Guy Sorman / "El kirchnerismo es nada más que un período de transición"

Según el ensayista francés, el gran problema argentino es la crisis de las instituciones
Si alguien conoce a la Argentina y a los argentinos es Guy Sorman, que visita regularmente el país desde hace más de 20 años. Por eso se anima a descartar con firmeza cualquier teoría económica o cultural que justifique su falta de desarrollo. "La Argentina todavía está digiriendo la crisis de 2001, y el kirchnerismo es sólo un período de transición que va a desaparecer y será absolutamente anecdótico", dice el pensador y economista francés a LA NACION.

"El gran problema de la Argentina es la incertidumbre institucional. Lo demás es todo anecdótico", insiste. Y de inmediato arremete contra la presidenta Cristina Kirchner: "La falta de confianza de los inversores está dada porque este gobierno es imprevisible. Hay un corporativismo cuyo centro es el Estado, y la falta de respeto por el derecho será el principal factor de la recesión en los años que se acercan".

Con sus 64 años, este destacado ensayista y periodista, de prestigio internacional, que cursó sus estudios en la Escuela Nacional de Administración y en la Escuela Nacional de Lenguas Orientales y se graduó en el Instituto de Estudios Políticos de París, camina a contramano de todas las previsiones y evaluaciones de los últimos tiempos. Cree que la crisis financiera mundial será pasajera y que es propia del sistema capitalista. Y difiere de la idea de que haya un Estado más intervencionista para solucionar el problema.

"Si un Estado interviene de manera excesiva, el mercado provocará la huida de capitales. Y en la Argentina la respuesta la dio el mercado: los pocos capitales que quedaban se están yendo", añade Sorman, quien estuvo dos días en el país para presentar su último libro La economía no miente . En este trabajo hace una evaluación detallada de los problemas mundiales y de las imperfecciones que hoy presenta el capitalismo.

Sorman publicó una veintena de libros, entre los que se destacan La solución liberal , La revolución conservadora , El genio de la India , El imperio de las mentiras . Y colabora periódicamente en los diarios Le Figaro y The Wall Street Journal .

-¿Por qué cree que la Argentina sigue estancada en esta crisis?

-Los economistas se preocuparon durante mucho tiempo por ver cuáles eran las causas de la falta del desarrollo en la Argentina. Algunos pensaron que era la cultura, otros el problema de los recursos naturales y otros la acumulación de capital. Pero hay un consenso que dice que lo decisivo son las instituciones políticas. Porque el empresario ve a largo plazo y necesita prever el valor de la moneda, el respeto de los contratos y la legitimidad de la Justicia. Y está claro que en la Argentina el paisaje es muy incierto. Entonces no hay otra razón para explicar la falta de inversiones en la Argentina. No hay otra razón que no sea la incertidumbre institucional. Todo lo demás es anecdótico.

-Desde el Gobierno se dice que la crisis financiera mundial se debe enfrentar con mayor presencia del Estado. ¿Usted que opina?

-La crisis actual no es excepcional ni sorprendente. Es caótica, porque el desarrollo se basa en innovación y no sabemos a priori si eso va a tener éxito o no. Los accidentes son parte del sistema capitalista. No hay desarrollo si no hay crisis. La burbuja especulativa es un fenómeno clásico y siempre sigue el mismo camino. Así que diría que esta crisis no tiene nada de excepcional desde el punto de vista de la historia. Está claro que no hay economía de mercado sin Estado. La economía de mercado sólo puede funcionar si hay reglas de juego nacionales o internacionales. Y alguien debe hacer respetar estas reglas de juego. La crisis presupone que el Estado no cometa errores monstruosos, como en los años 30. Por eso, en la crisis actual lo más importante es evitar que los estados intervengan excesivamente y de manera torpe, y que terminen generando una depresión mundial.

-En la Argentina hay una tendencia a la estatización...

