"Somos un equipo light"

"Somos un equipo light"
Con duro discurso, Basile buscó tocarle el orgullo al plantel y así hacerlo reaccionar contra Vélez. Ve falta de actitud, aunque confía en una levantada...
"Nos pegaron un bife bárbaro. Un cachetazo a tiempo". La cruda sentencia de un jugador delata sensaciones, refleja realidades, invita a la reflexión.

Ahí está Alfio Basile, entonces, en busca de una "reacción". En nueve minutos de charla, al comienzo de la práctica, en el medio de la cancha principal de Casa Amarilla, abrió las cartas y repartió. Y les dio a todos...

Monólogo fuerte, con gestos ampulosos, movimientos de manos, ejemplificaciones, con todo el cuerpo técnico y médico de testigo y el plantel en absoluto y respetuoso silencio, el DT plantó bandera. "Los cagó a pedos buscando que reaccionen. Y les dijo que la historia se puede revertir si ganan con Vélez. Les dio aliento y les aseguró que sigue confiando en ellos", le contaron a Olé desde adentro.

Fue un reto importante, con autocrítica, y el objetivo claro de tocarles el orgullo a los players. "Somos un equipo light", les espetó el técnico face to face a sus muchachos e hizo hincapié en que "durante la gira teníamos otra actitud". Habló de actitud, sí, y reclamó mayor compromiso. Está muy preocupado por el juego y también porque, por momentos, en Tucumán se vio a un equipo desangelado.

El Profe Dibos también aprovechó el discurso del DT y entró en la volteada. Se refirió a que "el compromiso es día a día, no sólo los domingos" y apuntó a algunos de los pibes. "Hay varios que deberían sentarse a tomar un café con los grandes", resumió un allegado al cuerpo técnico. Este tema no es nuevo en Boca. Ya en la época de La Volpe, que los referentes les exigen más responsabilidad a los chicos. Cambian los intérpretes, pero la problemática se mantiene. Igual, Basile se cargó a todos en su diatriba.

Los futbolistas coincidieron en la línea que bajó el entrenador durante su charla. Reconocen un talante diferente, anemia en la actitud. Y saben que el despegue debe ser mañana. El choque con Vélez, que define la continuidad en la Copa Sudamericana, es catalogado en el mundo Boca como el del resurgimiento. "Acordate, vamos a clasificar", se oyó desde un auto importado a la salida del entrenamiento. Dicen que el lavado de cabeza sirvió. Pero está claro que la eliminación sería un golpe durísimo...

La caída frente a Atlético repercutió por el resultado (la clasificación a la Libertadores está cada vez más lejos, a 12 puntos), el nulo funcionamiento colectivo y, sobre todo, por la actitud. De hecho, ése ayer fue el sustantivo más escuchado en la mañana de Casa Amarilla. Los jugadores son conscientes de que la camiseta de Boca no permite otra actuación similar a la del sábado. "Nos ganaron con actitud y corriendo", definió uno. "¿Viste cómo corrían los tucumanos?", aportó otro. Si bien se resaltó el prolijo e inteligente juego del rival, saben que las diferencias de jerarquía, si de nombres propios se trata, es abismal. "Ellos jugaron bien, pero no dejan de ser un equipo recién ascendido", explicó un delantero. Y el sentimiento se generalizó en el grupo. Hay unanimidad en el análisis. "¿Si noto falta de actitud y de compromiso? De mi parte no... Y de mis compañeros tampoco. Creo que si uno no se sacrifica adentro de la cancha pide no jugar y listo. Pero cuando vos entrás a la cancha tenés que dejar todo y eso es lo que hacemos nosotros. Hay veces que te salen las cosas y hay veces que no", aseguró Lucas Viatri, el único que enfrentó los micrófonos. Y agregó: "Siempre que se pierde uno se preocupa, pero el miércoles (por mañana) vamos a salir con todas las ganas. Fue un baldazo de agua fría. Hay que sacar el pecho arriba y demostrar que somos Boca. Viene bien que el técnico nos hable, y sobre todo a los más chicos. La gente de experiencia que te habla te hace bien".

No hay vueltas ni misterios. Basile ya les comió el Coco. Y les inyectó confianza. Ahora, son ellos los que deben hablar. Pero en la cancha...

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