Un día con sorpresas, caras largas y algún festejo.

Un día con sorpresas, caras largas y algún festejo.
Aunque en el socialismo intentaron deslindar la interna de la general, hubo preocupación. Cavallero ganó en muchos barrios, Giuliano fue la sorpresa en el PJ y Boasso hizo gran elección.
Con un nivel de participación mayor al pronosticado, Clara García, Héctor Cavallero y Jorge Boasso vencieron ayer en sus frentes electorales en las primarias abiertas y encabezarán las listas a concejales en las elecciones del 27 de septiembre. El PJ a través de sus distintas boletas fue la fuerza con mayor cantidad de votos y la socialista García la más votada de todos los candidatos. El radical Boasso hizo una notable elección, en especial en el centro de la ciudad, venciendo con holgura en su partido. La gran sorpresa de la jornada fue el reutemista Diego Giuliano que quedó segundo en el justicialismo relegando al tercer lugar a Osvaldo Miatello, quien renovaría su banca en el Concejo a partir de diciembre. Dentro del Frente Progresista el arista Nire Roldán, que denunció irregularidades, quedó noveno. La particularidad del comicio fue la ruptura de la polarización: la fragmentación fue tal que 60 candidatos sobre 72 alcanzaron el 30 por ciento del total. En el oficialismo, remarcaron que el sistema electoral vigente "no es la Ley de Lemas" y aclararon que no deben sumarse "linealmente" los porcentajes de las listas del PJ. Desde el peronismo hablaron de "una clara victoria en el total, por diez puntos, por el agotamiento de la gestión socialista".

La primera sorpresa que arrojó la jornada electoral fue la concurrencia: a pesar de la amplia veda y lo que estaba en juego -una selección de candidatos para dentro de casi dos meses- en Rosario se ubicó cerca del 70 por ciento al igual que en el total provincial. El escrutinio fue algo lento: recién a las 22 empezó a perfilarse la tendencia en base a datos oficiales, que en realidad los partidos ya manejaban desde temprano de boca de sus fiscales.

Aunque lo que estaba en disputa ayer era la conformación de cada una de las listas para las generales del 27 de septiembre, desde el PJ instalaron como lectura, a poco de terminada la primaria, la derrota del oficialismo socialista tras dos décadas de hegemonía en Rosario por diez puntos en la sumatoria de votos. "Hay un claro agotamiento de esta gestión municipal, la gente está pidiendo un cambio", fue el discurso unívoco de kirchneristas, obeidistas y seguidores del Lole. Desde el PS respondieron aclarando que la Ley de Lemas ya fue derogada en la provincia, que los votos no deben sumarse entre los candidatos de cada partido y que la lista encabezada por Clara García fue la más votada de todas, con amplio margen dentro del Frente Progresista.

También dejó como análisis adicional el escenario que empieza a perfilarse para las ejecutivas de 2011: Héctor Cavallero recuperó terreno para volver a pelear por la intendencia que supo manejar durante seis años, el radicalismo logró posicionarse como una alternativa y el PS deberá debatir entre todos sus sectores internos cuál es la estrategia más acertada para retener el Palacio de los Leones.

Las identidades territoriales, las cercanías de los electores con alguno de los tantos candidatos rompió la polarización: 60 listas se repartieron el 30 por ciento de los votos, una fragmentación que refuerza además el peso de los partidos tradicionales.

Al interior del PJ el gran ganador fue el Tigre, a raíz de la muy buena performance en los barrios de la ciudad. Con casi el 40 por ciento de los votos, el Frente para la Victoria logró posicionarse como la primera minoría dentro del peronismo a través de un extrapartidario. La gran sorpresa fue el constitucionalista Diego Giuliano quien desde el reutermismo consiguió el segundo lugar, desplazando al actual edil Osvaldo Miatello quien tenía prácticamente asegurada la renovación de su banca en diciembre en el Palacio Vasallo.

Dentro del Frente, las cosas fueron más sencillas. Como era de esperar, la lista del intendente Lifschitz se impuso con holgura en esta interna por sobre el segundo, Nire Roldán quien apenas consiguió entrar noveno en la lista definitiva de la coalición. Pese a ello, los votos obtenidos por Clara García no fueron los esperados, tanto que Lifschitz no pudo ocultar su mal semblante cuando apareció en el Hotel Ariston. Para el intendente este test electoral supone un duro golpe, en la misma semana que había empezado a instalar con fuerza su candidatura a gobernador.

En el comité de la Unión Cívica Radical eran todas sonrisas. Jorge Boasso hizo una notable elección en el centro donde peleaba el segundo lugar y se ubicaba cómodo como el tercer candidato más votado en todo Rosario. Con su desempeño la UCR empezó a soñar anoche con la posibilidad de volver a ser una alternativa de gobierno, tras la renuncia de Horacio Usandizaga en 1989.

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