Sin sorpresa y con la plata en Alemania

Se lo habían adelantado cuando acordaron el precio por Sidor. El dinero obtenido entonces lo depositaron en el Dresdner Bank.
En Techint se mostraron sorprendidos por las nuevas estatizaciones que anunció Hugo Chávez, pero los funcionarios venezolanos ya le habían adelantado al directivo Luis Betnaza que tenían intenciones de quedarse con Tavsa, Matesi y Comsigua. Se lo dijeron hace un par de meses durante una reunión que ambas partes mantuvieron en la casa central de la petrolera Pdvsa, ubicada en el barrio venezolano La Campiña, el día que acordaron el precio final por Sidor. Aquella fue una dura negociación que llegó a buen puerto por la mediación del gobierno argentino. Venezuela había comenzado ofreciendo 500 millones de dólares y terminó desembolsando 1970 millones. En Techint se mostraron agradecidos por la gestión oficial y le dijeron a algunos altos funcionarios que utilizarían el dinero para sumar un horno a la planta de San Nicolás. Sin embargo, apenas recibieron el primer pago de 400 millones de dólares, lo depositaron en el Dresdner Bank de Frankfurt.

En el Gobierno no entienden la exagerada reacción de la firma que comanda Paolo Rocca. El ministro de Energía y Petróleo venezolano, Rafael Ramírez Carreño, le había adelantado a Betnaza su intención de seguir avanzando con la estatización de sectores estratégicos y le remarcó que el plan incluía a Tubos de Acero de Venezuela (Tavsa), Materiales Siderúrgicos (MATESI) y Complejo Siderúrgico de Guayana (Comsigua). Desde ese momento, tanto el gobierno argentino como en Techint supieron que en algún momento llegaría el anuncio y descartaron que fueran a producirse negociaciones reservadas antes de la confirmación oficial, porque los venezolanos primero comunican la decisión públicamente y después negocian. Así lo hicieron en el caso Sidor. El 9 de abril del año pasado Chávez anunció sorpresivamente la estatización de la siderúrgica en la que Techint tenía el 59,7 por ciento. Paolo Rocca reaccionó pidiéndole a Cristina Fernández de Kirchner que intercediera ante Chávez para tratar de encontrar una salida consensuada y recién entonces comenzó la negociación.

El ministro de Planificación, Julio De Vido, fue quien se hizo cargo del tema en representación de los intereses de Techint, mientras que Chávez puso a Ramírez Carreño, junto a al ministro de Industrias Básicas, Rodolfo Sanz. Los funcionarios argentinos lograron revertir una oferta inicial de apenas 500 millones, que luego subió a 800 y después a 1300, para finalmente terminar cerrando en los 1970 millones de dólares. Los directivos de Techint Luis Betnaza, Daniel Novegil y Gabriel Sbruzzi fueron testigos privilegiados de cómo los negociadores enviados por De Vido a Caracas remontaron una situación muy adversa para el grupo. Inicialmente, los venezolanos ni siquiera se querían sentar a hablar con Novegil, representante de Sidor en Venezuela, a quien tildaban de soberbio y prepotente. Finalmente, la negociación se fue encaminando gracias a la gestión oficial y entre marzo y mayo se terminó de cerrar el trato. Techint le agradeció a Cristina Fernández de Kirchner la mediación y les prometió a algunos altos funcionarios de su gobierno que invertiría parte del dinero en la planta de San Nicolás, pero los primeros 400 millones de dólares que recibieron los depositaron en una cuenta en el Dresdner Bank de Alemania.

Ahora Chávez anunció nuevas estatizaciones y la multinacional Techint le ha vuelto a pedir al gobierno argentino que salga en defensa de los intereses "nacionales", en un contexto enrarecido donde se quiere vincular a Cristina Kirchner con la decisión de su par venezolano y se deja entrever que podría ocurrir algo similar en el país. En el Gobierno aseguran que seguirán defendiendo los intereses de Techint, aunque esperan que el dinero que surja de la próxima negociación no termine en Alemania y ayude a consolidar el proceso de reindustrialización.

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