La UE someterá a Grecia a un control sin precedente

Vigilará de cerca el recorte presupuestario presentado por las autoridades de Atenas
PARIS.- La Unión Europea aprobó ayer el plan de austeridad prometido por Grecia, pero al mismo tiempo decidió someter a ese país al borde de la quiebra a un monitoreo sin precedente. "Acordamos nuestra confianza a las autoridades griegas, pero sabemos que la ejecución de ese plan será difícil", afirmó el comisario europeo para Asuntos Económicos, Joaquín Almunia.

Para reducir el déficit presupuestario por debajo del 3% antes de 2012 (fue de 14% el año pasado), Atenas aceptó someterse a un drástico régimen de austeridad. Bruselas, por su parte, anunció su intención de hacer uso de su derecho de supervisión. Un derecho de control de una severidad inédita, pero necesario para recuperar la confianza de los mercados y alejar el espectro de una bancarrota.

La crítica condición de Grecia es el mejor ejemplo de la difícil situación que viven actualmente numerosos países europeos. Agobiados por la deuda, el volumen de activos tóxicos acumulados por los bancos y el endeudamiento público y privado, varios países europeos se encuentran en situación crítica, según diversos informes coincidentes que manejan medios financieros. El principal riesgo proviene de la elevada exposición de los bancos del continente y del escaso margen de maniobra que tendría la UE para ayudar a las instituciones financieras en dificultad.

Los bancos acumulan 1,6 billones de dólares en derivados financieros y dudosos pagarés de Europa del Este por préstamos no saldados. Esa cifra colosal se divide, en términos generales, en 814.000 millones de activos tóxicos acumulados en los 12 países de la eurozona, 604.000 millones en Gran Bretaña y otros 201.000 millones de vencimientos previstos en Suiza y en cuatro países nórdicos (Suecia, Dinamarca, Islandia y Noruega).

Esa "deuda tóxica amenaza con resultar insoportable para algunos gobiernos de la UE y representa un peligro «sistémico» para la totalidad del sistema financiero europeo", advierte un documento confidencial preparado por los expertos de Bruselas. Aunque el documento no menciona explícitamente a ningún país, se estima que, aparte de Grecia, los más expuestos son los miembros del Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo), Irlanda, Austria, España y Gran Bretaña.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que los bancos europeos están casi tan expuestos a los activos tóxicos (75%) como estuvieron sus homólogos norteamericanos hace un año. Ante ese panorama, el FMI alertó recientemente en forma confidencial a la UE sobre los riesgos que significa la ausencia de una eficaz "red de seguridad" para respaldar a los bancos en caso de quiebras en cadena.

Esa situación se agudiza por el creciente nivel de endeudamiento de algunos gobiernos para financiar los déficit presupuestarios, que llegaron a 14% del PBI en Grecia, 12% en Irlanda, 10% en España y Gran Bretaña, 8,2% en Francia y 8% en Portugal en 2009. En todos esos países la deuda representará este año entre 60 y 90% del PBI.

La estampida de la incertidumbre provocó un incremento del costo del dinero y del seguro de riesgo: la deuda alemana -referencia de la zona euro- aumentó casi 40 puntos de base desde mediados de enero. El 19 de enero, la agencia de notación Standard & Poor´s colocó las deudas de España, Irlanda y Portugal en "vigilancia negativa", lo que prefigura una degradación de la calificación.

El costo de la deuda soberana griega se incrementó en 156% en los últimos tres meses. Eso significa, en la práctica, que el Estado debe pagar 315.000 dólares anuales suplementarios de seguro por cada tramo de 10 millones de su deuda soberana.

Irlanda, que hasta el año pasado era presentado como modelo dentro de la UE, también está bajo la lupa por su alto nivel de exposición crediticia y sus escasas perspectivas de recuperación a corto plazo. En similar situación de parálisis se encuentra Hungría. Ese panorama inquietante permite comprender por qué razón, cada vez que en el reciente foro de Davos se hablaba de finanzas europeas, se escuchaba con nitidez el castañeteo de los dientes de ministros, banqueros y empresarios.

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