Sombras de un juicio en Salta

El proceso contra los responsables del asesinato de doce presos políticos durante la última dictadura se realiza a puertas cerradas y sin público.
La masacre de Palomitas es uno de los mayores emblemas del terrorismo de Estado en Salta. Como un insolente paralelismo de aquella noche de 1976 en la que doce presos políticos fueron fusilados por el Ejército, el juicio a tres de sus responsables se realiza desde hace semanas en un oscuro silencio. El proceso es a puertas cerradas, sin público ni difusión. A diferencia de otras causas por delitos de lesa humanidad, en el expediente se aplica el Código Penal de 1889 que no prevé audiencias orales sino papeles escritos que navegan entre tribunales, defensores y querellantes. El juez y el fiscal no estuvieron presentes en la toma de pruebas testimoniales.

Después de años de quietud, en los que decenas de miembros del Poder Judicial se pasaron el expediente como brasa caliente, el 7 de enero comenzó el juicio por la masacre de Palomitas. La primera audiencia testimonial no fue noticia. Tampoco la segunda, ni la tercera. La televisión no mostró los rostros de los coroneles Hugo César Espeche, Carlos Alberto Mulhall y Miguel Gentil porque el juicio no es público. Además, porque los tres imputados ni pisan tribunales. Se enteran del avance del juicio por sus abogados, mientras gozan del beneficio de la prisión domiciliaria.

La causa, a cargo del juez federal Carlos Olivera Pastor, es un tramo del expediente principal y se la conoce como Palomitas I. Juzga al mayor retirado y propietario de una agencia de seguridad quien aquel anochecer del 6 de julio de 1976 fue el encargado de retirar del penal de Villa Las Rosas a los detenidos que horas después terminaron acribillados.

El proceso, que aún debe atravesar por la instancia de alegatos, últimas palabras y sentencia, también investiga la responsabilidad que tuvieron en la masacre el interventor de la policía local, Gentil; y el entonces comandante de la Guarnición Ejército Salta, Mulhall, creador de la versión oficial que intentó ocultar la masacre bajo un supuesto "enfrentamiento entre subversivos".

En pocos meses, la Justicia dirá si Espeche, Mulhall y Gentil son inocentes o culpables. El juicio llegará a su fin sin estridencias y la historia quedará archivada en las páginas de los 40 cuerpos que hasta hoy acumula el expediente.

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