En la ONU, la sorpresa inicial dio paso a la preocupación

EE.UU. pidió que se respete la sede diplomática de Brasil en Honduras
NUEVA YORK.- En sólo 24 horas, las derivaciones por el retorno de Manuel Zelaya a Honduras pasaron de la sorpresa inicial a la franca preocupación que, al cierre de esta edición, era palpable entre los gobiernos más directamente afectados que asisten a la Asamblea de las Naciones Unidas.

A quienes intentan operar en el conflicto les faltaba, anoche, claridad en cuanto al cuadro de situación para saber qué curso tomar. "Tenemos información, pero es confusa. Y los datos que vamos reuniendo son francamente preocupantes", confesó a LA NACION un diplomático.

Entre bambalinas, se destacó la "preocupación en aumento" de la delegación brasileña. Poco después se supo que el gobierno de Lula pidió una reunión urgente del Consejo de Seguridad. No obstante, esa iniciativa encontraba resistencias por parte del bloque latinoamericano, especialmente por el lado de México y de Costa Rica. Este último país insiste en privilegiar el papel mediador del presidente Oscar Arias. Por otra parte, los países ideológicamente afines al presidente venezolano, Hugo Chávez, tampoco veían con buenos ojos la intervención del Consejo de Seguridad. Anoche, Brasil pidió apoyo regional para sacar adelante su iniciativa.

Anoche se temía que el gobierno de facto de Roberto Micheletti decidiera denunciar el Tratado de Viena y suspender la inviolabilidad del territorio diplomático, con una irrupción en la embajada de Brasil para arrestar a Zelaya, quien permanece allí en condición de "huésped".

En lo formal, desde el gobierno de Barack Obama para abajo, llovieron los llamados a la calma, al diálogo y al respeto al territorio que ocupa la sede diplomática. "Subrayamos la importancia de respetar la inviolabilidad de la embajada de Brasil en Tegucigalpa y a las personas [que allí se encuentran]", dijo Ian Kelly, vocero del Departamento de Estado. El funcionario destacó que se trata de "un principio de las relaciones internacionales universalmente aceptado".

A última hora se supo además que la presidenta Cristina Kirchner había sido informada de la falta de energía eléctrica y de agua en la embajada argentina en Tegucigalpa. Al parecer, ese percance se debió a que el gobierno de Micheletti había decidido interrumpir los servicios en un canal de televisión lindero con la sede diplomática, por su decisión de transmitir una manifestación en apoyo de Zelaya.

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