SORPRESAS BAJO EL SOL ARDIENTE

Aunque algunos ensayan compungidas muestras de preocupación por el irracional adelantamiento de los tiempos electorales en curso –que roba energías que deberían abocarse al debate y la solución de los no pocos problemas cotidianos que sufre la población-, todos los políticos bonaerenses trabajan hoy, cuando aún faltan casi dos años para los comicios generales, bajo los designios de una premisa única: será 2010 el año en el cual se construyan los posicionamientos partidarios y de opinión pública imprescindibles para aspirar a una candidatura en 2011. Y eso por una razón sencilla: dentro de un año la campaña será abierta y ya nadie les creerá una palabra...
Esa situación explica buena parte de la afiebrada serie de contactos entre actores partidarios de toda laya que, más o menos en las sombras, vienen caracterizando este principio de año y al que se ha sumado, como dato trascendente de esta semana, un referente importante a la hora de definir el futuro del PJ provincial, fuerza política clave para definir el futuro del territorio más importante del mapa electoral. Ese actor no es otro que Néstor Kirchner, quien al parecer comenzó a acusar recibo del brete en el que metió a sus propios aliados bonaerenses a partir de decisiones que se empeñó en sostener pese a que muchos le dijeron que llevarían a la catástrofe.

Primero, los datos duros: fue el propio Kirchner quien, según confiaron a DIB cinco intendentes que lo visitaron esta semana, adelantó que buscará este año un acercamiento al sector agropecuario, para lo cual incluso tiene previsto reuniones con algunos referentes del campo en una serie de visitas al interior provincial que comenzará a realizar en el transcurso de los próximos meses. Eso se da en medio de reiteradas promesas del ministro de Agricultura, Julián Domínguez, de liberar un millón de toneladas de trigo para la exportación y de devolverles las retenciones a los productores pequeños y medianos de ese cereal.

Kirchner se ilusiona con otro dato de esta semana: la separación de dos dirigentes de Coninagro –Mario Raiteri y Raúl González, presidente y vice de la entidad a nivel bonaerense- por firmar un acuerdo triguero con la Provincia contra la opinión de la Mesa de Enlace, que cree que esos entendimientos locales traban su estrategia nacional, aunque puedan favorecer a sectores puntuales de productores. Carbap –la entidad con más peso político de la Provincia- hizo lo mismo, pero allí nadie tuvo que dejar su sillón. Con todo, quedó flotando en el aire cierto aroma a interna no del todo bien resuelta entre los representantes de los productores agropecuarios.

VERDADERAS RAZONES

Todo lo cual lleva a una pregunta obligada: ¿Kirchner recapacitó y ahora busca, aunque sea con pasos mínimos, dar marcha atrás en el conflicto que, al menos hasta la crisis del Banco Central, más daño causó a la administración de su esposa, Cristina Fernández? Aún suponiendo –y es suponer bastante- que los anuncios sobre trigo no sean una "bicicleta" más de las tantas que utilizó el Ejecutivo nacional para tratar de poner paños fríos en una pelea para la que hasta ahora nunca ensayó soluciones de fondo, el imperio de la dura política real se impone como explicación más factible por sobre ese hipotético e insinuado cambio de postura.

Es que Kirchner sabe que para ser candidato –o el gran elector que defina quien puede o no ser candidato- debe primero embarcarse en una tarea casi imposible, si se tiene en cuenta los paupérrimos niveles de imagen que hoy recoge en la Provincia: recomponer su relación con la sociedad. Al mismo tiempo, debe volver a convencer a la dirigencia política de que su visión estratégica es confiable, algo también complicado luego del fallido experimento de las candidaturas testimoniales, que le complicó el panorama a los aliados que lo siguieron en esa aventura, muchos de los cuales experimentan ahora las dificultades propias de haber perdido la mayoría en sus consejos deliberantes.

El diputado Kirchner comunicó las novedades –que valen para todos los oficialistas- a los intentes que fueron a verlo esta semana, que pertenecen a un núcleo de vecinalistas filo K -el de Coronel Suárez, Ricardo Móccero; el de Coronel Rosales, Hugo Starc; el de Tres Arroyos, Carlos Sánchez; el de San Martín, Ricardo Ivoskus y el de Mar del Plata, Gustavo Pulti- que habían agitado olas porque anunciaron su intención de armar un partido propio. Aunque le fueron a decir al ex Presidente que no se pasarán a la oposición, el solo hecho de que debieran dar profesión de fe oficialista da una idea del resquemor que las movidas de los jefes comunales causan en la cima del oficialismo.

