedieron la concesión de varias fábricas antes estatales, como la Siderúrgica del Orinoco (SIDOR).

Una vez con él en el poder, Techint expandió sus negocios allá y hasta alentó la radicación de otras firmas argentinas, como las fabricantes de maquinaria agrícola. Pero concluido el gobierno de Néstor Kirchner, justo un año atrás, Chávez dispuso la carácter estratégico de la vinculación con Argentina y busca estrechar los lazos productivos entre ambas naciones, promoviendo las inversiones y el intercambio comercial, lleva adelante acciones que claramente ponen en riesgo las actividades de una empresa argentina", señaló por escrito.

Por su parte, la influyente AEA señaló que "valora toda mediación del Gobierno argentino ante Venezuela para evitar que esta acción se concrete". Una forma elegante de exigirlo, en medio de los cortocircuitos que empiezan a aparecer entre el matrimonio Kirchner y los empresarios.

LA CASA ROSADA ENTRE LA SORPRESA Y EL DESCONCIERTO. "Nos cagó". Así de gráfico fue uno de los ministros del gabinete para explicarle a este diario la evaluación gubernamental sobre la estatización de tres empresas argentinas, que ejecutó el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Según distinas fuentes oficiales, el mandatario caribeño no les adelantó a los Kirchner que iba a tomar el control de las compañías que tiene en su país el Grupo Techint, la empresa más importante de la Argentina: los funcionarios sostienen esa versión a pesar de que el venezolano pasó el último fin de semana en El Calafate junto a los Kirchner, con quienes compartió varias reuniones confidenciales.

Aunque entre Chávez y el matrimonio gobernante la intimidad y el diálogo fluido son indudables, la estrategia oficial consiste en insistir ante los medios que ningún funcionario conocía las movidas estatizadoras del caribeño. ¿Qué pasaría si la Casa Rosada admitiera que efectivamente estaba enterada de antemano de las intenciones chavistas?

Al cierre de esta edición, ninguno de los voceros habituales del Gobierno había salido a aclarar cuál es la posición K respecto a este nuevo conflicto estatal que se abre con el establishment: anoche, un importante funcionario se lamentaba en su despacho por la cadena de comunicados alarmantes que emitieron distintas cámaras empresariales, como la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Asociación Empresaria Argentina (AEA), entre otras. Es probable que las aclaraciones kirchneristas ante la prensa se produzcan hoy.

Ayer por la tarde, cuando la estatización de las empresas de Techint ya recorría los portales de noticias de todo el mundo, la presidenta Cristina Kirchner ordenó a su ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, y al canciller, Jorge Taiana, que prestaran toda la ayuda necesaria a las autoridades de Techint, contaron funcionarios con despacho en la Casa Rosada, que aclararon que sólo hablaban off the record.

En el Gobierno dejan trascender que las relaciones con Techint pasaban por un buen momento. Incluso los Kirchner habrían hecho gestiones ante Chávez para que le pague a Techint los 1970 millones de dólares que le había prometido tras la estatización de Sidor: según la versión oficial, la plata apareció y la empresa la depositó en un banco de Londres. Todo ocurrió algunos días antes de la última visita del mandatario venezolano a Buenos Aires, siempre según el relato de los funcionarios que aseguran haber trabajado en ese tema.

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