-Y la respuesta la dio el mercado. Los pocos capitales que quedaban en la Argentina se están yendo y sabemos bien que los bancos están vacíos y que hay una huida frente a la moneda argentina, y el factor de riesgo para los inversores en la Argentina volvió a aumentar.

-¿Entonces cualquier intervención sería contraindicada para atraer inversiones?

-El gran problema de la Argentina es la falta de confianza de los inversores, porque este gobierno es imprevisible. La falta de respeto por el derecho será el principal factor de recesión en la Argentina en los años que se acercan, a lo que se añadirá la baja de las exportaciones de los productos agrícolas. El análisis del Gobierno sobre la crisis mundial, desde el punto de vista técnico, es erróneo. Quizá tenga motivaciones políticas, pero desde el punto de vista técnico-económico es una acumulación de errores.

-¿Sigue pensando, después del paro del campo, que el sector agrícola no es capaz de cambiar el rumbo de un gobierno?

-Cuando se produjeron las protestas por las retenciones, creo que hubo una convergencia de dos movimientos. Por un lado, los empresarios mismos y sus asalariados, que se solidarizaron con sus empleadores y, por otro, las clases medias urbanas exasperadas por los métodos autoritarios del Gobierno. Pero sigue habiendo un problema de fondo, y es que las condiciones jurídicas de la Argentina son muy desfavorables para la creación de empresas y para una verdadera clase media.

-¿La falta de estructuras partidarias sólidas condiciona también este factor?

-Sí, y la Argentina es un caso único en America latina, porque en Brasil o Chile se ven alternancias políticas y esto genera tranquilidad. Lo mismo ocurre en Uruguay y en Colombia. La falta de estructuras políticas en la Argentina es algo excepcional en el continente. Y creo que la razón es que no hay oposición. La oposición desapareció. Después de las protestas contra las retenciones la oposición no sacó provecho. No existe, porque los liberales quedaron descalificados por la devaluación y los radicales también están descalificados, porque cada vez que están en el poder terminan en desastre.

-¿Cree que será conveniente en el Mercosur crear barreras proteccionistas para evitar el impacto de la crisis?

-Si quieren seguir subdesarrollándose juntos pueden seguir por ese camino. La idea del Mercosur era válida hace 20 años, pero el Mercosur nunca fue una zona integrada, no pudo crear una moneda, así que no hay zona comercial sin moneda. El Mercosur fracasó y es tarde para resucitarlo. Además, la econmomía brasileña es la más fuerte de la región y está mucho más globalizada que la Argentina, así es que a Brasil no le serviría limitar su porvenir al Mercosur.

-En La economía no miente usted plantea que en la Argentina las leyes universales de la economía parecen no aplicarse...

-Es cierto. La Argentina siempre estuvo desfasada frente al camino económico dominante. El peronismo era el sistema económico de hace 30 años en Europa. Con Menem, la tentativa de ingresar al capitalismo estuvo mal administrada. Ahora hay una regresión, y el discurso de la señora Kirchner no es válido ni en la práctica ni en la teoría. Nadie propone reemplazar al capitalismo por otra cosa. El sistema es muy imperfecto, pero por ahora no hay otra alternativa. Lo que hace la señora Kirchner es una especie de posmarxismo, que cree ver en cada crisis económica el fin del capitalismo. Hay una especie de deseo secreto de regreso del Estado, que se traduce en un deseo de poder. Pero no se limita a la Argentina. En el exterior vemos con mucha tristeza esta derivación autoritaria del poder y el empobrecimiento de la población. Hay algo muy inquietante, que es la creación de una "tercermundialización" de gran parte de la Argentina. Parece que ningún gobierno les da importancia a estos temas.

GUY SORMAN

Ensayista y economista

Edad: 64 años

Nacionalidad: francés

Ideas: es un firme defensor del medio ambiente y la energía renovable

Hombre de diarios: Sorman colabora con Le Figaro , The Wall Street Journal y LA NACION

Obras: entre sus libros (publicó más de veinte) figuran La solución liberal , La revolución conservadora y El imperio de las mentiras

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