Fiel a su estilo, en la reunión con esos intendentes, Kirchner se encargó de dejar claro que espera apoyo de los jefes comunales a la creación del Fondo del Bicentenario, al tiempo que ató a la aprobación del uso de reservas la llegada de fondos frescos para obras públicas al interior. Pero los tiempos cambian y ahora los alcaldes parecen estar en relativa mejor posición para al menos hacer oír sus puntos de vista, como lo demuestra el uso clientelar de los nuevos planes laborales que, en beneficio de ciertos jefes comunales del Conurbano, hizo el Ejecutivo: sólo fue para calmarlos y mantenerlos fieles, aún a costa de empañar su relación con grupos de piqueteros K.

Scioli también toma nota de estos movimientos: el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, junto al ministro de la Producción, Martín Ferré –encargado además de cruzar a Sergio Massa, otro jefe comunal díscolo, en la polémica sobre el estado de la producción en la Provincia- trabajan en un armado con intendentes que ellos llaman "generacionales": la mayoría son peronistas y están en su primera gestión, no son anti K pero están a la expectativa. Por eso, la contención que comenzaron a ejercer las espadas políticas de Scioli –que se suma al trabajo con los "históricos" barones que viene realizando el ministro de Gobierno, Eduardo Camaño-, se parece mucho a una cura en salud.

Es que las mediciones que atormentan a Kirchner –y que dan algo de aire a Scioli, que subió 10 puntos su imagen positiva aunque está sexto entre los dirigentes mejor posicionados- renuevan las esperanzas de Francisco De Narváez. El empresario se ilusiona con un sondeo según el cual le compite de igual a igual a Kirchner en intención de voto en la interna del PJ. Si eso se mantiene, De Narváez podría intentar el salto nacional, aunque nació en Colombia y dice que su objetivo es la Gobernación. A todos ellos también los alegra que en esa encuesta Eduardo Duhalde aparezca lejos. Y también que hasta ahora no haya presentado a nadie de peso como candidato bonaerense.

LA CUESTIÓN DE LA DEUDA, CAPÍTULO DOS

A la toma de un préstamo sindicado con bancos nacionales por 215 millones de pesos, con un interés final que roza el 17 %, la provincia de Buenos Aires sumó esta semana una nueva iniciativa financiera: la emisión de Letes (letras del Tesoro), por hasta 2500 millones de pesos.

Es cierto que se trata de una medida prevista en el Presupuesto provincial de este año, pero también lo es el hecho de que, como marca el decreto por el cual la emisión de las Letes se hizo operativa, que los fondos se usarán para cubrir "deficiencias estacionales de caja".

La cuestión de las necesidades de fondos había convulsionado a la Provincia el año pasado, cuando el ministro de Economía, Alejandro Arlía, había reconocido, al menos una vez, que le faltaban casi 400 millones de pesos para pagar salarios, aunque finalmente esa plata terminó por llegar a tiempo, siempre.

Sin embargo, este año la Provincia tiene una necesidad de financiamiento de 10.700 millones de pesos y un déficit oficialmente previsto de unos 5 mil millones, lo que sin dudas marca una panorama financiero que vuelve a ser complejo, pese al optimismo del Ejecutivo.

Es que habrá que sumar a esos números, además, lo que cueste el aumento a docentes que comenzará a discutirse en breve, y que será seguido indefectiblemente por otra suba, esta vez para los agentes de la administración central. No bajará de 3 mil millones de pesos esa erogación no prevista en el Presupuesto.

Pero esta cuestión no genera sólo problemas en los números, sino también algunos cortocircuitos dentro del Gabinete bonaerense: ayer por la mañana, en declaraciones radiales, el ministro de Educación, Mario Oporto, indicó que el lunes convocaría a los gremios docentes para iniciar las negociaciones paritarias. La información fue ratificada más tarde por un comunicado oficial de la cartera educativa.

Pero por la noche, el jefe de Gabinete Alberto Pérez, también comunicado mediante, desmintió la especie lo más diplomáticamente posible, aunque ello no alcanzó para no generar suspicacias respecto de la relación de algunos funcionarios. Del lado de Oporto esta vez hubo "silencio de radio". (DIB) AL

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