"Somos más progresistas que el PJ"

Cansado por el trajín de la campaña, Ricardo Alfonsín recibe a Página/12 sentado en el sillón blanco de la casa que perteneció a su padre, el ex presidente Raúl Alfonsín.
En un alto de sus recorridas por Buenos Aires como candidato a diputado por el Acuerdo Cívico y Social, anticipa que de cara a las presidenciales de 2011 el liderazgo del frente integrado por la UCR, el socialismo y la Coalición Cívica se dirimirá entre Julio Cobos, Hermes Binner y Elisa Carrió. Aunque reconoce que se ilusionó con el kirchnerismo, asegura que desde 2006 "no es un gobierno progresista". "Nosotros somos un partido mucho más progresista que el justicialismo", sentencia.

–¿Qué piensa del nuevo impulso que tomó la UCR luego de la muerte de su padre?

–Ya había un cambio de actitud anterior, al poco tiempo de asumir Cristina Fernández. La gente reclamaba ciertos valores asociados al partido como república, diálogo, consenso. Con la Resolución 125 esto se profundizó. En ese mismo momento se cumplieron los 25 años del regreso de la democracia y se resignificó el proceso de transición democrática de una manera mucho más positiva. Se reconoció que a la UCR le tocó gobernar en un momento muy difícil. Todo esto se expresó y se potenció con el fallecimiento de Alfonsín.

–¿Y cómo se traduce electoralmente?

–Dependerá de lo que hagamos nosotros, el Gobierno y el PJ disidente. Creo que hay condiciones objetivas que son los malos gobiernos del justicialismo en la provincia. Subjetivamente, la sociedad empieza a demandar cosas que están asociadas a nosotros. Por lo que dicen las encuestas, hay una paridad. Si actuamos con mucha seriedad espero que podamos cruzar el disco con algún cuerpo de ventaja.

–¿Se imagina el radicalismo unido nuevamente?

–Me ilusiono con esa posibilidad, como se ilusiona el peronismo que hoy está dividido con reunirse. Voy a trabajar por reunir a toda la UCR y lograr que sea mayoría dentro del partido la corriente más progresista que alguna vez lideró Raúl Alfonsín.

–Hoy hay dos grandes liderazgos del espacio panradical: Julio Cobos y Elisa Carrió. ¿Alguno de ellos puede liderar esa corriente más progresista del espacio?

–Lilita no ha dicho que quiere volver a la UCR y Cobos sí. Pero todavía falta mucho. Hace falta recomponer alineamientos y trabajar para recuperar la dimensión nacional del partido. Hay que recrear un espacio inspirado en aquel Renovación y Cambio, aggiornado y actualizado. Hoy hay tres presidenciables, Hermes Binner, Carrió y Cobos. Habrá que ver más adelante.

–Hoy la UCR no es precisamente un partido de centroizquierda...

–En algún sentido puede ser que no lo sea. ¿Pero los principales dirigentes del PJ a nivel nacional los podemos ubicar a la izquierda? ¿Rodríguez Saá, Reutemann, Scioli, Solá, Schiaretti? Y puedo seguir nombrando si me ubico en la década del ’90. Y allí lo ubico a Kirchner también. Nosotros somos un partido de centroizquierda más allá de que en el imaginario colectivo seamos un partido republicano, institucionalista. Somos un partido mucho más progresista que el justicialismo. La UCR es la concepción moral que nos obliga a luchar por organizar la sociedad de manera tal que cada uno de sus miembros pueda vivir con dignidad. Esta idea nos previene del liberalismo que cree que está garantizada la libertad porque existen reconocimientos formales de ella. Nosotros entendemos la libertad no solamente como la no prohibición. Porque no se prohíbe educar, pero ¿cuántos no pueden educarse?, no se prohíbe tener vivienda, pero ¿cuántos no tienen vivienda?, no se prohíbe curar pero ¿cuántos no se pueden curar?

–Tampoco está prohibido que un vicepresidente haga campaña en la oposición...

–Cualquier manual de ciencia política dice que no es una situación normal. Hay que pensar cómo se generó esta situación y cómo se resuelve. Creo que hay que hacer lo mejor para el país, en el marco de la ley. Eso no sería que Cobos renunciara porque traería más problemas de los que resolvería. Pienso que le van a hacer la vida imposible, sobre todo después de las elecciones, para que no tenga más remedio que renunciar. Y ahí habrá que ver qué es lo mejor.

–¿Como enfrenta al kirchnerismo que se define como progresista?

–Nosotros con el kirchnerismo hemos tenido coincidencias. Con la negociación de la deuda, con la Corte Suprema, la necesidad de plantear discusiones acerca de la distribución del ingreso. Pero siempre nos preocupó su desdén por el asunto institucional. Jamás coincidimos con sus ataques a los partidos políticos, a la discrepancia. Se dinamitaron los puentes que podían existir y luego el progresismo de Kirchner se quedó en discurso. Para mí, no fue un gobierno progresista desde el 2006.

–Lo sorprendió el pronunciamiento de la Justicia sobre las candidaturas testimoniales.

–No, teníamos que impugnar las testimoniales porque tenía que quedar claro que no todo se tolera. De Narváez salió a decir que en el fondo no importaba porque como buen peronista que es no tiene incorporada a su identidad política la cuestión republicana. Yo no sé si creerán que nos falla el órgano de la comprensión cuando nos dicen que van a asumir. Todo el mundo sabe que no van a asumir.

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