El SOMU paraliza los barcos en Chubut

Los trabajadores del buque pesquero Harengus, integrante de la flota de la empresa del mismo nombre, mantuvieron una asamblea con dirigentes del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), la que se concretó pasado el mediodía de la víspera, frente a las puertas de la empresa.
“La situación llegó al límite en Harengus” comentó el dirigente sindical Horacio Trezza, quien explicó que el directorio de la firma, que se encuentra en convocatoria de acreedores, “ha contraído deudas de producción con sus trabajadores, quienes llevan acumulados los pagos de varias mareas” -término con el que se denomina a cada una de las incursiones de pesca que realizan las tripulaciones hasta su regreso a puerto-.

“La gente puso siempre la mejor voluntad -remarcó Trezza-, depositó la confianza en la empresa pero ya llegaron a una situación límite” en lo económico. “Han cobrado solamente los adelantos de mareas antes de partir; lo que ha hecho que a la empresa se le genera más deuda con sus empleados, porque le paga solamente los anticipos y no los finales de cada una de las mareas”.

“La situación se torna insostenible”

En ese marco, sobre el mediodía de la víspera debía partir desde Madryn, hacia la zona de pesca, el buque pesquero Harengus, pero “la situación es la misma y ya se torna insostenible. Se agotaron todos los recursos de diálogos; se conversó con sectores políticos con injerencia en la actividad; se gestionó auxilio de parte del Estado Provincial; se realizaron todas las conversaciones posibles y hasta (ayer) no hubo ninguna respuesta”.

Según Trezza, como consecuencia, “se decidió adoptar una medida de fuerza, de acción directa, por 48 horas, tiempo durante el cual se esperará la respuesta de la empresa para ver qué resuelve al respecto”.

Por el momento -continuó- Harengus “dijo que se encuentra en una situación que ni siquiera puede mantener al personal a bordo, en el puerto; como así tampoco abonar los pasajes para que regresen a sus ciudades a quienes estarían en condiciones de desembarcarse, lo que hace que el personal no pueda siquiera bajar del buque, por ello, se presume que a continuación la firma podría resolver los desembarcos ‘de oficio’”, medida que suele adoptar la patronal para intervenir sobre conflictos que pueden surgir con sus tripulantes. “La situación es sumamente complicada” insistió en remarcar.

“Hasta un año de deuda”

Respecto a cuánto ascienden los montos de las deudas que mantiene la empresa con sus trabajadores, Horacio Trezza confirmó que “en algunos casos ‘extremos’, la empresa otorgó además de esos adelantos de marea a los trabajadores, algunos correspondientes pagos parciales, lo que hace que los montos de las deudas no sean en todos los casos iguales y tampoco se pueda hacer alguna aproximación sobre el monto total de la deuda”.

En ese sentido, detalló que “hay gente a las que se les adeuda cuatro o cinco mareas; a otros, cuatro o cinco meses; y otros que no cobran normalmente desde hace un año atrás, situación que ha hecho que se sume un monto bastante importante”.

El dirigente del SOMU aclaró igualmente, que “los fondos de auxilio que se gestionaron no llevarían a la solución definitiva del inconveniente, pero sí acercaría las partes para que se pueda reiniciar el ciclo productivo. La gente ha mostrado claramente que tiene voluntad de salir a producir al mar, a sabiendas que la única manera de revertir la situación es a partir de la producción en los buques, además que la única manera de llevar el pan a sus hogares es a partir del trabajo diario. Si hay algo que no está en discusión, es que los trabajadores dieron más que sobradas muestras de buena voluntad”.

Como consecuencias de la medida de fuerza decretada por el SOMU, hasta ayer, la única zarpada que fue suspendida es la del buque pesquero Harengus, “pero a medida que otros buques salen a pescar podría replicarse la situación”.

“Todo en contra”

Para Trezza, “todo se pone en contra de los trabajadores embarcados, ya que en cuanto a la prospección del langostino, a la empresa se le había otorgado un tonelaje interesante, había una cifra importante y buena para el sector, pero su captura se interrumpió y ahora es mínima, lo que hace que las esperanzas que había cifradas en ello esté derrumbándose. Se apuesta a que la gente pueda continuar en etapa de producción a través de su propio trabajo, pero lamentablemente hasta el clima no permite navegar”.

No salir a pescar hasta cobrar las deudas

A partir de ayer, tanto los trabajadores como el sindicato, se declararon “en asamblea permanente, por lo que se esperará saber qué se resuelve en las próximas 48 horas desde la empresa. Los trabajadores están dispuestos a colaborar en aportar hacia la solución de la situación -aclaró Horacio Trezza-, pero esto será posible en cuanto la empresa responda en la forma debida”. Hasta el momento, “todos los tripulantes hicieron el máximo esfuerzo, los trabajadores han apostado todo a la empresa Harengus, lo que hace que se haya vivido una condición de entrega histórica de parte de los operarios. Pero ahora, la empresa alega que está en una situación difícil y que tiene un solo barco en producción, que si se paraliza ese navío se interrumpirá la cadena de ingreso económico, mientras que paralelamente los trabajadores no quieren salir a producir sin cobrar las importantes deudas que mantiene con ellos la empresa. El dinero que les da de anticipo al momento de la partida hacia la navegación, sólo hace que después de la marea el marinero haya generado aún más deuda a la empresa”. Aparentemente, “después, a medida que salen los contenedores con mercadería y ésta es colocada en el mercado, recién entonces se les abona a los trabajadores su parte, antes no”.

“Que al SOMU se lo escuche”

En cuanto a cómo evolucionará este conflicto, Trezza comentó que “por el momento, la tripulación continuará embarcada ya que es el primer eslabón de la cadena productiva y la pelea se debe dar a bordo del barco. Queremos que al SOMU se lo escuche, porque siempre que se habla de la pesca, al único que se le da participación es al gremio de la alimentación, los que tienen incidencia en el caladero, discuten el tema de los permisos de pesca y otras que los afectan en su trabajo, pero en realidad se debería tener en cuenta que lo que ellos hacen es darle valor agregado a una materia prima que los trabajadores embarcados traen hacia tierra firme. Tienen que entender, de una vez por todas, que el gremio de la pesca es el que está a bordo de los buques, no en tierra.

Son luchas completamente diferentes”.

Al profundizar en lo que se avizora como un inicio de conflicto intersindical, Trezza planteó que “al gremio de la alimentación se le otorga incidencia en algunas decisiones importante, pero si se corta el primer eslabón de esa cadena, se corta todo” y a su juicio el primer eslabón es el SOMU. “Se pide que de una vez por todas, quien tenga que hacerlo, escuche a estos trabajadores. No puede ser que un marinero continúe siendo un ciudadano de tercera en una comunidad que nunca lo tuvo en cuenta, que porque sale a navegar y no tiene la oportunidad de votar pareciera que no gasta su dinero en Madryn, que no va a los supermercados, que no tiene familia y que no padece el desarraigo que tiene que sufrir cuando sale a trabajar lejos de su familia, para que toda una comunidad tenga actividad económica”.

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