La sombra de la derrota ahora acecha a Moyano

Por Fernando Gonzalez

La división de la CGT ya es un clásico en la historia sindical de la Argentina. Las grietas entre los líderes gremiales del peronismo se achican cuando llegan al poder y se ensanchan cuando el poder comienza a esfumarse. Eso es justamente lo que está ocurriendo ahora. Las narices de los llamados gordos huelen la debilidad poselectoral de Hugo Moyano y de Néstor Kirchner para lanzarse a la batalla. La sombra es entonces la amenaza de ruptura que podría formalizarse hoy si los componedores no logran evitarlo.

Sucedió en los ochenta, durante la dictadura militar y la etapa alfonsinista, cuando la CGT se dividía entre la rama Azopardo y la rama Brasil. La unidad llegó cuando ya se avizoraba el regreso al poder de la mano de Carlos Menem. Pero la cuerda volvió a romperse cuando Moyano desafió a los sindicatos menemistas y se consolidó en el MTA.

Fortalecido con Eduardo Duhalde, pero mucho más con Kirchner, Moyano lidera hasta hoy una CGT que le ha servido al kirchnerismo para mantener cierto equilibrio social que ahora se torna vital en estos tiempos de decadencia política. Es posible que la plata de las obras sociales y muchos otros privilegios que le han dado al camionero esta vez no alcancen para detener la ola que lo acecha desde el 28 de junio.

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